INTERNACIONAL
CORONAVIRUS

La pandemia en los cinco continentes: ¿hacia dónde va?

China fue el foco inicial y Europa se sitúa ahora en el epicentro, pero también se extiende por América Latina, Norteamérica, Oriente Próximo y, supuestamente de manera más lenta, por África

Washington (United States).- The lt;HIT gt;Capitol lt;/HIT gt; Rotunda...
La rotonda del Capitolio, vacía tras prohibirse su visita por el coronavirus. EFE
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El coronavirus es ya un gran terremoto global con epicentro en Europa. El Viejo Continente es el foco de la Nueva Plaga. Lo dice el jefe de la OMS, que ayer apremiaba a sus Gobiernos a multiplicar los tests con una frase lapidaria:"No podemos apagar un fuego con los ojos vendados". Pedía así análisis masivos que sirvan de radar para orientarse en medio de la niebla científica que envuelve a un virus totalmente desconocido y letal -casi 7.000 fallecidos y más de 150.000 contagios en el mundo entero-. Una amenaza que, además de muerte, ha sembrado en el mundo una era exprés:la de la Gran Disrupción. En Occidente, el caos ha golpeado a unos estados del bienestar obligados de repente a decretar toques de queda en capitales cosmopolitas, intervenir industrias a la soviética y restringir libertades que hasta ahora se daban por sentadas.

Europa se preparaba anoche para levar los puentes y aislarse en su fortaleza para librar la guerra civil contra la nueva peste, cerrando las fronteras exteriores durante un mes. Esas mismas fronteras por las que sangraba ya otra dolorosa crisis, la de unos refugiados convertidos en carne de cañón de la guerra siria y su onda expansiva en la política turca. El coronavirus puede convertir esos precarios campos en los que se hacinan en "una carnicería" , advierten las ONG.

Mientras, ajeno al tira y afloja en el espacio Schengen y al sálvese quien pueda que el pasado fin de semana cundió entre los Veintisiete, el virus continuaba dejando su estela de tierra quemada. Más de dos millares de muertos en Italia, el país más golpeado por una epidemia que ayer dio el sorpasso: por primera vez los casos globales (más de 87.000) sobrepasaron a los de China (80.860), foco originario de la enfermedad erigido ahora en Gran Padrino para ayudar erradicarla. Algo que puede dar un vuelco geopolítico a la escena mundial, con un EEUU atrincherado y en lucha por monopolizar la vacuna mientras Pekín hace gala de altruismo y apertura.

El presidente Xi Jinping acordó ayer con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte -que reconocía que "vivimos el momento de más riesgo"-, enviar a más expertos chinos al país europeo y proporcionar suministros médicos y asistencia.

El virus ha impuesto duras cuarentenas en Italia y España, y restricciones fronterizas unilaterales en un buen puñado de países europeos que no se molestaron en llamar a Bruselas para imponer sus propios cordones sanitarios, hasta que ayer la jefa de la Comisión puso orden.

Mientras, Alemania ordenaba el cierre de instalaciones culturales y deportivas, parques, zoológicos, iglesias y tiendas, salvo las de alimentación y farmacias, informa Carmen Valero desde Berlín. Los restaurantes sólo podrán ofrecer comida para llevar y en horarios muy restringidos, hasta las seis de la tarde. También impuso restricciones a hoteles, para reducir al máximo las pernoctaciones fuera del domicilio.

La enfermedad, que como repiten los responsables europeos una y otra vez no conoce fronteras, ha violado también la neutralidad de Suiza, quinto país europeo con más contagios y cuyo Gobierno decretó la mayor movilización militar desde la Segunda Guerra Mundial. En medio del pánico, la premier noruega, Erna Solberg, hacía hueco en su agenda para hablar con niños, portadores de una enfermedad que no se ceba con sus cuerpos, pero sí con sus mentes. "Es normal tener miedo", les dijo. Y es cierto que Europa tiembla.

EEUU: Un ejército sin general contra el coronavirus

El desabastecimiento ha llegado a Estados Unidos. La cadena de supermercados Kroger, la tercera mayor del país, ha impuesto límites a la cantidad de productos de limpieza e higiene que los clientes pueden comprar. Amazon y eBay han cerrado sus webs a personas que tratan de explotar el pánico de la población, como Matt y Noah Calvin, dos hermanos del estado de Tennessee que han acumulado nada menos que 17.700 botes de desinfectante, máscaras y toallas con alcohol con el objetivo de venderlos, a veces a más de 30 veces su valor, en internet.

