CRÓNICA
El congreso del psoe

Tomás Gómez y el manual de las purgas de Sánchez: "Te destroza. Te lleva al aislamiento. Y sus fontaneros son siempre los mismos"

Tomás Gómez, quien fuera todo en el socialismo madrileño antes de ser descabalgado por Sánchez, describe el 'modus operandi' del presidente para 'eliminar' a quienes no se pliegan. Describe un PSOE como "agencia de colocación VIP" y un líder que sabe que "controla el poder, controlando las instituciones", que "no sabe la diferencia entre el bien y el mal" y que "va a por la Corona". "Este es un gobierno tóxico en términos democráticos", concluye

Tomás Gómez y el manual de las purgas de Sánchez: "Te destroza. Te lleva al aislamiento. Y sus fontaneros son siempre los mismos"
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La propuesta inicial realizada a Tomás Gómez es que se suba al tranvía verde colorido de Parla como un gesto de desquite y así poder titular el reportaje de un modo previsible pero espectacular del tipo Un tranvía llamado revancha. O todavía mejor: Un tranvía llamado venganza. Pero no. Tomás Gómez, quien fuera senador del PSOE, miembro de la Ejecutiva del partido y el secretario general del PSM que tuvo que vérselas como candidato con un «animal político» como Esperanza Aguirre, declina absolutamente la idea. «Es que le he cogido una manía enorme al tranvía», dice justificadamente.

Atrás quedaron los posados para la promoción política que ahora le parecen frívolos a este hombre que se declara «tímido» y que ha encontrado la felicidad como profesor de universidad con un doctorado de Economía y casi otro de Derecho. Se presenta con el mismo abrigo con el que se presentó a las primeras elecciones que ganó como alcalde de Parla. Impecable. Y es que ese tranvía, los presupuestos de ese tranvía cuyo proyecto se desarrolló cuando él era el alcalde de la localidad madrileña, fueron la excusa empleada por Pedro Sánchez para hacerle renunciar a su candidatura para la Presidencia de la Comunidad de Madrid dos meses antes de las elecciones, como ahora ha ocurrido con Juan Lobato a las puertas del congreso de Sevilla. Salvando las distancias enormes, se ha producido un paralelismo plutarquiano que le ha arrastrado al primer plano a requerimiento de los medios para efectuar una crítica desapasionada pero furibunda al presidente, al Gobierno y a su partido, al que, como socialdemócrata de fe, sigue pagando su cuota de militante cada seis meses.

«Nunca se llegó a un proceso judicial y todo fue desestimado, pero Pedro Sánchez construyó un relato paralelo a la realidad, como hace siempre. Lo difundió y lo convirtió en real. Yo soy de una familia muy humilde, mi madre había limpiado las casas de la mitad de Parla y mi padre era tornero, creía en mejorar la ciudad. Cambiaron la cerradura de mi despacho para que todo el mundo pensase que era un delincuente. Tú no sabes lo que es ir por Parla y que la gente me escupiera. No sabes lo que es entrar en el aula y ver que los alumnos se preguntan si les está dando clase un corrupto. Eso yo no lo puedo perdonar», afirma. Aunque, según dice, no tiene ánimo alguno de venganza porque «ahora no volvería por nada del mundo» a un lugar, el de la política, en el que no sabes de quién fiarte.

LA NOCHEBUENA DE LOS IMPUTADOS

La descripción de una parte de ese lugar realizada por Tomás Gómez se parece mucho a una especie de secta laica, que emplea métodos disuasorios cuestionables y está regida por un dirigente de tendencias preocupantes. Así se lo pregunta Crónica, pero el expolítico no cae en excesos que atribuyan a nadie ningún tipo de querencia dictatorial, o mafiosa; los rehúsa, tiene un discurso muy pensado y preciso en el que se limita a definir al PSOE como «una especie de agencia de colocación VIP», dirigida por un líder «cuyo entorno es una mera guardia pretoriana que ejecuta directamente lo que él decide»; que ha cambiado para su propia conveniencia «el marco de juego de la política española» y que ahora va «a por la Corona» desde un Gobierno «tóxico en términos democráticos».

Añade, esta vez sí, desde el sentido del humor: «Tal como están las cosas, la cena de Nochebuena en casa de Pedro Sánchez, puede ser la cena de los imputados. Con su esposa y con su hermano... Igual se acerca Ábalos o le trae el vino Santos Cerdán». «Todos los días se están conociendo informaciones como mínimo impactantes —el jueves acababa de declarar una empresaria que había llevado bolsas con dinero a Ferraz en la línea de los pagos al secretario de organización denunciados ante el juez por Víctor de Aldama— que, de ser ciertas, implican un ataque a la moral pública, una falta de ética y una ruptura de las reglas del juego».

