Óscar Puente y Pedro Sánchez se conocieron un 23 de abril en la histórica localidad de Villalar de los Comuneros. Entre proclamas de libertad para Castilla y el recuerdo de los ajusticiados Padilla, Bravo y Maldonado en las celebraciones del día de la Comunidad, se gestó sin ellos saberlo una relación que con el tiempo convertiría al entonces concejal socialista de Valladolid en el principal sanchista pata negra, en el caballero defensor hasta las últimas consecuencias del presidente del Gobierno (también a golpe de tuits y retuits desacomplejados, a cara de perro, incluso agresivos que han merecido estudios universitarios). El único que no ha tenido dudas en respaldarle a lo largo de toda su trayectoria y nunca le ha traicionado.
El penúltimo episodio llamativo lo ha protagonizado al enfrentarse a Emiliano García Page con quien, a puerta cerrada en el Comité Ejecutivo, mantuvo una discusión tensísima, cuyos audios fueron publicados luego por El País, en la que acorralaba al presidente castellano-manchego acusándole de ejercer una «hipocresía insoportable», sin dejarse intimidar por el hecho de que sea el único que gana elecciones por mayoría absoluta en el PSOE. «Cuando te veo en la Cope, en La Razón, o en El Debate, no te veo sufrir. Te veo en tu salsa», le espetó ante el silencio del resto en el empleo de su turno, estratégicamente colocado. El último episodio son sus respuestas a Feijoó por el asunto de las saunas del suegro del presidente.
Hay muchas razones por las que el ministro de Transportes, hombre de la máxima confianza del presidente, de los pocos que ha sido convocado siempre a las reuniones de los lunes de Moncloa y a quien Pedro Sánchez suele pedir opinión, ha mantenido esa postura desde que Sánchez empezó a despuntar. Pero, además, ahora, en un momento brutalmente delicado para el Gobierno y para el partido, especialmente por el llamado caso Ábalos o caso Santos Cerdán, se suma otra que Puente explica en conversación con Crónica y es que «Pedro es el mejor activo que tiene el PSOE... La organización sufriría para gestar una alternativa».
LOS DEL ROSARIO DE LA AURORA
Oscar Puente no recuerda exactamente el año, pero sí recuerda que les presentó Oscar López, quien llevaba siendo diputado por Segovia desde 2004 y había iniciado su candidatura para la presidencia de Castilla y León en 2008, en un momento boyante para el PSOE, que acababa de reeditar gobierno tras la segunda victoria de José Luis Rodríguez Zapatero.
Así como Puente define su relación con Pedro Sánchez como «estrictamente política y directa», López era entonces amigo personal del presidente. Los dos habían formado parte, junto a Antonio Hernando, del trío denominado en el PSOE como los Blanco Boys, jóvenes que prosperaron en el partido bajo la dirección de su entonces secretario de organización, Pepe Blanco, y que acabaron como el rosario de la aurora, aunque después su relación política haya sido reconstruida.
"Yo nunca he formado parte de esos grupos [Blanco Boys / La banda del Peugeot], mi relación con Pedro es directa y estrictamente política"
López se había presentado en la puerta de Ferraz y, tras haber realizado algunos trabajos en el partido, le había preguntado a Blanco: «¿Te acuerdas de mí?».Y éste le había respondido: «Me acuerdo tanto, que esta mañana he pedido que te busquen». Cuando fue nombrado jefe de gabinete del secretario de organización, López se acordó de sus amigos y los contrató como asesores. Blanco colocó a López y Hernando en las listas para que salieran como diputados, como así fue, y envió a Sánchez, apodado el guapo, al Ayuntamiento de Madrid, donde sólo pudo conseguir ser concejal tras la renuncia de varios de los candidatos que le precedieron en la lista electoral.
ÓSCAR PUENTE, NO
Con el tiempo, Hernando acabaría traicionando a Sánchez al ser portavoz en el Congreso de la gestora que dirigió el partido cuando éste fue expulsado. Y hasta Óscar López se colocó frente a él al respaldar en las primarias a Patxi López. Después, todo se arreglaría y Antonio Hernando fue nombrado director adjunto del gabinete de la Presidencia tras haber pasado su travesía del desierto en la controvertida consultora que fundó junto a Pepe Blanco. Del mismo modo que Óscar López pasó de dirigir Paradores al Gobierno y, luego, a rivalizar con Ayuso por la Comunidad de Madrid, que, también es cierto, en los últimos lustros ha sido una picadora de carne socialista. Pero los dos tuvieron sus momentos de debilidad con Sánchez.
