CATALUÑA
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ERC hierve por el "débil" liderazgo de Junqueras: "Ganó por el 52% de votos, no tiene el partido controlado"

Al pulso de Rufián al postularse como líder de las izquierdas sin permiso de la dirección, se suman crisis internas en Barcelona y Girona

Junqueras y Rufián, en una reciente rueda de prensa.
Junqueras y Rufián, en una reciente rueda de prensa.QUIQUE GARCÍA / EFE
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ERC nunca ha sido un partido manso, sino más bien una formación que convive con naturalidad con las riñas internas que la sacuden periódicamente. «Somos libertarios y asamblearios por tradición. Que en ERC haya gente que diga cosas diferentes no es malo a modo de agitación», reflexionaba un alto cargo de los independentistas en conversación con este diario hace un par de semanas, para analizar el pulso que Gabriel Rufián estaba proponiendo a la dirección que comanda Oriol Junqueras al postularse como líder de un nuevo frente de izquierdas estatal a pesar de la oposición de su partido a participar de tal maniobra.

La «tibia» respuesta de Junqueras, que siempre se ha mostrado conciliador con Rufián en público, ha provocado un malestar interno notable, agravado por una circunstancia determinante: Junqueras ganó las primarias que le devolvieron la presidencia del partido con sólo un 52% de los votos, frente al 42% que logró su rival, Xavier Godàs, auspiciado por Marta Rovira, la que fuera número dos de Junqueras durante 13 años para acabar dedicando sus últimos días en el cargo a intentar destronarlo.

No lo logró y ERC quedó en manos de Junqueras, pero dividida, como prueban recientes episodios en sus dos secciones locales más importantes: Girona y Barcelona.

La ejecutiva local gerundense dimitió en bloque a mediados de febrero por un enfrentamiento por el que será el candidato de ERC en las próximas elecciones municipales, Marc Puigtió, que llega bendecido por Junqueras. Con el cese coral, los dirigentes salientes querían denunciar la «falta de control y transparencia» de una moción de censura impulsada por el nuevo alcaldable y que acabó prosperando con el apoyo de la dirección del partido.

Una semana atrás, rompió el carné de ERC Helena Solá, una de las candidatas que disputaron a Junqueras la presidencia en 2024 y que quedó en tercer lugar con un 12% de los votos. La dimisionaria lideró la corriente Foc Nou, que apostaba por no investir al socialista Salvador Illa presidente de la Generalitat, y abandonó ERC sosteniendo que es «un partido sin rumbo» y que se ha instalado en la «renuncia permanente».

Y es que buena parte de las bases de ERC considera que la dirección que encabeza Junqueras no está siendo lo suficientemente ambiciosa al haberse conformado con una financiación autonómica que, si bien favorece a Cataluña a través del principio de ordinalidad, no constituye un concierto económico a la vasca, como aseguraba el partido que se lograría cuando cerró el pacto de investidura con el PSC de Illa.

«Aunque quieran esconderlo públicamente, y que hagan ver que es el gran líder de consenso, no tiene el partido controlado. En lugar de construir y abrazar, de recoser, se ha dedicado a las malas ates, a apartar a gente y a imponer otra. A las amenazas y los chantajes. Un liderazgo así es imposible que funcione», reflexionan fuentes de ERC críticas con la gestión de un Junqueras que ven «débil».

Se espera que este descontento vuelva a brotar en las elecciones internas para escoger a la nueva dirección de la federación de Barcelona, que se celebrarán de forma extraordinaria en un mes después de que en diciembre del pasado año dimitieran ocho miembros de la dirección, al considerar que su líder, Creu Camacho, inicialmente crítica con Junqueras, se estaba alineando con el presidente en demasía.

Aunque la candidata a la Alcaldía de la capital catalana será Elisenda Alamany, tras no haber encontrado rival en las primarias para designarla, sí se espera batalla para definir la gobernanza de la sección barcelonesa de ERC. La concejal Rosa Suriñach, quiere aspirar a liderar la federación de Barcelona para que vuela a ser «un faro independentista, sin dejarnos nada por el camino». De nuevo una crítica a las renuncias.

«Desde que Junqueras ganó por el 50 y poco por ciento de los votos, la política interna de ERC ha sido la purga y el sectarismo. El liderazgo de Junqueras se basa en su proyecto personal. Eso se ve en cada decisión. Y eso no suma, por muy legítima que sea su aspiración», resuelve otra fuente de ERC, que recuerda que el partido «no está tan fuerte y preparado» para unas nuevas elecciones como defiende la ejecutiva de Junqueras, cuando surge el debate de si Illa anticipara los comicios catalanes en caso de no conseguir aprobar los Presupuestos de la Generalitat por la negativa de ERC a negociarlos si, antes, el Gobierno no cede a Cataluña la gestión del IRPF.

«Junqueras no se puede presentar, aunque quiera, porque sigue inhabilitado, ¿y qué otro candidato podríamos presentar en su lugar? No lo hay», aseveran las mismas voces.