CRÓNICA
Hacia la protonterapia pública

El equipo del oncólogo Conde que forma a los médicos de la sanidad pública para usar las máquinas de Amancio Ortega contra el cáncer

La Comisión de Formación, incluida en el 'Programa de Implantación de la Protonterapia en el SNS', ya está trabajando en formar a los profesionales del Servicio de Oncología de cada hospital al que se destinará cada uno de los 10 equipos donados por el empresario

El oncólogo Antonio Conde, coordinador de la Comisión de Formación del 'Programa de Implantación de la Protonterapia en el SNS'.
El oncólogo Antonio Conde, coordinador de la Comisión de Formación del 'Programa de Implantación de la Protonterapia en el SNS'.
Actualizado

Hace 23 años, cuando el doctor Antonio José Conde Moreno daba sus primeros pasos en la oncología radioterápica, viajó a un centro médico de Orsay (Francia) para formarse en protonterapia. Siendo apenas un joven con una carrera sanitaria incipiente, aprendió sobre esta técnica -aún en desarrollo- y vaticinó su gran potencial para cambiar y mejorar la forma de tratar el cáncer. «Me pareció una tecnología que veía que iba a ser el futuro», recuerda. Tenía razón: la protonterapia está cada vez más cerca de ser el presente en España. Lo que el doctor Conde no sabía es que él sería uno de los artífices de este avance terapéutico.

Conde es el coordinador general de la Comisión de Formación del Programa de Implantación de la Protonterapia en el Sistema Nacional de Salud (SNS). En otras palabras, el encargado de que los profesionales sanitarios cuenten con la preparación y los conocimientos necesarios para operar los 10 ciclotrones de protones que donó la Fundación Amancio Ortega a la sanidad pública. Los centros con estos equipos, cuando funcionen, situarán a España entre los países con una «altísima tecnología» para el tratamiento del cáncer. Algo que será posible no sólo gracias a las máquinas, sino al cualificado equipo humano detrás de ellas.

La protonterapia es un tipo de radioterapia que funciona con protones (partículas de carga positiva del núcleo atómico), a diferencia de la radioterapia convencional que usa fotones (rayos X). Permite dirigir el haz de protones hacia el tumor según un plan personalizado para el paciente, diseñado por especialistas en oncología radioterápica. Este tratamiento cuenta con un sinfín de beneficios.

En primer lugar, brinda «una seguridad enorme» gracias a un nivel de «extremadísima precisión», como describe el doctor Conde, también jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia. «El protón tiene una característica llamada pico de Bragg, y es que la dosis de radiación entra en el cuerpo y se para en un momento determinado, siendo cero después de ese punto», ilustra el oncólogo. «Todo eso ajustado al milímetro», enfatiza.

Otra ventaja es que «la dosis de radiación se da de una forma tan sumamente rápida que los tejidos sanos no sufren ningún tipo de alteración, pero el tejido canceroso sí que se lesiona del mismo modo que si lo hiciéramos con otro tipo de tratamiento». A su vez, permite irradiar menos en todas las células que circulan por la sangre. «Muchas veces son células de defensa, lo cual hace que funcione mejor la inmunoterapia, por ejemplo, y que los pacientes se recuperen mejor, porque su organismo está en mejores condiciones», continúa explicando el jefe de Oncología Radioterápica del hospital La Fe. Y hay que cortarle para que pare de contar ventajas de la protonterapia. «Podría seguir contando una cosa, y otra, y otra, porque cada vez hay mayor número de avances, de implementaciones y de ventajas que podemos ver al utilizar protones».

Una de las dos máquinas actualmente disponibles en España, en el Centro de Protonterapia Quirónsalud.
Una de las dos máquinas actualmente disponibles en España, en el Centro de Protonterapia Quirónsalud.

La tecnología con protones no cambia ni sustituye otros tratamientos, como la radioterapia convencional. Por el contrario, complementa el abordaje terapéutico multidisciplinar de las enfermedades oncológicas. Por tanto, no quiere decir que los rayos X deban apartarse. «Cuando le indiquemos a un paciente un tratamiento con fotones, es porque es el mejor tratamiento para ese paciente. No es que haya una radioterapia A y una radioterapia B».

Principales beneficiarios

Los principales beneficiarios de la protonterapia incorporada al SNS serán los niños y adolescentes. También pacientes con tumores en cabeza o cuello, muy cercanos a órganos sensibles, como el cerebro, la médula espinal o los ojos. Y el resto de las personas cuyos cánceres los médicos decidan que es preferible emplear protones en lugar de fotones. Todas estas bondades están hoy reservadas sólo para dos hospitales (privados) en España: el Centro de Protonterapia Quirónsalud y la Clínica Universidad de Navarra.

La Fundación Amancio Ortega anunció en octubre de 2021 la donación de 280 millones de euros para instalar una decena de equipos que darán cobertura a pacientes de todo el territorio nacional y que se instalarán en siete comunidades autónomas: dos para Madrid, dos para Cataluña, dos para Andalucía, y los cuatro restantes para las Islas Canarias, el País Vasco, Galicia y Valencia. Un proyecto ambicioso para el que se requieren obras e instalaciones de ingeniería complejas: un búnker a medida para cada ciclotrón.

España se situará en el cuarto lugar a nivel mundial en número de centros de protones, después de Estados Unidos, Japón y China

Dr. Antonio Conde, coordinador general de la Comisión de Formación.