Óscar Puente, no. Tras aquella jornada en Villalar, Sánchez y Puente se limitaban a saludarse, pero, a medida que la figura de Sánchez fue adquiriendo entidad, el concejal vallisoletano empezó a apostar por él. ¿Qué vio en él? «Lo raro es no verlo», dice a Crónica. «Pedro tiene un perfil casi del manual del líder. Preparación, presencia, discurso, carisma...» «En la última etapa de Rubalcaba, se vislumbraba la necesidad de una alternativa más fresca y que diera un impulso al partido. Esto lo vi claro y, tras la derrota de las europeas que encabezó Elena Valenciano [el PSOE perdió cinco escaños en esos comicios de 2014], le llamé y le dije que era su momento, que tenía que tirar».
"No me planteo ni por asomo sustituirle. Espero que esté dos legislaturas como presidente. A saber dónde andaré yo"
Puente era sólo concejal, pero se propuso utilizar toda su influencia en su agrupación. Un año después, en junio de 2015, fue elegido alcalde y dos años después la situación del partido era tan catastrófica que veía peligrar un puesto que a él le gustaba ejercer.
Puente no es hombre de aparato ni de estructura de partido. Le gusta la gestión y disfrutaba siendo alcalde (renunció a un ministerio la primera vez que Sánchez se lo propuso), del mismo modo que ahora disfruta al frente del ministerio de Transportes a pesar de los robos de cobre, de los retrasos, de la falta de trenes, de los pasajeros esperando 12 horas a una hora de Madrid bajo el inclemente sol del julio del cambio climático.
En las primarias de 2017, se lamentó de que el PSOE estuviera «con el culo en pompa» hacia el PP y escribió a Sánchez: «Te apoyo por una razón muy sencilla, Pedro, porque quiero seguir siendo alcalde y con esta deriva que lleva el partido, pierdo las elecciones. Da igual lo que yo haga como alcalde, si el partido sigue así, perdemos todo». A Óscar Puente siempre le quedó la convicción de que gracias a Sánchez fue alcalde y cierto es que, cuando fue descabalgado del puesto por un pacto entre el PP y Vox del que todavía se duele amargamente, el presidente le rescató y se lo llevó al Gobierno.
LOS "TRAIDORES"
Cada vez que Sánchez ha tenido que escalar hasta la dirección del partido, ha recorrido las agrupaciones buscando el respaldo de los militantes. En esa ocasión se pateó España en coche junto a Juan Manuel Serrano, a quien compensaría por su deseo frustrado de ser su jefe de Gabinete en Moncloa nombrándole presidente de Correos. Y después, cuando se enfrentó en primarias a Susana Díaz, confió en Koldo, Ábalos y Santos Cerdán, con quienes volvió a recorrer el país.
"En la última etapa de Rubalcaba, tras la derrota de las europeas de Elena Valenciano, le llamé y le dije que era su momento y que tenía que tirar"
Serrano, ahora director general de Infraestructuras, ha sabido pasar inadvertido, a pesar de que Victor Aldama le ha acusado ante el Tribunal Supremo de haber adjudicado 1,8 millones de euros a una empresa que pagaba comisiones ilegales a Koldo, y, salvo el enfado inicial por su nombramiento frustrado, no han trascendido más rencillas con Sánchez. Al resto, el presidente los ha acusado públicamente de haberlo traicionado.
«Yo nunca he formado parte de esos grupos», sostiene Puente refiriéndose tanto a los Blanco Boys, como a la ahora llamada banda del Peugeot. Puente iba por su cuenta, respaldando al líder, aunque considerase que sus decisiones no eran las más acertadas. «Eso de que nunca he dudado de que su trayectoria era la correcta es mucho afirmar. Eso no siempre ha sido así, pero lo que nunca hice es expresar mis dudas o mis diferencias en público. Siempre se las he trasladado a él directamente. Yo siempre me he sentido libre para decirle lo que pensaba y jamás me ha penalizado por ello. Al revés. Siempre ha sido muy respetuoso con mi sinceridad, en muchas ocasiones, crítica», asegura. «Así entiendo yo la lealtad».
