CACHITOS DE HIERRO... Se habla mucho de los beneficios del alcohol para destensionar las cenas familiares de las navidades, pero poco del poder conciliador de la televisión estas noches de tanto cuñado en casa. Si no sabes de qué hablar para no discutir, siempre se puede recurrir a un comentario sobre el no vestido de Pedroche en Nochevieja, el ridículo que hacen algunos presentadores en Telepasión, ensalzar algún sketch de Martes y 13 frente a los de José Mota o hablar del traje No es no de color berenjena de Pedro Sánchez, de las pocas cosas en las que todos estamos de acuerdo.. No es plan de sentarse a la mesa con la tele encendida, pero a los postres ésta puede ejercer un efecto balsámico en algunos clanes navajeros (en el ámbito verbal, se entiende).
La verdad es que muchos vamos a echar de menos a Anne Igartiburu en las campanadas. Aunque ahora que lo pienso un día también prescindieron de Ramontxu y pronto lo olvidamos. Hoy, el vasco con capa hace lo mismo en Twitch con Ibai Llanos, extraña pareja que une las dos Españas. La vieja y la joven. Cuentan que a Anne le ha pasado factura hacerle ojitos a Atresmedia. Sin embargo, a María del Monte no, que sale en todas partes. Me sopla mi compañera Esther Mucientes, nuestra orácula televisiva, que en TVE quieren recuperar la cuota de pantalla que le ha arrebatado Canal Sur desde hace tiempo y por eso han fichado a Del Monte y a Los Morancos para su programación navideña. Los humoristas darán las uvas con Ana Obregón. Yo las veré con mi amigo Caprile con toda seguridad. Aunque desde aquí reivindico a Eva González, mi favorita para una labor así. A la prensa del corazón nos priva tenerla soltera, también a Cayetano. Nos van a seguir dando tardes de gloria ambos guapazos.
En realidad, sé que al final lo que más me gusta es Cachitos de Hierro y Cromo, como a toda mi generación. Nos flipa mucho el archivo de las cadenas públicas, nos trae buenos recuerdos. También me ha parecido una gran idea lo de emitir Viaje al centro de la tele en formato karaoke. Es un buen plan para que no decaiga el ánimo después de abrir regalos, especialmente aquellos que no te molan o vienen sin ticket y no sabes qué cara de sota poner.
Hablando de regalos, nada mejor que comprar experiencias en vez de bienes materiales. Léase, desde una cena a un viaje, pasando por una suscripción a un periódico o plataforma, unas entradas para el teatro o un curso de política ahora que estamos tan polarizados. Recomiendo el ciclo sobre España Contemporánea de YouTopía, que organiza actos culturales y viajes súper apetecibles con ponentes de súper nivel. También cualquiera de los encuentros con personajes de la actualidad que montan mis amigas de Cooltural Plans, Violeta y Patricia.
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