A las cinco y poco más de un lunes sin piedad, Chus Visor (Jesús García Sánchez, Madrid, 1945) está corrigiendo pruebas de la Poesía selecta de Rudyard Kipling y comprobando unos poemas de Delmira Agustini sobre la mesa de un cuarto interior de la librería Visor, en el tranquilo distrito de Moncloa. Todo un referente. Él y el local. Siendo un jovenzuelo, en 1969, Visor inició su colección de poesía con un libro de bandera, Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud, con introducción y prólogo de Gabriel Celaya, que ahora se reedita. Esta era la excusa.
- ¿Quién se acordará hoy de Celaya?
- Era bastante amigo. Mi primera idea fue publicar poemas de Hölderlin traducidos por Cernuda. Gabriel era cojonudo. Vivía en la calle Nieremberg, 21 segundo piso. Iba mucho a su casa. Fui el último que le vio con vida. Estaba con su hija, Amparito [Gastón, su mujer] había salido a la cafetería con Pepe Esteban. Y el primero que le vio ya muerto. Cuando le pusieron una placa en el portal, esas que ponen aquí vivió..., no había casi nadie. Estaba Antonio Gala, fíjate.
- Qué curioso.
- Bueno, el Gala de entonces no era el Gala de ahora. Empezó a cambiar mucho cuando empezó a ganar dinero con el teatro. Había sido un poeta conocido y respetado, amigo de Caballero Bonald y todos estos. Pero se buscó otras amistades.
- Eres alguien, te mueres...
- Eso le pasa a todo el mundo, hasta al pobre Caballero Bonald. ¿Cuántos fueron al entierro?
- Ya. Era domingo.
- Como todo el mundo. ¿Tú has visto a alguien que no se muera en sábado o en domingo?
- Ángel González, en sábado.
- ¿Ves? A todos los que se lo digo me dicen que exagero.
- ¿Cuál es el poeta más inteligente de los que ha conocido?
- Pues creo que Celaya. Se había leído todo, aunque luego no lo pareciera por lo que escribía, pero sí por los ensayos.
- ¿Y el más intuitivo?
- Felipe Benítez Reyes.
- ¿El que tenía un mayor don?
- Claudio Rodríguez.
- ¿El que más desaprovechó su talento?
- Hay muchos. Está muy feo decirlo. Muchos se han repetido y repetido.
- ¿El que más le deslumbró?
- Me gustó mucho Arde el mar [de Pere Gimferrer]. Y Así se fundóCarnaby Street de Leopoldo María [Panero]. Y Sepulcroen Tarquinia de Colinas. Pero Arde el mar fue el que más me llamó la atención. Era del 69 o 70.
- ¿Qué hacía usted entonces?
- Estaba en el diario Madrid. Empecé a escribir allí con 22 años. De poesía. Alberto Mínguez era mi jefe.
Sabina y sus 250.000 ejemplares
Vender un libro de sonetos no es fácil pero si es de Joaquín Sabina es distinto. De 'Ciento volando de catorce' (2001) vendió 250.000 ejemplares. Visor también ha editado a otros músicos/ poetas, como Bob Dylan. "Nueve he sacado de él, el primero en 1970. Y a Violeta Parra y a Vinicius de Moraes"
- ¿Se acuerda de alguna crítica que hizo?
- Más que críticas de libros escribía sobre personas. Por ejemplo, reclamando que le dieran el Nobel a Borges o cuando se murió Montale. O cuando [Marcos Ricardo] Barnatán publicó la primera antología de la poesía Beat.
- ¿Con qué poeta ha tenido más trato?
- Con Benedetti. Durante 10 años le iba a ver a su casa todos los viernes de ocho a nueve. Vivía en la calle Ramos Carrión.
- De él vendía mucho, o eso dice la leyenda.
- Como hagas caso de las leyendas... De sus libros no vivía ni él.
- ¿Duda sobre la calidad de un libro?
- Mucho. Ahora cada vez más. A lo mejor porque sabes más, dudas más.
- ¿Y no le ha pasado que un libro no le ha gustado y luego sí?
- Montones de veces. Pero con los años. Poetas que me parecían infames y luego los veía muy buenos.
- ¿Por ejemplo?
- Ernesto Cardenal. Hace años me parecía de risa.
- ¿Y al revés?
- No lo voy a decir, pero montones.
- Un libro que no le cansa.
- Es que yo releo mucho, pero releo no como libro. Hoy, por ejemplo, leo medio de este de Rimbaud. Y mañana Unamuno. Así que no me canso.