—¿Qué decisiones consideró que no eran las más acertadas, pactar con Bildu, la amnistía a cambio de siete votos, las conversaciones con Puigdemont...?
—Es que Sánchez no es infalible. A veces acierta y a veces se equivoca. En lo esencial hemos estado siempre de acuerdo. Las diferencias han sido más coyunturales, en las formas, en las soluciones, en las estrategias...que en el fondo.
—¿Y qué pensó cuando supo que Ábalos, Cerdán y Koldo habían manipulado papeletas o inscripciones de militantes (Susana Díaz llegó a denunciarlo ante la Justicia, aunque finalmente retiró la denuncia)? ¿Qué pensó sobre el hecho de que el candidato al que usted apoyaba hubiese podido recibir respaldos inflados?
—Eso es una exageración. Se habla de la cortina en el Comité Federal del que entonces yo no formaba parte o de las dos papeletas de Koldo tratando de cuestionar lo que ganó en buena lid en una elección limpia. Sánchez ganó las primarias con un enorme margen y limpiamente. Conozco bien el PSOE y sé muy bien cómo se celebran esos procesos.
El ministro no considera que este tipo de proceder por parte del equipo de Pedro Sánchez lastre de origen su designación al frente de los socialistas. Prefiere no entrar en el fondo de esta cuestión. ¿Qué hubiera dicho usted si todo esto hubiera pasado en el PP?, pregunta Crónica. «En el PP las elecciones son por delegación. En el PSOE la elección es un militante un voto. Ese dilema en el PP no sería posible», esquiva sin moverse un milímetro, como es de esperar, de su férrea lealtad a Pedro Sánchez.
LOS TOPES ARMENGOL Y TORRES
Óscar Puente defiende al presidente incluso de los socios de Gobierno y de los miembros del PSOE que han sugerido estos días que, para salvar al PSOE, incluso para salvar el Gobierno de coalición, dados los escándalos que rodean al presidente, una de las hipotéticas opciones podría ser que éste se hiciese a un lado para ser sustituido por otro socialista. ¿Hay alguien que pueda relevarlo?¿Es Pedro o el caos? «Pedro es el mejor activo que tiene el PSOE, la mayor prueba de ello es que es el blanco de todos los ataques de la derecha. El PSOE es una organización de casi 150 años que está por encima de todos los que la componemos. Y siempre encuentra soluciones y relevos. Pero eso no significa que reemplazar a Sánchez fuese a ser fácil. La organización sufriría para gestar una alternativa», responde. Y no da un paso más.
Estos días, hay ministros del Gobierno que defienden en privado que hasta ahora la altura a la que han llegado los presuntos casos de corrupción es políticamente gestionable, pero que si la presidenta del Congreso, Francina Armengol, llegara a los juzgados o resultase investigado el ministro Ángel Víctor Torres, no sólo peligraría el respaldo de los socios, como ha avisado esta semana el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, sino que sería imposible aguantar el tipo en el Ejecutivo. «No voy a contribuir a especulaciones ni a formular conjeturas», se limita a decir al respecto y tampoco comenta el rumor que le señala como eventual sustituto del presidente en caso de que la situación lo haga necesario: «Eso no me lo planteo ni por asomo. Espero que a Pedro Sánchez le quede esta legislatura y otra más como presidente. Y para entonces, vaya usted a saber dónde andaré yo».
Dado que el reportaje fue solicitado para hablar de su carácter como principal valedor de Sánchez, el ministro entiende que esto no incluye nada relacionado con la política general. Tampoco incluye explicar el motivo por el que ha reaccionado de un modo tan furibundo contra Alberto Núñez Feijóo, por haber sacado éste la artillería pesada rescatando los negocios del suegro del presidente con el argumento de que Sánchez disfrutó de una casa obtenida con esos fondos. Además del hecho de que los socialistas bajaron antes al barro al sacar las fotos del líder del PP con el entonces contrabandista Marcial Dorado, después narcotraficante, y al atacar a Isabel Díaz Ayuso por el piso en el que vive con su novio. Óscar Puente se limita a señalar: «Si hay que explicar la bajeza de Feijoó, algo falla en este país».
Pero el ministro la explica en Twitter y se revuelve por lealtad... y también por pura supervivencia.