Para disponer de los equipos y darles un adecuado uso, desde el Ministerio de Sanidad se impulsó el Programa de Implantación de la Protonterapia en el SNS, con cinco comisiones designadas para la gestión del proyecto. Una de ellas es la encargada de la formación, con el doctor Antonio Conde al mando como coordinador general. Su misión es asegurarse de que todos los profesionales reciben la formación específica necesaria «en tiempo y forma», para que, a medida que entren en funcionamiento las máquinas, estén preparados.

El equipo de formación cuenta con otros tres coordinadores dentro de la misma comisión: el doctor Moisés Sáez, a cargo del subgrupo de formación en Protección Radiológica; la doctora Marta Lloret, coordinadora del subgrupo de formación en Oncología Radioterápica, y el doctor Héctor Miras, líder del subgrupo de formación en Radiofísica Hospitalaria. En los próximos meses, según adelanta Conde, se sumará el «coordinador del área de técnicos». La comisión está también constituida por los responsables de la formación seleccionados por cada comunidad autónoma.

UN APRENDIZAJE 'IN SITU' Y 'ONLINE'

El programa, que arrancó en 2023, se divide en dos áreas: una parte de formación online, aunada a la asistencia a cursos y congresos; y otra parte de estancias, de formación «inmersiva» en centros nacionales e internacionales, tanto en Europa como en Estados Unidos. La metodología se ha inspirado en la que siguieron otros centros. Algunos de los cursos los facilita Ion Beam Applications (IBA), la empresa que fabrica la tecnología de los equipos de protonterapia. Cuentan con una academia virtual «con unos estándares muy altos», en opinión del doctor.

La formación está adaptada a cada perfil profesional. «Hay una para médicos; para radiofísicos hospitalarios, que son quienes hacen los cálculos sobre cómo dar este tratamiento; para los técnicos de radioterapia, que son quienes realizan el tratamiento y lo administran, y una formación para la protección radiológica y la seguridad de todos estos equipos», según desglosa el doctor Conde. Asimismo, la formación se deberá ampliar al resto de profesionales del servicio oncológico en España, para que sepan cuándo derivar a sus pacientes a los centros de protonterapia.

Los doctores Marta Lloret, Héctor Miras y Moisés Sáez, coordinadores de distintos subgrupos en la Comisión de Formación para el uso de los nuevos equipos de protonterapia.
Los doctores Marta Lloret, Héctor Miras y Moisés Sáez, coordinadores de distintos subgrupos en la Comisión de Formación para el uso de los nuevos equipos de protonterapia.

El plan formativo está diseñado por el Ministerio de Sanidad y se designó a la comisión para realizarla. En ella también participan la Sociedad Española de Física Médica y la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). De hecho, también se creó la Plataforma Multidisciplinar de Protonterapia de SEOR (SPROMP), coordinada por Antonio Conde. También colabora el Consejo de Seguridad Nuclear, para garantizar la seguridad de las instalaciones. A su vez, han contado con la colaboración de los otros dos centros españoles de protonterapia, que pronto dejarán de ser los «únicos». «Somos muchos agentes los que estamos trabajando de forma conjunta para que todo esto sea un éxito», expresa Conde.

Para hacer realidad este avance sanitario, cada comunidad autónoma a la que se destinará un equipo de los donados por Amancio Ortega deberá encargarse de su implantación y de la construcción de su respectivo búnker. Las CCAA más avanzadas en el proceso son Galicia, Madrid, Valencia y el País Vasco (en ese orden), según comparten desde la Fundación Amancio Ortega. Por lo tanto, en esos centros se prevé que lleguen los primeros pacientes a lo largo de 2027, mientras que, en el resto de las comunidades, se puede alargar tentativamente hasta 2028 o 2029.

Somos muchos agentes los que estamos trabajando de forma conjunta para que todo esto sea un éxito

Dr. Antonio Conde, coordinador general de la Comisión de Formación.

Pero no hay tanta prisa. Mientras se espera, el panorama no es crítico. «En España disponemos de la más alta tecnología en todo el país», asegura el oncólogo. «Somos uno de los países de Europa y del mundo donde los equipos de radioterapia son de los más actualizados y más nuevos. Disponemos de todas las técnicas, pero la protonterapia es la técnica que nos faltaba».

El doctor Antonio Conde garantiza que los profesionales que complementen sus conocimientos, con lo último que se conoce en torno a la protonterapia, contarán con los «estándares internacionales más altos». La estimación del tiempo total de formación oscila entre los 12 y 18 meses. «Todo depende del perfil de partida». El propio Conde es uno de los oncólogos radioterápicos que ya han iniciado su formación.

Para saber más

Al momento en el que los equipos estén instalados y los profesionales pongan en práctica lo aprendido para alargar vidas, «España se situará en el cuarto lugar a nivel mundial en número de centros de protones, después de Estados Unidos, Japón y China», según anticipa el coordinador Conde. Eso sí: queda estudiar y practicar. «El reto fundamental es que tendremos que ampliar la residencia de la formación en los radiofísicos hospitalarios y en los oncólogos radioterápicos. Se tendrá que aumentar en un año para garantizar que de verdad las nuevas generaciones tengan la formación adecuada». Esa es una «oportunidad» que el doctor Conde está complacido de encabezar.