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Granos de arena confirman que los humanos trasladaron las piedras de Stonehenge

Un estudio ha analizado más de 500 cristales minerales, desmontando la teoría de que las piedras pudieran haber llegado al yacimiento por acción de los glaciares

El monumento neolítico de Stonehenge.
El monumento neolítico de Stonehenge.Shutterstock
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Una nueva investigación aporta la evidencia científica más sólida hasta ahora de que fueron las personas y no los glaciares las que transportaron las famosas piedras azules de Stonehenge (Reino Unido) al antiguo yacimiento.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Curtin (Australia) y publicado en la revista Communications Earth & Environment, cuestiona uno de los debates arqueológicos más persistentes sobre cómo la Piedra del Altar y otras rocas llegaron a su posición actual y refuerza la hipótesis del transporte humano deliberado.

Utilizando técnicas avanzadas de huellas dactilares minerales, los autores del trabajo examinaron granos microscópicos conservados en ríos cercanos al monumento histórico en la llanura de Salisbury, al sur de Inglaterra. Los granos minerales actúan como cápsulas del tiempo geológicas y revelan cómo los sedimentos viajaron por Gran Bretaña durante millones de años.

Utilizando equipos de vanguardia en el Centro John de Laeter de la Universidad de Curtin, el equipo de investigación analizó más de 500 cristales de circón, uno de los minerales más duraderos de la Tierra.

"HUELLA MINERAL"

El profesor Anthony Clarke, de ese centro universitario, indica que los resultados no mostraron evidencia de que los glaciares llegaran alguna vez al yacimiento de Stonehenge.

"Si los glaciares hubieran transportado rocas desde Escocia o Gales hasta Stonehenge, habrían dejado una clara huella mineral en la llanura de Salisbury", precisa Clarke, antes de agregar: "Esas rocas se habrían erosionado con el tiempo, liberando diminutos granos que podríamos datar para comprender su edad y su procedencia".

Clarke subraya: "Buscamos en las arenas de los ríos cerca de Stonehenge algunos de esos granos que los glaciares podrían haber transportado y no encontramos ninguno. Eso hace que la explicación alternativa -que los humanos movieron las piedras- sea mucho más plausible".

No obstante, Clarke precisa que la forma en que los humanos pudieron haber movido las piedras sigue siendo un misterio. "Algunas personas dicen que las piedras podrían haber sido traídas por barco desde Escocia o Gales, o que podrían haber sido transportadas por tierra utilizando troncos rodantes, pero en realidad puede que nunca lo sepamos", explica, antes de sentenciar: "Lo que sí sabemos es que es casi seguro que el hielo no movió las piedras".

"CONTINÚA SORPRENDIÉNDONOS"

Chris Kirkland, coautor del estudio, recalca que los hallazgos resaltan el poder de las herramientas geoquímicas modernas para resolver preguntas históricas. "Stonehenge continúa sorprendiéndonos. Al analizar minerales más pequeños que un grano de arena, hemos podido probar teorías que han persistido durante más de un siglo", apostilla.

Por otro lado, el estudio plantea la pregunta de por qué se construyó el yacimiento de Stonehenge. "Probablemente se utilizó para una amplia variedad de propósitos, como un calendario, un templo antiguo o un lugar de celebración de banquetes", señala Kirkland.

Este hallazgo se produce tras otro descubrimiento liderado por la Universidad de Curtin en 2024, que identificó el origen escocés de la roca central de seis toneladas, la Piedra del Altar, en el corazón de Stonehenge. Esto refuerza la idea de que los constructores neolíticos obtuvieron y transportaron estas icónicas piedras deliberadamente y a grandes distancias.