«Admitimos la política sin reservas,
abiertamente. Hacemos muy poco
caso del odio que algunos idiotas
sienten... No hay no política,
todo es política».
—Thomas Mann, ‘La montaña
mágica’, página 502
Al pelotari Carlos Baeza Gozalo le agarra los mofletes una señora de su pueblo, como si fuera un pequeñajo y no un atleta de 185 centímetros de estatura y casi 90 kilos de peso. Se pone de puntillas para alcanzarle, ella no supera los 165 centímetros. El afecto a su paso por Vallelado, una localidad de 700 habitantes de la provincia de Segovia, lo recibe de niños y adultos. Acaba de ganar la Copa del Rey, un título más para un palmarés insuperable. Es también campeón de España, de Europa y del Mundo. Por cierto, la cita con la que comienza el reportaje no está escogida al azar. Es del libro que le cambió la vida, La montaña mágica. Sí, además es buen lector. Ahora tiene en sus manos Guerra y Paz, de Tolstoi.
Antes de nuestro encuentro, hablamos brevemente del cisma que se acaba de producir en el deporte español: la aceptación por parte de la Federación Internacional de Pelota de la Federación Vasca para participar como si fuera un país aparte. Un escándalo sin precedentes: podrían competir incluso contra España. Resumió su opinión en una frase. «Es sólo política», como parafraseando a Thomas Mann. «Todo es política», añadiría el clásico alemán. Baeza contesta como el ganador nato que es. Un hombre de mirada limpia que no tiene nada que demostrar. Habla en el frontón su mejor lenguaje, aunque en un cara a cara puede debatir con cualquiera. A sus 28 años, ha ido paso a paso por sus metas. Ha heredado de su abuelo y su padre, una pasión indómita por la pala corta.
HISTORIA DE UNA SAGA
Fue su abuelo, Baeza I, más de medio siglo atrás, quien trajo a Vallelado esta herramienta de juego. Enseñó a hijos y nietos a domesticarla. «Yo empecé a jugar desde los 6 años». Fundó así una saga victoriosa en un pueblo a medio camino de Valladolid y Segovia. Todos fueron aprendiendo y mejorando. Hasta llegar a Baeza VI, por ser Carlos el sexto pelotari de la familia. Lo lleva estampado en la espalda. Como un blasón, para que sepan sus rivales a quien se enfrentan. A la mismísima historia de su deporte. Al mejor en su especialidad. A un predestinado llegado desde Castilla y no desde Euskadi.
Es el orgullo de Vallelado, donde su padre y su abuelo fueron ya pelotaris. Sus títulos con sólo 28 años: Copa del Rey, de España, Europa y del mundo. Es veterinario, empresario y ganadero con miles de animales. Cita a Aristóteles. Lee a Thomas Mann y Tolstoi.
Llena frontones en su tierra y más allá. Difícil no apreciar a este veinteañero que ha vencido y vencido. En las estaciones de la vida, ha ido a por todas. En lo profesional, es veterinario por la Universidad Complutense. Tras la trágica muerte de sus ancestros, ha asumido el rol de liderar la empresa familiar. Una que tiene 300.000 gallinas y más de 17.000 porcinos. La Granja Baeza Fraile además posee una compañía productora de piensos que él mismo mejora. Da trabajo directamente a medio centenar de personas y su empleo indirecto multiplicaría esa cifra por cinco, al menos.
Líder nato, en octubre de 2022, en el último campeonato del mundo, alcanzó la cima en Biarritz. Se lo dedicó a su abuelo Luis Baeza y a... Vallelado, «la pequeña Galia», como le llama. Es aquel reducto de resistencia que brega y triunfa contra las grandes metrópolis de la pelota. Venció con su compañero Imanol Ibáñez Pérez a la selección argentina. Ahora ni siquiera sabe si volverán a competir juntos por España. Ibáñez Pérez es de Bilbao y es otro gran campeón. Dejó el campeonato profesional vasco en 2017. Ahora compite por la Federación de Castilla y León y en la División de Honor de España con el club Puertas Bamar, con Baeza. La prensa vasca le despidió como si se retirase y a sus 40 años —quizá— vive el mejor momento de su carrera.
