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Esquerra Republicana asegura que ni el PSC ni Junts per Catalunya le han ofrecido la presidencia del Parlament en el marco de las negociaciones poselectorales, pero ya se decanta por una opción: una Mesa "antirrepresiva" que excluya a los socialistas, ganadores de los comicios autonómicos del pasado 12 de mayo.
La portavoz de ERC, Raquel Sans, ha señalado hoy que la prioridad, a la hora de pactar la composición del órgano rector de la Cámara, es "garantizar los derechos políticos de los diputados exiliados" y que se permita "debatir y hablar de todo" en el hemiciclo, aunque ello entre en conflicto con la doctrina del Tribunal Constitucional. En concreto, Sans se refiere a los parlamentarios electos Ruben Wagensberg (ERC), Carles Puigdemont y Lluís Puig (JxCat), actualmente en Suiza y Bélgica huidos de la Justicia española. En la última legislatura, el PSC impugnó ante el TC el voto telemático del ex consejero Puig.
De este modo, los republicanos recogen el guante lanzado por la CUP la semana pasada para evitar el control del PSC en una Mesa que, el próximo lunes, en el pleno de constitución de la nueva legislatura, tendrá su nueva presidencia, dos vicepresidencias y cuatro secretarías. En el actual tablero de juego, con el socialista Salvador Illa y Puigdemont pugnando por presentarse a la investidura para presidir la Generalitat, aunque sin poder acreditar por ahora una mayoría suficiente, cobra especial relevancia la jefatura parlamentaria, ya que el presidente de la Cámara legislativa será el encargado de proponer un candidato para el pleno que deberá celebrarse como muy tarde el 25 de junio.
En la ecuación que permitiría esa Mesa "antirrepresiva", los republicanos incluyen a Junts y la CUP, pero también a Comuns Sumar, con los que alcanzarían 65 escaños, a tres de la mayoría absoluta que requiere la elección de la presidencia en la primera votación. Si nadie la obtiene, se repite la elección entre los dos diputados más apoyados y vence el que obtenga más síes.
En las dos vicepresidencias y las cuatro secretarías se imponen los miembros más votados, sin la necesidad de tener que conseguir una mayoría de, como mínimo, 68 escaños.
No obstante, los comunes no participarían en ese acuerdo, ya que rechazan cualquier entente con Junts, tal y como expresaron de forma repetida en la campaña electoral del 12-M. En consecuencia, la unión de los tres partidos independentistas sumaría 59 escaños. Y, pese a que está vetada en la ronda de contactos, la formación secesionista de extrema derecha Aliança Catalana tiene dos diputados, que podrían unirse a esa opción, ya que el voto para la elección de la Mesa se realiza mediante papeleta depositada en una urna.
Jaume Asens
Comuns Sumar, sin embargo, sí ve con buenos ojos que ERC pueda tener el mando del órgano rector, pero dentro de un pacto de las izquierdas. "Las fuerzas progresistas nos debemos poner de acuerdo para que el Parlament sea presidido por un partido de izquierdas como Esquerra", ha dicho esta mañana Jaume Asens, candidato en las elecciones europeas del 9 de junio, en una rueda de prensa organizada por la Agència Catalana de Notícies (ACN).
Además, el número dos en la lista del 9-J de la plataforma liderada por la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha descartado participar en una hipotética alianza con el PSC y el PP que contrarrestaría un veto independentista al partido de Illa. El pasado viernes, el presidente de los populares catalanes, Alejandro Fernández, definió como "una estafa democrática" y "un insulto a la ciudadanía" que no se respete la proporcionalidad de los resultados del 12-M en la constitución del órgano rector de la Cámara. "Al PSC le corresponden tres asientos, a Junts dos y a Esquerra y el PP uno", dijo.
Como cuarta fuerza con 15 escaños, solo cinco menos que los que logró ERC en los recientes comicios, los populares consideran que deben recuperar un puesto en el órgano de representación colegiada del Parlament, del que están fuera desde el año 2015.