Juan Lobato, que aplaudió sin complejos la defenestración de Tomás Gómez por Pedro Sánchez, debería tomar nota de un «modus operandi» repetitivo con aquellos a quienes el presidente considera «desleales» y que ya está sintiendo en sus propias carnes.

Tomás Gómez el jueves en las cercanías de la Universidad Francisco de Vitoria.
Tomás Gómez el jueves en las cercanías de la Universidad Francisco de Vitoria.

Tanto que su firme desafío para quedarse en el puesto le duró horas y el viernes estaba declarando en el Tribunal Supremo por los mensajes que llevó al notario y que demuestran que desde Moncloa se filtró información reservada del novio de la presidenta Ayuso para que fuera usada por Lobato en la Cámara madrileña; y que fueron publicados en un medio afín, para así blanquear la verdadera procedencia. «Su modus operandi es crear un relato que tiene que ocultar la verdad, y usa este método con todas las acciones políticas, y con las personas, con la intención de destrozarlas interna y externamente porque siempre hay un medio de comunicación que se presta. Internamente, tiene a los fontaneros y cerrajeros, siempre son los mismos, como Simancas o Bolaños, que son los hacedores de la cosa fea. Desgasta públicamente, ejerce presión sobre los cargos intermedios para que se te enfrenten y te lleva hasta el borde del aislamiento; empiezan a llamar a todos tus colaboradores y a decirles que si quieren tener futuro en política tienen que apoyar a la dirección, y te tiran. No se dan cuenta de que los que ahora lanzan piedras, en el futuro las recibirán», advierte.

Tomás Gómez hace notar cómo al presidente no le duran los colaboradores más de dos años y medio. «Al que está cerca de él y tiene toda la información sobre lo que ha hecho, le busca una retirada importante económicamente y con responsabilidad, como presidir Correos, para que no se le enfrente. Cuando el colaborador no es de su entorno muy cercano, directamente lo mata y lo machaca», asegura.

El problema para Juan Lobato (al margen de lo que ocurra en el Supremo), después de que la lapidación se volviese contra él, podría ser que su trabajo como técnico de Hacienda del Estado depende de la vicepresidenta Montero. «¡Pero no van a hacerle mobbing además!», exclama descartando con el gesto la sugerencia. Décimas de segundo después añade un enigmático, «también lo podrían hacer, ¿eh?».

HACIA LA PICADORA DE CARNE CON LA MANOS ATADAS

El hecho es que el presidente Sánchez quería colocar a una de sus manos derechas, Óscar López, en el lugar de Lobato, aún con las manos atadas en esa picadora de carne que es para los socialistas la CAM, y lo ha hecho del modo más cruento. A pesar de que desde que lo decidió han trascendido dos hechos que pueden ser utilizados contra el nuevo candidato por la presidenta de la Comunidad. Uno, que su subordinada en Moncloa fue quien le pasó el documento maldito a Lobato; y dos, la existencia de una asesora que cobra un sueldo público para atender los negocios privados de la esposa del presidente.

En cierto sentido, resultan insondables las razones por las que el presidente ha mandado a uno de sus principales puntales políticos a batirse el cobre con Isabel Díaz Ayuso, que puede exhibir a estas alturas las cabezas de Pablo Iglesias, Ángel Gabilondo y la del propio Lobato; y que, usando las mismas armas que Sánchez, ha dado en la línea de flotación del Fiscal General. A menos que su intención sea impulsar su figura, con una nueva cabeza bajo el brazo, para que sustituya a Feijóo como líder del PP. «Es cierto que en un sistema político normal, Óscar López (un buen empleado que estuvo con Rubalcaba o con Zapatero, con posiciones muy distintas), que como mínimo ha cometido un delito in vigilando, estaría tocado. En el sistema político sanchista, no. El PP me interesa poco. Pedro Sánchez saldrá del Gobierno sólo cuando la derecha deje de dividirse. Y Díaz Ayuso, que es cierto que arrasa en Madrid y puede gustar en Andalucía, en la periferia no obtendría buenos resultados».

EL ARGUMENTARIO DEL CHANTAJISTA

— ¿Cuáles son los errores cometidos por Juan Lobato?

— Varios. Primero: si tú estás en desacuerdo con Pedro Sánchez por la amnistía, o porque a Bildu le han puesto de portavoz del Gobierno para la Ley de Vivienda, dilo. Ve a los órganos internos, enfréntate a Sánchez y di que la Federación Madrileña no va a ser un instrumento a su servicio. ¿Para qué quieres estar en política si estás haciendo cosas en las que no crees? Al final le han echado de todos modos. Podría haber sido por plantear una batalla ideológica, que es lo que hay que hacer».

Gómez sabe de lo que habla porque «con todo el dolor porque me sentía parte de la historia de España y me gustaba la política», renunció a su puesto de senador cuando Pérez Rubalcaba no respetó su promesa de impedir la entrada en el CGPJ a un juez al que él había recusado tras consultarle.

