El horizonte penal de Juan Carlos I comienza a despejarse porque aunque el monarca emérito, en puridad, nunca ha sido investigado ni imputado por la justicia suiza -el país helvético carece de competencia para investigar al ex jefe del Estado-, el archivo de las diligencias evidencia que, tras tres años de exhaustiva instrucción, el fiscal del Cantón de Ginebra, Yves Bertossa, ha sido incapaz de acreditar que la donación de 100 millones de dólares que el Emérito recibió de Arabia Saudi fuese una contraprestación por las faraónicas obras del AVE a La Meca.
La conclusión a la que llega Bertossa coincide con la alcanzada por los fiscales del Tribunal Supremo quienes, desde hace dos años, investigan la fortuna off shore del ex jefe del Estado. En contra de ambas jurisdicciones, española y suiza, ha pesado la nula colaboración de Riad con las pesquisas. Esta circunstancia ha jugado a favor de Don Juan Carlos, junto con la inviolabilidad que le otorgó durante 40 años la Constitución y la prescripción de los posibles hechos delictivos.
A esto se suma la hábil estrategia desarrollada por su abogado, el letrado Javier Sánchez-Junco, quien presentó dos regularizaciones fiscales ante Hacienda justo a tiempo. Aún así, con ese escenario judicial que comienza a ser favorable para el Rey Emérito, pasarán semanas (o meses) hasta que el equipo de fiscales que capitanea Juan Ignacio Campos decrete el archivo de las tres diligencias preprocesales que mantiene abiertas contra el Emérito: las comisiones del AVE a la Meca, los pagos del multimillonario mexicano Allen Sanginés-Krause y la fortuna oculta en la isla de Jersey.
Aunque al archivo de las diligencias abiertas por el fiscal de Ginebra, Yves Bertossa, le sucederá el más que probable archivo de la investigación por parte del Ministerio Público español, fuentes fiscales consultadas por EL MUNDO explican que los fiscales del Alto Tribunal están a la espera de que Suiza remita a España los movimientos bancarios, correspondientes a los años 2014 y 2015, de las cuentas de la fundación Zagatka, perteneciente a Álvaro de Orleans, primo de Don Juan Carlos, desde donde se sufragaron durante más de una década vuelos privados y regalos para el monarca.
A falta de los datos de 2014 y 2015
Esa información ha sido reclamada en dos ocasiones -vía comisión rogatoria- al país helvético. El teniente fiscal Campos se dirigió al fiscal Bertossa para solicitarle la documentación acreditativa de "todas las cuentas bancarias de titularidad de la fundación Zagatka, así como los movimientos efectuados desde las mismas en los ejercicios 2014, 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019", es decir, durante el período en el que el monarca dejó de ser inviolable tras su abdicación.
Fuentes fiscales explican que, en un primer momento, Bertossa sólo envió los movimientos de Zagatka de los últimos cuatro ejercicios y que, en la actualidad, el Ministerio Público aguarda la entrega de los últimos datos bancarios reclamados para analizar los movimientos de la fundación de De Orleans de los años 2014 y 2015. Cuando esta información sea recibida por los fiscales españoles -en teoría ya ha sido enviada por Yves Bertossa al teniente fiscal del Supremo Juan Ignacio Campos aunque aún no haya sido recepcionada- será remitida a su vez a la ONIF (Oficina Nacional de Investigación del Fraude) de la Agencia Tributaria para su análisis.
Si en esos movimientos bancarios, posteriores a la abdicación del Rey Emérito, no se hallan indicios de delito, el Ministerio Público procederá a decretar el inmediato archivo de las diligencias. De hecho, el decreto de sobreseimiento que firmará Campos, junto al fiscal jefe de Anticorrupción, el fiscal de Sala Alejandro Luzón, se encuentra en avanzado estado de redacción. Pese a ello, la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, prorrogó la semana pasada durante seis meses más las diligencias de investigación sobre el patrimonio oculto de Juan Carlos I con el objetivo de que no se produzca un "cierre en falso" de las pesquisas.
Se espera que el decreto de archivo de las diligencias preprocesales, en el que participan los cinco fiscales del equipo investigador, recoja un minucioso y duro relato de los hechos atribuibles a Juan Carlos I.
"Una investigación compleja"
Fuentes de la investigación consultadas afirman que la colaboración de la Fiscalía suiza ha sido clave en los últimos meses, ya que Bertossa ha remitido a sus homólogos -en ocasiones más tarde que pronto- abundante información financiera sobre el patrimonio oculto de Juan Carlos de Borbón.
Por otra parte, en el Ministerio Público se defienden de las críticas que la tardanza en decretar el cierre de la investigación les está generando en la cúpula fiscal y judicial. "Se trata de una investigación compleja, donde ha sido necesaria la cooperación internacional y que no puede cerrarse en falso por el bien de la institución". Los fiscales aseguran que están actuando con celeridad, ya que hace escasos dos meses que Hacienda validó las regularizaciones tributarias.
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