Junts ha impuesto al ex consejero de la Generalitat indultado, Josep Rull, como presidente del Parlament. Es el primer preso del procés que regresa a la primera línea institucional. El candidato de los neoconvergentes ha conseguido el apoyo de ERC y la CUP, a pesar de que ambos preferían que un diputado de los republicanos presidiera la Cámara catalana. La postulante del PSC, Sílvia Paneque, ha caído derrotada pese a haber ganado su partido las elecciones del pasado 12 de mayo.
El pacto también provoca que los independentistas tengan mayoría en la Mesa, pues ocuparán cuatro de sus siete plazas. Dos serán para Junts, dos para ERC y las tres restantes para el PSC.
Nunca ha existido una posibilidad real de articular una mayoría constitucionalista alternativa porque el PSC ni siquiera ha entrado a negociarla con el PP, aun siendo consciente desde hace días de que la entente separatista se estaba gestando. El líder de los populares en Cataluña, Alejandro Fernández, ha denunciado un "cordón sanitario" contra su formación, que obtuvo 15 diputados en los comicios catalanes.
La elección de Rull como presidente del Parlament se ha llevado a cabo computando los votos de los diputados secesionistas fugados Lluís Puig y Carles Puigdemont, a pesar de haber sido vetada la pasada semana por el Tribunal Constitucional (TC). El PP ha anunciado que presentará un recurso de amparo ante el Alto Tribunal, buscando que anule la votación en la que se ha elegido el órgano rector de la Cámara. Mientras que Vox ha comunicado que se querellará contra los miembros independentistas de la Mesa de Edad por prevaricación y desobediencia. Ha sido este órgano, el primero en constituirse, el que ha decidido permitir la votación telemática de los huidos haciendo valer su mayoría separatista, pues está formada por un parlamentario de Junts, otra de ERC y una tercera de Vox, que se ha posicionado en contra de la argucia.
Allana la vuelta de Puigdemont
El hecho de que Junts vaya a presidir el Parlament facilita que Puigdemont sea propuesto como candidato a la presidencia de la Generalitat, pues será potestad de Rull designar al presidenciable tras una ronda de consultas con los grupos. El fugado podrá regresar a Cataluña para someterse a su propia sesión de investidura, que tendrá lugar, como tarde, el 25 de junio. Lluís Puig ya ha anunciado su intención y la de Puigdemont de regresar a Cataluña en esa fecha.
De no ser elegido al no aceptar el PSC abstenerse para facilitar su elección, pese a la amenaza de Puigdemont de dejar caer a Pedro Sánchez, Junts presionará a ERC para que no apoye una eventual investidura de Salvador Illa. Cabría la posibilidad de que Rull se negara incluso a designar al socialista como candidato si considerara que no tiene los apoyos suficientes para ser ungido, después de haber permitido que Puigdemont intentara ser investido sin tener tampoco asegurado el respaldo necesario para ser investido.
Rull, figura de consenso
Rull es una figura que suscita cierto consenso en el secesionismo al no pertenecer al ala más dura de Junts y por su condición de preso del procés. Indultado por el Gobierno del PSOE, la reforma del Código Penal que eliminó el delito de sedición provocó que decayera su inhabilitación para ejercer un cargo público y que fuera inscrito como número tres de Junts en la lista de las elecciones autonómicas del 12-M. Incluso figuraba entre las opciones para liderar la candidatura si Puigdemont no acababa postulándose.
En esta legislatura era la diputada de Junts Anna Erra quien presidía el Parlament, desde que Laura Borràs tuvo que abandonar el cargo tras ser condenada por corrupción. Erra contaba con numerosos apoyos dentro de Junts para seguir en el cargo, pero su figura no cosechaba tanta aceptación entre el resto de fuerzas independentistas, al pertenecer a la familia más radical de su formación.
