CRÓNICA
CRÓNICA

El miedo de la primera generación inmigrante que encontró futuro en Torre Pacheco: "Ha llegado gente más violenta, irrespetuosa. Son muy pocos, pero hay que actuar con ellos"

Torre Pacheco, donde los incidentes acabaron monopolizados por personajes ajenos al municipio, siempre ha presumido de convivencia. Pero hay retos: incremento de la inseguridad, segregación escolar...

Un trabajador magrebí recoge melones en una de las muchas fincas agrícolas que sostienen la economía de Torre Pacheco.
Un trabajador magrebí recoge melones en una de las muchas fincas agrícolas que sostienen la economía de Torre Pacheco.
PREMIUM
Actualizado

«Este pueblo siempre ha sabido convivir con la gente de fuera», dice María mientras desayuna con una amiga en la terraza de una cafetería cercana al Ayuntamiento de Torre Pacheco (Murcia). Son las 10 de la mañana de este miércoles. La señora, de mediana edad, trabaja en una empresa agrícola en la que envasa lechugas, brócolis... Muchas de sus compañeras son marroquíes. La mujer habla sobre la protesta de la noche anterior, un pinchazo convocado por radicales y en el que «los pachequeros se quedaron en casa y los racistas tuvieron su minuto de gloria».

Torre Pacheco, con 40.000 habitantes, es un pueblo que vive de la agricultura, esencialmente. Alrededor de 11.500 personas, un 30%, son extranjeros. En su mayoría, proceden del norte de África. La comunidad más numerosa es la marroquí, con más de 6.300 personas empadronadas. Muchas de ellas se concentran en barrios como el de San Antonio. Allí se produjeron los enfrentamientos violentos durante tres noches. Sin embargo, un recorrido por sus calles evidencia que no se trata de un gueto ni de un lugar inaccesible. Al contrario, numerosas familias de españoles siguen residiendo en la citada barriada.

En el municipio hay tres mezquitas. Una de ellas la preside Ahmed Jbara. «No podemos negar el incremento de la inseguridad en el pueblo», admite. «También ha llegado gente más violenta, joven, irrespetuosa, de una generación distinta a la que reside aquí desde hace décadas. Pero son muy pocos, muy, muy pocos. Con ellos hay que actuar. Por lo demás, los pachequeros, y yo me siento uno más de ellos, siempre hemos sabido convivir en paz. Y así vamos a seguir haciéndolo».

En el año 2000, Torre Pacheco tenía 22.000 habitantes. Con el paso del tiempo, el municipio se ha convertido en un foco de atracción inmigrante que busca trabajo y asiento. Muchos extranjeros que han ido llegando luego se han quedado, han comprado casas, han abierto negocios y han tenido hijos. En 2020 la natalidad del municipio se situó en los 12,35 nacimientos por cada 1.000 habitantes. Superaba en casi tres puntos la media regional (9,69).

En Torre Pacheco, contando pedanías, hay 13.000 menores de 20 años. 10.150 tienen menos de 15 años. Cuenta con 14 centros de educación públicos, entre guarderías, colegios e institutos, pero, pese a ser un pueblo de tamaño medio, también está el Kings College School, de carácter privado.

«Muchos padres, según van creciendo sus niños, están optando por enviar a sus hijos a ese centro porque ven que en los otros hay una pequeña generación de chicos que, cuando rondan los 14 o 15 años, prefieran la calle a los estudios», asegura Nabil Morino, presidente de otra de las mezquitas.

UN AGRESOR...DE BARCELONA

Es ese caldo de cultivo el que ha atraído miradas tras la agresión de un marroquí de 19 años al jubilado Domingo, el pasado miércoles, cuando paseaba a primera hora de la mañana. El joven, ya detenido, ni siquiera era vecino del pueblo: su residencia está en Barcelona. También están detenidos los otros dos marroquíes, de 20 y 21 años, que le jalearon durante la paliza a Domingo y después le encubrieron. Las protestas del sábado que degeneraron en violencia se fueron replicando, aunque con menor intensidad, hasta el pinchazo final del martes.

Vecinos de Torre Pacheco, en el centro del municipio esta semana.
Vecinos de Torre Pacheco, en el centro del municipio esta semana.

Aquella tarde, en torno a un centenar de personas, algunas con estética carlista e indumentaria nazi -las menos-, se mezclaron con pequeños grupos de vecinos del pueblo y con otra gente llegada de fuera de la localidad. Daniel Esteve, dueño de la empresa Desokupa, abandonó Torre Pacheco 45 minutos antes de iniciarse la protesta. En redes sociales, acusó al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de echarlo del municipio a través de la Guardia Civil. Un redactor de EDATv, Vito Quiles, se erigió en portavoz de Esteve en una calle adyacente a la plaza donde se levanta el edificio consistorial. «La presencia de Desokupa puede alterar a algunos intolerantes y nosotros nos vamos de Torre Pacheco. A Dani (Esteve) le han pedido que se vaya y él ha aceptado», dijo Vito Quiles, quien se fue con él.

Durante la protesta sonó por potentes altavoces la Marcha Real con la letra encargada por Miguel Primo de Rivera a José María Pemán en 1928. «Viva España, alzad la frente, hijos del pueblo español, que vuelve a resurgir. Gloria a la Patria que supo seguir, sobre el azul del mar el caminar del sol...».

Entre las decenas de periodistas y reporteros gráficos -por momentos, más que manifestantes-, había yotubers, tiktokers... Eso mismo ya había pasado durante las noches de protestas ante los vecinos del barrio marroquí de San Antonio. Mientras, algunos exaltados increpaban a gritos y de manera despectiva la labor de reporteros de La Sexta o de TVE.

"HARTOS"..."PERO QUE NO NOS USEN"

«Los vecinos de Torre Pacheco podemos estar hartos de los robos, de la sensación de inseguridad de los últimos meses... Podemos estar hartos de muchas cosas -continúa María mientras apura el primer café-, pero creo que hemos sabido distinguir entre eso y el circo que se ha montado a nuestra costa para señalar a los inmigrantes como causantes de todos nuestro males. Los pachequeros no salimos a la calle el pasado martes porque no queremos que nadie nos use para su lucha».

El alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca (PP), quien el día anterior ya había pedido a sus vecinos que no se unieran a la protesta, destacó «que había sido una noche tranquila» en el municipio que él gobierna. «Los pachequeros estamos deseando que esto pase. Queremos volver a la normalidad que teníamos antes de estos incidentes y de esta presión que estamos teniendo, que, además, no la estamos haciendo los pachequeros».