El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, no se ha encontrado con los familiares de los fallecidos por la dana del 29 de octubre en el funeral de Estado. Las víctimas pidieron expresamente que no hubiera contacto con el jefe del Consell, a quien llevan pidiendo la dimisión en manifestaciones mensuales, y no lo han tenido. Solo los Reyes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y las "autoridades del Estado" —entendiendo como tales a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán, y la presidenta del Supremo y del CGPJ, Isabel Perelló— arroparon a las familias de los fallecidos antes del inicio del acto. Fue en un espacio adyacente a la Calle Mayor del Museo Príncipe Felipe y cuando los 625 allegados y las casi 200 autoridades ya esperaban el comienzo de la ceremonia.
Durante el encuentro se escucharon gritos de "asesinos", "fuera, fuera", mientras varios familiares exhibían ante las autoridades las fotos de sus familiares fallecidos. La tensión fue tal que varias víctimas gritaron que "nadie da la cara por los españoles", con criticas tanto a Carlos Mazón, como a Pedro Sánchez: "El presidente del Gobierno y de la Generalitat, sois todos cómplices, sois asesinos, traidores a nuestro país" o "El galgo de Paiporta, que dé la cara por los españoles". Esto provocó la indignación de otro grupo de familiares, que pidieron respeto y dejar las reivindicaciones para otro momento.
Al término del funeral, mientras los Reyes y el resto de autoridades del Estado abandonaban el Museo de las Artes y las Ciencias, familiares de las víctimas volvieron a proferir gritos contra el presidente de la Generalitat, pidiendo su "dimisión" y advirtiéndole: "No pararemos Mazón".
Fueron diez los representantes los elegidos para esta "breve reunión". De ellos, tres tomarían la palabra después ante todo el auditorio. Una de ellas fue Andrea Ferrari, hija de Eva Canut, que perdió la vida cuando salía de su trabajo en Ribarroja. Otra Naiara Chulià, cuyo marido Slim Regaieg también murió ahogado en su coche en una rotonda cuando salía del polígono donde trabajaba a las seis de la tarde. La tercera en hablar sería Virginia Ortiz, que perdió a su primo Juan Alejandro Ortiz en la riada de Letur y que acudió con su tío Mario Ortiz por si la emoción le impedía hablar. Los cuatro se sentarían a la derecha de la Reina Letizia durante todo el homenaje.
Al encuentro asistieron además representantes de las principales asociaciones de víctimas que, durante todo un año, han gritado cada mes buscando justicia y reparación para sus familiares. Entre ellos Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación Víctimas Mortales de la Dana 29 de octubre, que perdió a su padre Miguel ahogado en su casa de Catarroja, que colapsó a las 19.55 horas. Ella es una de las caras más visible de la reivindicación y de la reclamación de responsabilidades políticas al Gobierno valenciano y, en especial, a Carlos Mazón. También Carmina Gil, que perdió a su suegra Rosa Pagés, de 92 años, en Picanya, también en su domicilio. Toñi García recibió el abrazo de los Reyes y su testimonio, que ha llevado hasta el Parlamento Europeo lleva un año emocionando: ella vio morir aquella tarde a su marido Miguel Carpio y a su única hija, Sara, cuando bajaron al garaje a sacar sus coches.
También formaron parte de la comitiva Jesús Cobo Contreras, esposo de José Martínez Toral, profesor del Complejo Educativo de Cheste que fue sorprendido cuando volvía a casa en coche a las 18.01 horas. Juan Retamino representó a su mujer, Dolores Almansa, a quien la fuerza del agua arrastró en su casa en L'Alcudia a las 18.15 horas. Y José Emilio Picos honró a su padre, Antonio Picos, fallecido en la residencia de Picanya.
Todos ellos tuvieron oportunidad de departir con las autoridades y los Reyes y recibir consuelo cuando se cumple un año de sus pérdidas. "Los recuerdos son importantes, para ustedes todos los días del año", decía don Felipe mientras la Reina, escuchaba con gesto contenido a Toñi García, a la que acabó abrazando para secar sus lágrimas.
Fueron las víctimas las que tuvieron un papel relevante en el acto, que iba a estar presidido en las primeras filas por los Reyes, con las víctimas que tomarían la palabra a la derecha de la Reina y, a la izquierda del Rey, el presidente Pedro Sánchez, los presidentes del Congreso, el Senado y el Consejo General del Poder Judicial. Tras ellos, el resto del Gobierno, con las vicepresidentas al frente.
En la tercera fila, y en un puesto protocolario separado del resto de presidentes autonómicos, tenían su lugar Carlos Mazón, Emiliano García-Page y Juanma Moreno Bonilla, que finalmente no acudió. El presidente valenciano fue insultado por los familiares y también desde la calle cuando apareció en el saludo de recibimiento a don Felipe y doña Letizia a la entrada del Museo, en el que estuvo acompañado por la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, y la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, además de Armengol, Rollán y Perelló. El presidente Sánchez se unió unos minutos antes de que lo hicieran los Reyes