«Otro de los errores», señala, «es no haber dicho en los órganos internos del partido que Pilar Sánchez Acera no podía estar en Moncloa haciendo esto. Si tú has cogido en un ilícito penal al Gobierno, tienes que hacer algo más que guardarlo en una notaría. Quedarte con un elemento de negociación basado en una actitud poco ética y presuntamente ilegal, es un grave error».

En cualquier caso, para Tomás Gómez hay un fallo en el argumentario del PSOE al acusar a Lobato de chantajista porque «si hace un chantaje es porque hay algo sobre lo que hacer chantaje y eso es plenamente incompatible con que tú estés limpio». A su criterio, el panorama en Madrid y en el PSOE puede oscurecerse todavía más si el Supremo, tras la declaración y los correos desvelados por Lobato, llama a Pilar Sánchez Acera. «Pueden preguntarle, "¿y este documento, quién se lo da a usted, alguien del Gobierno, alguien del partido?". Y te aseguro, porque la conozco perfectamente, que no va a querer salir como investigada en el proceso».

LA 'VIDA DE BRIAN' DEL PSOE y LA SOLEDAD DE SÁNCHEZ

Gómez no se declara un nostálgico del pasado, pero sí echa de menos el partido de épocas anteriores. A pesar de la frase atribuida a Alfonso Guerra advirtiendo de que «quien se mueva, no sale en la foto», recuerda que la mitad del PSOE votó en contra de la OTAN y que bajo las siglas del partido se peleaban corrientes internas que iban desde los guerristas, a los marxistas y a los turborenovadores.

El actual PSOE, recalca, «es una agencia de colocación VIP en la que Pedro Sánchez reparte puestos, y quienes quieren seguir siendo concejales o diputados acatan, porque él es quien reparte esos cargos». Como en La vida de Brian, todo el mundo hace «lo que el presidente quiere cuando se refiere a terceros. Toca apedrear al Frente Popular de Judea y todo el mundo va a apedrearlo, pero la Justicia, aunque es una máquina lenta, es segura, y va a tirar de la madeja. Y tengo la certeza de que ninguno va a poner en riesgo su vida personal o profesional por Sánchez. Su único nexo es el reparto de poder y alguien tiene que romper esa espiral».

No hay venganza, pero tampoco concesiones por parte de Gómez al presidente. Un dirigente que «ha podemizado el PSOE eliminando las estructuras de control para que entre el súperlíder y el pueblo llano, no haya nadie y sea él quien se convierta en el intérprete de la voluntad del pueblo». Un dirigente capaz de modificar el Código Penal a conveniencia, demostrando con ello «que no sabe la diferencia entre el bien y el mal porque el Código Penal está para castigar el mal jurídico y, si lo cambio en función de mis intereses, es porque obvio lo que es bueno y lo que es malo».

Un presidente «que ha renunciado a gobernar y sólo quiere ostentar el poder y que proclama "yo voy a ser presidente", independientemente de lo que diga el parlamento»; un presidente que «pone en cuestión el poder judicial», «que ha puesto en riesgo el estado del bienestar en España con sus negociaciones con los independentistas catalanes», que «utiliza el CIS», que «hace una ley de huelgas para limitar tus derechos», que pretende «hacer leyes «para controlar a los medios de comunicación sin reparar en que cuando llegue otro gobierno de otro color lo va tener más fácil porque se ha roto la calidad democrática en este país».

Un presidente «que ha roto la idea de Estado-Nación y al que sólo le queda un símbolo por combatir, la Corona, para llevarnos a un modelo que no nos han contado. Y que no lo ha hecho por ideología sino que ha roto las estructuras del Estado por siete votos».

— Perdone, pero parece estar definiendo a alguien con tendencias dictatoriales

— Me gustaría ver por un agujerito cómo acaba todo esto si Pedro Sánchez está en el poder mucho tiempo. ¿Se puede decir que es un dictador?. No. Se puede decir que estamos perdiendo calidad democrática a ritmo acelerado y que se va camino de llegar a un Estado con calidad democrática mínima. Sánchez se ha dado cuenta de que controla el poder controlando las instituciones y eso es una compulsión que tiene. Este gobierno es un gobierno tóxico en términos democráticos, que ha creado un clima de polarización en su propio beneficio. Utiliza el espantajo de Vox para permanecer en el poder cuando pudo eliminarlo dejando que gobernara quien había ganado las elecciones, que era Rajoy».

Cuando le cambiaron la cerradura del despacho, Tomás Gómez no pudo recuperar su colección de Vespas en miniatura (Tiene una Vespa de 40 años de antigüedad). Sigue sin ella. «La tendrán los fontaneros bajo llave. O en un notario», bromea. Ni eso.