El problema es que el desabastecimiento llega a los productos básicos. Tratar de comprar legumbres por internet en Costco, una de las mayores cadenas de supermercados del mundo, desde la ciudad de Washington es virtualmente imposible.

En ese contexto, los progresivos cierres de bares y restaurantes que se extienden por Estados Unidos casi pueden llegar a tiempo para que esos establecimientos puedan reponer sus despensas. Esos cierres están siendo decididos a nivel estatal y local. El Gobierno federal ha rechazado de plano imponer medidas a nivel nacional que podrían incluir la obligatoriedad a los comercios de cerrar a una hora determinada por la noche. Sin embargo, el Centro para el Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) que es el organismo que está tratando de coordinar la lucha contra la pandemia, recomienda en su página web a los estadounidenses que restrinjan sus viajes dentro del país.

El resultado de esa política es una cascada de parches que cambian de estado en estado y, a veces, de ciudad en ciudad. Así, mientras en algunas jurisdicciones, como en la ciudad de Hoboken, junto a Nueva York, la vida se ha paralizado, el gobernador republicano de Oklahoma, Kevin Stitt, ha tuiteado una foto en un restaurante lleno de gente. En otros estados, sin embargo, las medidas de control son amplias. Desde hoy, los niños y jóvenes de del estado de Nueva York y del Distrito de Columbia, formado por la capital del país, Washington, no tienen clase.

La Universidad Johns Hopkins registraba ayer al mediodía 3.813 positivos, casi 1.000 más en 24 horas.

Seguidores de Daniel Ortega se manifiestan en Managua. AFP

América Latina: Nicaragua y El Salvador resisten a la epidemia

Son vecinos mal avenidos, pero son los últimos que resisten al coronavirus en América Latina. El Salvador y Nicaragua se mantienen por el momento sin ningún caso positivo, pese a que llevan a cabo políticas radicalmente diferentes: mientras que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, apuesta por la mano dura, incluyendo cierre de fronteras y amenaza de cárcel a quien lo incumpla, la revolución sandinista implora a Dios y celebra manifestaciones bajo el lema "Amor en tiempos del covid-19".

Venezuela y Puerto Rico, con toque de queda nocturno, se han sumado al sector más contundente y desde ayer en Caracas y estados fronterizos y centrales se ha impuesto la "cuarentena social", que se ampliará al resto del país en los próximos días. "O vamos a la cuarentena o la pandemia podría abatir trágicamente a nuestro país Venezuela, como está sucediendo en Europa", clamó Maduro, quien ha puesto a sus generales chavistas al frente del operativo.

En el otro lado del péndulo epidémico se han situado sus aliados de Nicaragua, donde en un desafío mayúsculo al sentido común se dan la bienvenida a cruceros y se realizan hasta 3.000 actos deportivos, religiosos y culturales.

Como si se tratara de una cascada que no cesa, todos los países de la región cuentan nuevos contagiados mientras sus gobiernos van sumando cierres de fronteras, cancelación de vuelos, cuarentenas obligatorias para los viajeros que llegan desde Europa y suspensión de eventos.

En el Caribe, también las pequeñas islas van sumando nuevos afectados, con la excepción de Haití. En este país, que comparte la misma isla con República Dominicana (quien ha reconocido hasta ahora oficialmente 11 casos), la espera se vive con una fuerte psicosis. Entre 2010 y 2011, la epidemia de cólera contagió a 650.000 personas y mató a más de 10.000, según estadísticas oficiales.

A la cabeza de los contagios se encontraba ayer Brasil (203 casos), seguido de Chile (155), Argentina (56 y dos muertos), Panamá (55 y un muerto) y Ecuador, 58 y dos muertos, incluido el caso cero, la mujer que vivía en Torrejón).