LA INCERTIDUMBRE DE LOS CAMPEONES
Baeza VI, tras el anuncio del cisma, se centra únicamente en sus futuras contiendas a pesar de la incertidumbre. A mediados de marzo, Marca titulaba en su portada: «La pelota desata un escándalo sin precedentes en el deporte español... Mientras el Gobierno y el Consejo Superior de Deportes (CSD) miran bochornosamente hacia otro lado. El pacto entre el PSOE y el PNV, plasmado en la nueva Ley del Deporte, ha abierto una peligrosísima vía para que selecciones autonómicas compitan contra la selección nacional». Así de grave es la situación.
Desde entonces, el desastre ha aumentado. Y declaraciones que demuestran que aquí lo único que se busca es justificar el despropósito. El presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes, ha declarado con enorme torpeza: «La pelota vasca no es un deporte español en el sentido de que se practique en toda España... Se hace en Euskadi, Navarra y La Rioja». Ignorando que en sus distintas modalidades se practica asimismo en Andalucía, Canarias, Cataluña, Madrid, Galicia, Comunidad Valenciana, Castilla y León... En el pequeño Vallelado, para más inri, su frontón ha sido sede de algún campeonato del mundo. Así de lejos están los políticos de la realidad.
"Me gustaría que se hablara de la pelota por otras razones. Es un deporte muy bonito, muy visual y es una pena ahora que la gente nos conozca por el tema que estamos hablando y no por el llenazo del frontón"
Ha entrado en confrontación directa con la mismísima Federación Española de Pelota (FEP) que ha emitido un comunicado exigiendo aclaraciones: «La posibilidad de que se esté dando por hecho que el CSD obviará los cauces legales y autorizará competiciones internacionales al margen de la FEP, es una hipótesis que, por el bien del orden deportivo nacional, entendemos debe ser firmemente descartada y desmentida». Por cierto, de Valencia, como Rodríguez Uribes es otro pelotari victorioso, Víctor Molina.
Aparte de Baeza hay grandes medallas de oro de la pelota que se han pronunciado ante el riesgo. Como el canario Gustavo Vidal, que lo es en frontenis. «Tengo muchos compañeros vascos en la selección que representan a España sin ningún problema pero la política está jugando un papel muy importante en todo este embrollo», ha recalcado en declaraciones al periódico deportivo de Unidad Editorial. Una vez más, «todo es política». Para mal.
El pelotari de Vallelado se mantiene sereno en este debate. Bebe un sorbo de su vaso de agua con gas. Acaba de ganar la Copa del Rey ante un escenario abarrotado en Íscar (Valladolid). «Me gustaría que se hablara de la pelota por otras razones. Es un deporte muy bonito, muy visual y es una pena ahora que la gente nos conozca por el tema que estamos hablando y no por el llenazo del frontón». Con Imanol derrotaron a un club navarro, el Tenis Pamplona. Demostrando, una vez más, que hay mucho talento con la pelota más allá de lo que cree el presidente del CSD, quien fue nombrado por la ministra Pilar Alegría.
A 180 KM POR HORA
Ver entrenar a Baeza VI y lanzar la pelota es presenciar toda una liturgia. Incluso en el preludio al juego. Hay que untarse una resina para que la pala corta no deslice. Un error al coger la empuñadura puede causar una fractura al propio jugador o al contrario. Después, nunca olvidar el casco y las gafas. La bola alcanza los 180 kilómetros por hora. «Hay que estar muy atento por el tema de que juegas con gente delante y detrás. Por los pelotazos y porque la pala a veces se escapa. A mí, mira, me rompieron el dedo. Se soltó una y me dio. Es un deporte que une velocidad, fuerza, precisión, técnica, es muy completo en ese sentido. Y, por supuesto, hay un toque de peligrosidad».
