ANDALUCÍA
Política
El futuro del partido

Guerra abierta entre Génova y el PP andaluz tras la batalla de Sevilla: "Que no vuelvan a cometer el mismo error"

La dirección nacional y la regional se enzarzan en acusaciones y amenazas después de que la candidatura avalada por Madrid se haya impuesto

Juanma Moreno, Pablo Casado y Virginia Pérez.
Juanma Moreno, Pablo Casado y Virginia Pérez. EUROPA PRESS
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El pulso ha acabado en guerra abierta y el campo de batalla amenaza con extenderse mucho más allá de Sevilla. La disputa por el control del PP sevillano, en la que se ha terminado por imponer la actual presidenta, Virginia Pérez, ha desembocado en un enfrentamiento abierto entre la dirección nacional, que respalda a la virtual ganadora del congreso provincial, y la regional, que lo había apostado todo a la candidatura alternativa del alcalde de Carmona, Juan Ávila, y que ha denunciado irregularidades a lo largo de todo el proceso. El desenlace de la batalla sevillana no sólo no ha calmado las aguas, sino que amenaza con extender las hostilidades con conflicto judicial incluido.

Si en algún momento, las dos partes habían tratado de guardar las formas, después de que la candidatura de Virginia Pérez haya logrado la victoria en la votación de este sábado -1.176 votos frente a los 742 de Juan Ávila- y fracasados todos los intentos de integración, el equipo de Pablo Casado en Madrid y el de Juanma Moreno en Sevilla se han lanzado al ataque directo, con cruce de acusaciones incluido, denuncia de "pucherazo" y advertencia expresa de Génova al presidente de la Junta de Andalucía.

En la dirección regional de los 'populares' se habla ya abiertamente de un "secuestro del partido" y preparan el terreno para una demanda en los tribunales que podría suponer un punto de no retorno en las relaciones, ahora mismo rotas, entre los máximos responsables del partido a nivel nacional y los de la comunidad autónoma.

En el PP andaluz aseguran estar dispuestos a la pelea y el mensaje desde Madrid es que ya hay vencedores y vencidos y que no están dispuestos a tolerar otra 'rebelión'. Los planes de Génova siguen adelante y pasan por garantizarse el control de las estructuras provinciales del partido, lo que llaman la renovación "de abajo a arriba" y advierten de que no van a permitir interferencias.

El líder del PP andaluz es el blanco de las advertencias de Génova y el mensaje es meridiano: "esperamos que no caiga otra vez en el error de no apostar por la unidad".

La candidatura de Virginia Pérez, aseguran fuentes de la dirección nacional del PP, representa la "unidad" del PP de Sevilla, que es lo que, añaden, han perseguido desde el primer momento. Por eso, apuntan estas fuentes, la actitud de Juanma Moreno es "inexplicable" e insisten en que "no puede volver a ocurrir".

Esa insistencia responde, precisamente, a los congresos provinciales que aún están pendientes de celebrarse en Andalucía, exactamente la mitad. En Huelva, Jaén Almería y Cádiz no se han convocado aún los proceso congresuales y la situación no se parece en nada a la unidad que desde uno y otro lado aseguran haber buscado siempre.

En Génova, la conclusión de la batalla de Sevilla es que la dirección nacional y Pablo Casado a la cabeza han salido reforzados y el "rumbo fijado se mantiene" después de una tensión que, mantienen estas fuentes, no se comprende y que achacan exclusivamente al PP andaluz, al que acusan de haberse negado obstinadamente a pactar una candidatura integradora.

En este sentido, recuerdan que se ofreció al PP andaluz la integración de la candidatura de Ávila en proporción a los avales conseguidos, pero que recibieron un no como respuesta, un reproche que se asemeja al que hace el equipo de Moreno después de que hace sólo unos días se acariciase el acuerdo con una fórmula que colocaba a Virginia Pérez de presidenta del PP sevillano, a Ávila como el número dos y la dirección compuesta, al 50%, por miembros de los dos bandos.

En la sede nacional del partido creen que "alguien pensó en dar la batalla" después de las elecciones catalanas y aprovechando la debilidad en la que los pésimos resultados colocó a Casado. Pero Murcia, con la desactivación de la moción de censura entre el PSOE y Ciudadanos, ha sido "un punto de inflexión y un espaldarazo al secretario general", Teodoro García Egea, el impulsor principal de la estrategia para controlar las direcciones provinciales.

Una estrategia a la que el PP andaluz se ha resistido por lo que supone en pérdida de autonomía y de intervencionismo desde Génova, a lo que hay que añadir que la renovación de los órganos directivos se había hecho siempre desde arriba hacia abajo y el cambio impuesto desde Madrid ha sido interpretado en el equipo de Moreno como una maniobra irregular y con el único objetivo de imponer su control.

De hecho, los roces entre las dos direcciones han sido continuos y desde el primer minuto. Ya chocaron con la decisión de celebrar los congresos en plena pandemia, algo a lo que el PP andaluz se resistía pero que acabó por aceptar, sobre todo porque no tenía muchas más opciones. Luego el PP andaluz intentó pactar con Génova las candidaturas y lo lograron en Granada, Málaga y Córdoba, pero llegó el turno de Sevilla y ahí el entendimiento saltó por los aires.

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