La octogenaria Araceli Tamayo vivió «un milagro» —en sus palabras— en Afganistán. Esta exsecretaria del máximo directivo del BBK lucha por su vida en Bilbao tras haber sido tiroteada en el mercado de Bamiyán. En su periplo, todo estaba, supuestamente, bien planificado. Se paga. Los precios para viajar allí oscilan entre 4.700 y 6.500 euros. Tras el atentado, la factura de su curación y el traslado de vuelta en avión medicalizado se contabiliza en cientos de miles. El precio de recibir una bala en territorio talibán.
«Desde el punto de vista de la seguridad, es el mejor momento para visitar Afganistán», asegura Against the Compass (Contra la brújula), compañía que organizó el viaje de Araceli. Su relato no queda así. «A pesar de la crisis humanitaria y económica, por fin ha acabado la guerra en Afganistán y los nuevos gobernantes tratan de construir un gobierno pacífico y legítimo —o al menos lo aparentan— con el objetivo de ser reconocidos por toda la comunidad internacional. Los talibanes ya no realizan atentados terroristas, los secuestros ya son cosa del pasado y los delitos con violencia parecen haberse esfumado de Kabul». ¿Tenían razón? Sólo en parte. El atentado contra el grupo de Araceli lo ha reivindicado el Estado Islámico. Para ellos los talibanes resultan demasiado blandos.
Resulta, de cualquier modo, demasiado atrevido señalar que «Afganistán es muy seguro en la actualidad, lo llegas a sentir de verdad porque todas las provincias están totalmente abiertas y también porque los afganos que te encuentres por el camino te lo van a repetir todo el rato, que Afganistán ya es seguro por fin».
Lo es aun más cuando el ministerio de Asuntos Exteriores español lo tiene en su lista negra. Es uno de los lugares a los que no se debería viajar. Más cuando en este ataque han fallecido tres españoles. Entre ellas, Susana Vilar Bühler y Elena Schoröder Vilar, dos farmacéuticas, madre e hija, 65 y 36 años de edad. Dos, cabe recordar, heroínas, pues fueron pioneras en la iniciativa que dotó de desfibriladores las farmacias. Hace una década, salvaron la primera vida con esa medida, a un viajero justamente. Ellas la perderían por balas de terroristas islámicos. Como también, el ingeniero Ramón Bellmás, 72 años, quien había sido responsable de seguridad y medio ambiente en su empresa.
Más palabras del promotor: «El Estado Islámico de Jorasán ha llevado a cabo varios ataques terroristas bajo el régimen talibán, pero todos han sido a pequeña escala y, como he mencionado varias veces, la probabilidad de verse envuelto en un atentado suicida es bajísima». La realidad: el Estado Islámico, precisamente, ha reivindicado esta masacre a «infieles y cristianos».
SEIS MASACRADOS
Eso sí, Contra la Brújula advierte en su guía viajera que «esto no es Tailandia, y que viajar por Afganistán nunca está exento de riesgos». Seis muertos. Aparte de los casos ya citados, tres ciudadanos de Afganistán también fueron asesinados. Los otros heridos son de este país, España —sólo Araceli—, Noruega, Lituania y Australia.
Todos los que eran parte de este tour extremo —en este caso, con las plazas agotadas— pagaron el costoso periplo por uno de los países más peligrosos del planeta: 2.850 euros, sin contar los vuelos internacionales. Sumándolos, en clase turista, la cifra se dispara hasta los 4.500 euros. En el caso de Araceli, como viajera experta, felizmente, optó por un buen seguro, que le cubría la repatriación y gastos sanitarios: 200.000 euros ha costado únicamente el avión medicalizado que la ha trasladado desde Kabul al País Vasco. Mínimo, otros 100 euros más. El visado cuesta entre 100 y 200 euros. Es decir, 4.700 euros por persona para ir a tierras talibanas. Sube a 6.500 euros si se opta por billetes business class, unos 1.520 euros más, y habitación individual, según el organizador, suma 280 euros adicionales.
Son precios para unos viajes planificados al milímetro, con fixers especializados, como en los viajes periodísticos, con guías en español. Es un negocio redondo. El fundador de Against The Compass, Joan Torres, aseguró a Sky News que es testigo preferente del «gran aumento en la demanda» de viajes a Afganistán. «En 2023 realizó tres viajes al país y para 2024 esta cifra se ha duplicado». Puede presumir de agotar plazas. El siguiente viaje, para verano próximo, tiene todos los cupos vendidos.
«Siria e Irak solían ser nuestros grandes vendedores, pero dada la situación en el Medio Oriente, Afganistán podría convertirse pronto en nuestro destino con mayor venta», recalcaba Torres. Cabe señalar que los tres destinos que menciona son desaconsejados por Exteriores. Sobre el primero, señalan desde la cartera del ministro Albares: «Todo el país se considera zona de riesgo, desaconsejándose todo viaje al mismo. Se recomienda que los españoles que residen en Siria abandonen el país».
Del destino donde Araceli recibió los balazos: «Se insta encarecidamente no viajar a Afganistán y, si finalmente se decide hacerlo, extremar las medidas de seguridad y autoprotección y restringir al máximo los desplazamientos y el tránsito por vías públicas. Se recomienda evitar lugares públicos... como mercados, hoteles, pensiones, restaurantes y otros que podrían ser objeto de atentados, tanto indiscriminados como específicamente contra extranjeros...».
Pero, viajeros frecuentes como quien fuera la mano derecha del presidente del BBK, quien ya había recorrido medio mundo —Palestina, Japón y un largo etcétera—antes de pisar Afganistán, quieren ir siempre más lejos. Se buscan experiencias adrenalínicas, únicas. En su recorrido por Palestina, Araceli vivió cómo «los israelíes bombardearon la zona donde estaban instaladas las oficinas de Hamas con las consabidas muertes civiles».
LAS GANANCIAS
Ante esa necesidad, hay un negocio enorme que ha sabido explorar y aprovechar Torres. Con 40.000 euros en la mochila fundó su pequeño imperio: su blog de viajes, por el que gana —según su confesión a Niche Pursuits— 5.000 euros al mes y Against the Compass, que solo entre agosto de 2024 y mayo de 2025, suma 30 viajes, donde además de los países mencionados están: Yemen, Mauritania, el estado no reconocido de Somalilandia, Eritrea, Libia y su primer viaje a Venezuela, por entre 1.390 a 4.650 euros, sin vuelos ni visados incluidos. Con lo que duplicaría, como mínimo, los resultados que obtiene con su blog.
A sus 82 años, Araceli se recupera en el hospital tras llegar en un Hawker 1000B Elixir. Según apuntan medios vascos, es del mismo tipo que el que llevó al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, a Argelia. Su viaje para ver una de las grandes maravillas de Humanidad, ha terminado con pronóstico grave. El último parte médico del Hospital Basurto: «La paciente se encuentra clínicamente estable dentro de la gravedad del proceso. Ha quedado ingresada a cargo del servicio de anestesia y reanimación. Pronóstico grave y pendiente de evolución». La respuesta talibán: dar clases a sus guías turísticos.