Por ahora ha podido compaginar su carrera universitaria con la pelota. «Acabé con 23 años Veterinaria. Eso sí, tuve que dejar el atletismo que practicaba antes. En su momento, con 17 años, fui campeón juvenil de España de 5.000 metros. Al llegar a la universidad tuve que elegir porque no podía compaginar ambos deportes y los estudios. Felizmente pude entrenar en Madrid, donde hay muy buenos frontones, aunque pocos los conozcan».
LAS REFLEXIONES DE UN JOVEN LLAMADO BAEZA VI
Cogemos el coche y pasamos por Cuéllar y su castillo. Va contando la historia de su entorno, cual enciclopedia. «Esto fue cárcel en la Guerra Civil y hoy está dedicado a la enseñanza, incluso hay un instituto dentro»... Recuerda mientras lo que implica triunfar al más alto nivel y graduarse. «Fueron años muy duros, como te puedes imaginar. Eran entrenamientos y viajes por las distintas competiciones, no siempre cercanas: País Vasco, Navarra, Francia... y también íbamos a otros puntos como Zaragoza, Barcelona, Almería, Coruña y así sucesivamente. De media, tres horas y media de viaje. Y aprobar duros exámenes en la facultad».
—Hablemos de la historia de la pelota aquí... que parece que sólo se practicara en el País Vasco, Navarra y La Rioja.
—En Castilla se jugaba desde hace mucho a la pelota. Hay frontones por todas partes. Comenzamos con la mano. Había muchos desafíos después de salir de misa, tras la eucaristía. Se juntaban los mozos del pueblo incluso dándole a la pared de la iglesia, que fueron los primeros frontones improvisados.
—Su abuelo trajo la pala aquí.
—Así es. Junto a unos amigos de la zona de Íscar fueron los que trajeron a nuestra zona esa primera herramienta.
—Cuando hablamos antes, hablabas de que esto era un problema «sólo político».
—Nosotros nos dedicamos a jugar. Son los dirigentes que están en primera línea los que deben resolverlo. La Liga de las Naciones se juega en noviembre en Bilbao. Y bueno, en ese caso claro, a nosotros nos perjudicaría muchísimo no jugar como selección, lógicamente. Y defender el título. Por ahora podremos jugar.
—¿Y defender el Mundial? Porque si se partiese el equipo sería un desastre,
—La selección campeona del 2022 se fragmentaría. Unos irían por un lado, otros iríamos por el otro. Creo que como selección global, pues hay otras especialidades —cesta punta, paleta cuero, frontenis...— creo que España perdería competitividad respecto a otras selecciones como Francia, Argentina, México que sí que irían unidas.
—¿Su compañero Imanol que cree que elegiría en el futuro?
—Creo que lo hablaremos cuando él se viese en la situación y me diga: «Oye, mira, me ha llamado la selección vasca, me ha llamado la española y tengo que elegir». No sé qué se le pasará por la cabeza entonces. Por ahora estamos centrados en competir.
—Tengo la impresión de que estaban tranquilos y ha llegado la política, otra vez, a un deporte que ganaba títulos.
—Te puedo decir que el vínculo entre los jugadores es magnífico, una relación de compañerismo y camaradería que es envidiable. Cuando viajamos fuera por el club o de forma individual, la gente me trata fenomenal en el País Vasco, en La Rioja y en Navarra.
Recalca así que se necesita mirar más allá. «Hemos hecho historia al ganar todos los partidos en la División de Honor. Invictos todo el año. Que yo sepa nunca había pasado. Y somos el único equipo de Castilla y León». Otro hito, antes Baeza VI logró el Grand Slam de la pelota en un solo año: campeonato de España, de Europa, Copa del Rey y del mundo. Finaliza el encuentro. El pelotari apela a la concordia. Glosa a Aristóteles: «La virtud está en el camino del medio». O la búsqueda de la razón en un escenario de sinrazón.