- Lee a diario, claro.
- Pero leo más novela que poesía. Desde hace muchos años.
- ¿Qué novelistas le entusiasman?
- Almudena Grandes, Javier Marías. De extranjeros, Patrick Modiano...
- ¿Qué libro quiso editar y no pudo?
- No tengo apego a eso, no recuerdo...
- ¿Qué debe tener un buen libro de poesía?
- Como lector, que no se te haga pesado, que te diga algo. Si te empieza a dar vueltas lo dejo.
- Un poema preferido.
- El insomnio de Jovellanos de Luis García Montero.
- Un verso.
- Es que...
- Hombre, algunos se te quedan, como "hoy no tengo ganas de vivir, corazón", de César Vallejo.
- Pues ese verso, aunque está muy bien, depende del momento, porque puede parecer ridículo.
- Eso puede pasar también con los poemas.
- Claro. Este título, por ejemplo, Una temporada en el infierno: es maravilloso, pero de tanto leerlo no te das cuenta de lo que significa. Es maravilloso pero lo dices como "me voy a tomar un café".
- Qué curioso que para festejar el número mil de la colección eligiera a Machado, tan 'visto'. Y que no lo hubiera editado antes.
- Por desencuentros y por motivos distintos no lo había editado. Y eso que era uno de mis poetas preferidos.
- ¿Y si no se hubiera dedicado a esto?
- Hubiera sido futbolista. Me gusta mucho, voy todos los domingos. Desde hace 64 años soy socio del Atleti. No me imagino haciendo otra cosa que no sea esto, editar. Incluidos sábados y domingos.
- ¿Y no se cansa?
- No. Me acaba cansando hacer tantas cosas, pero haces menos y ya está.
- ¿Tenemos ahora la piel muy fina?
- Sí. Y con el feminismo, más que fina, transparente.
- ¿También en la literatura?
- Yo en eso no hago ni caso pero los creadores deben de tener la piel muy fina con lo que dicen y cómo lo dicen. Como editor no me doy cuenta si edito a un hombre o una mujer.
Desmonta el tópico de que la poesía no se vende pues edita "cada año, 30 títulos y reedito otros 30.Y de tirada, ahora menos: 1.220 o 1.500. Ahora es más sencillo hacer una reedición, la tienes en 10 días, antes tardabas dos meses".
A los 11 años le llevaron sus padres durante dos a Salamanca, de donde es casi toda su familia. "Mi padre era maestro y se vino a trabajar a Madrid, a la escuela de Legazpi. Tuve mucha suerte con los profesores. Era un colegio de curas y uno, que era de La Bañeza, de donde Leopoldo Panero, nos enseñaba a leer a Lorca, pero el Lorca de los guardias civiles. Y a Leopoldo Panero, el padre, claro. Y la Ilíada."
"Los poetas son muy vanidosos"
En un bar que hacía esquina con las calles Donoso Cortés e Isaac Peral, pegado a la librería, Chus Visor consoló a muchos poetas (o aspirantes) a los que les decía no. "Nunca me acostumbré. Me jode mu-cho. Es que casi todos los poetas se creen que son los mejores, no creo que pase con los nove-listas. Son muy vanidosos. Los buenos, como Brines o Gil de Biedma, no tanto, pero los medianos..."
- Empezar la editorial con Rimbaud sería toda una declaración de intenciones
- Al principio haces las cosas porque las haces, sin darte cuenta. Luego ya, con el número 500 o 700, sí.
- El fondo negro de la cubierta sería todo un desafío.
- Fue idea de Alberto Corazón. Al principio nadie quería saber nada, decían que era horroroso, como una caja de muertos, decían. Y luego, ya ves, Cátedra, Tusquets...
- A Rimbaud le siguieron Tzara, Cummings, Blok, Chaucer, Joyce, Cavafis... Todos antes del número 10.
- Sí, empezamos con sólo traducciones. Eran libros que no podía leer y quería leer.
- ¿Hay que tener un don para la poesía?
- Sí, está clarísimo. Se nota mucho quién lo tiene y quién se tira horas y horas con un soneto.
- Los 'youtubers' van a arrasar en la Feria del Libro de Madrid.
- Son cosas de sentimientos, versos cortos, frases cortas. Pero arrasan ya menos.
- ¿Podrían dar el salto?
- Ese salto ya no lo dan. Para abajo lo dan muchos, pero para arriba es más complicado.
- ¿La gracia de la poesía está en que no 'sirva' para nada?
- Empiezo a creer que no sirve para mucho.
Conforme a los criterios de

