Mont Soler experimentó un sobresalto extraño cuando una amiga suya le llamó temprano para advertirle de que la librería Pati de Llibres (Patio de libros), a la que dedica todas sus energías, había sido señalada con pintadas en las que le acusaban de cómplice de las matanzas israelíes en Gaza. «Sionista», «cómplice de genocide», habían repintado junto a una bandera palestina, usando alguna palabra escrita incorrectamente tanto en español como en catalán, pero consiguiendo el efecto deseado.
Mont Soler tiene muchos amigos judíos y se declara «simpatizante del pueblo judío» aunque ella no profesa esa religión. De hecho, a nivel privado, en sus redes sociales, según reconoce en conversación con este periódico, siempre ha expresado su apoyo al pueblo judío, «pero también he condenado lo que le ocurre al pueblo palestino», precisa. «Hace dos años hice un vídeo reclamando los dos Estados y argumentando que en los dos bandos hay gente buena y gente deleznable», añade. No lo dice expresamente pero en las opiniones y en el pensamiento de la librera de Sant Cugat del Vallés parece haber hecho mella todo lo ocurrido desde hace dos años hasta ahora.
Piense lo que piense Mont Soler, hay un principio que debería prevalecer sobre todas las cosas, que es lo intolerable de cualquier marca. «Nada justifica lo que ha pasado, nada justifica las pintadas ni el señalamiento», se lamenta ella. «Si alguien quiere hablar conmigo, esta es una librería de pueblo en la que yo siempre estoy, soy la única que la lleva, luego es muy fácil entrar y dialogar de cualquier asunto», argumenta la mujer señalada por las pintadas.
AYUDA DE LA COMUNIDAD JUDÍA Y DEL PP
La librería Pati de Llibres es muy conocida en Sant Cugat. Está especializada en literatura infantil y juvenil y su propietaria asegura en su página web que aspira a ser la personal shopper literaria del pueblo. «Creo que tenemos un libro que nos abre las puertas a la literatura, un libro que llega en el momento adecuado. Y yo quiero ayudarte a encontrarlo», ha escrito. «Me gusta comunicarme, observar, escuchar y descubrir lo que ocurre dentro de cada persona», ha remarcado. «He estudiado pintura en la Escola Massana, publicidad en ESADE y Teología en el Seminario de Barcelona», viene en sus presentaciones. Apenas se supo lo de las pintadas, miembros de la comunidad judía local le ofrecieron su respaldo y se ofrecieron a borrarlas; y las redes sociales saltaron en las discusiones hasta abrumar a la librera desacostumbrada a la hostilidad y a estar en el ojo público. Aparecieron desde los proisraelíes que consideraron pertinente comparar esta pintada con las de judíos en las fachadas de las librerías en la alemania nazi hasta los partidos políticos. El PP de Sant Cugat anunció que había registrado «una propuesta de declaración institucional en el Pleno para condenar las pintadas y los ataques contra la librería». «Todo nuestro respaldo a este espacio cultural y a su trabajo en Sant Cugat», han escrito.
Aunque Mont Soler no tiene nada que ver con el PP. Se declara más bien independentista, compatible con el espectro que dibujan Junts, ERC o la CUP, tres formaciones que, o bien han experimentado una evolución en los últimos meses respecto a Israel, o bien han ido mostrando su oposición a este país. Los dirigentes de Junts, siempre pro sionistas, tras muchos debates internos, han llegado a tachar de «genocidio» la invasión del gobierno de Netanyahu y han llegado a avalar el embargo de armas a Israel.
Mont Soler no sabe quién puede estar detrás de las pintadas. Sólo tiene clara una cosa especialmente sintomática: «Quien lo haya hecho, se ha metido en un fregado gordo. Si ellos pensaban generar odio hacia mi negocio, se han equivocado. Llevo dos días recibiendo mensajes de apoyo y solidaridad».