Un pasajero desinfecta sus manos antes de subir a un autobús en Nairobi. AFP

África subsahariana: la plaga avanza lenta en 30 países del continente

Cuando se consultan los casos globales de coronavirus en el mapa interactivo que la OMS facilita actualizado en tiempo real, se encuentra un gran vacío en el África subsahariana. Al margen de un puñado de casos casi todos importados de Europa (26 en Senegal, uno en Togo, dos en Nigeria, tres en Burkina Faso, dos en Camerún, uno en Congo, tres en Kenia, uno en Somalia...), los números apenas se han movido en muchos días, como si el virus creciera a un ritmo mucho más lento allí.

El país con más casos del África Subsahariana es Sudáfrica, con 51. En el magreb destacan Egipto, con 126 y Argelia, con 49.

¿Significa todo eso que este patógeno encuentra barreras para expandirse en el continente? ¿Es el calor, freno de otros tipos de coronavirus, lo que explicaría que no aumenten exponencialmente los casos en los países que ahora disfrutan del verano austral? Rafael Vilasanjuan, director de Análisis y Desarrollo Global del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), un centro impulsado por La Caixa, asegura: "El calor suele frenar la expansión de los coronavirus ya conocidos, pero éste, al ser totalmente nuevo, no sabemos cómo se comportará con as altas temperaturas".

Vilasanjuan asegura que hay tres razones que pueden justificar ese número escaso que se da en el África subsahariana. "La primera es una cuestión demográfica: la mayoría de los países del continente tiene una población joven, con un 60% de menos de 18 años, la edad a la que menos incidencia tiene el virus".

La segunda reflexión tiene que ver con la ausencia de recursos: "En la actualidad se usan dos tipos de pruebas para determinar si alguien está contagiado. Las dos requieren el uso de laboratorios, y muy pocos hospitales en África poseen esos medios", afirma Vilasanjuan. "Puede ser que tengan casos, pero que no los estén registrando", dice.

La tercera razón es política. Muchos de estos países tienen, además, "brotes de malaria, dengue, cólera o sarampión, cuya letalidad supera la del Covid-19 y dedican sus recursos a estas enfermedades", afirma.

Oriente Próximo: Cierre de puertas, llamadas al rezo en casa e indultos

Un sanitario mide la temperatura de un clerigo en Nayaf (Irak). REUTERS

En las últimas semanas los países de Oriente Próximo han ido tomando medidas cada vez más radicales para aislarse primero de Irán, el principal foco regional, y más tarde de su propagación por Europa y sus países vecinos.

En otra vuelta de tuerca, Arabia Saudí suspendió el domingo todos los vuelos internacionales. La cancelación permanecerá vigente durante 14 días. A principios de semana, el reino había prohibido ya los vuelos procedentes de la UE y una docena de países de Asia y África. Todos los acontecimientos deportivos han sido aplazados y tanto salas de cine -reabiertas hace dos años tras 35 de cierre- como escuelas y universidades, así como gimnasios y restaurantes han sido también clausurados. Riad mantiene confinada a la provincia oriental de Qatif, que concentra a la minoría chií del país y se ha convertido en el kilómetro cero local de la pandemia, propagada por residentes que regresaron de la vecina Irán vía Bahrein y no informaron de su itinerario a las autoridades. Alarmado por los primeros contagios, el país estableció una multa de 117.000 euros a los viajeros que oculten datos sobre su salud y sus trayectos en los puntos de acceso.

El vecino Yemen es uno de esos puntos negros. La nación más pobre del Golfo Pérsico está a punto de entrar en el sexto año de una guerra civil que ha transfigurado su geografía en la mayor catástrofe humanitaria del planeta. Yemen es junto a Siria, arrasada por una década de conflicto, el único país árabe donde no se han reportado oficialmente casos de Covid-19. El sábado el grupo rebelde chií de los hutíes, que controla Saná y amplias zonas del país, ordenó el cierre del aeropuerto de Saná para tratar de evitar la epidemia.

Restricciones similares a las saudíes se han extendido también por el resto de la península Arábiga. Kuwait, que ha declarado vacaciones públicas hasta el 26 de marzo, ha cerrado las mezquitas, cancelado los rezos públicos y modificado el adhan (llamada a la oración) para incluir la súplica de que los feligreses "recen en sus hogares". El jueves Bahrein, uno de los países con más casos per capita del planeta, anunció el perdón real para 901 presos en un intento de contener el Covid-19.

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