CRÓNICA
Peste porcina

Accidentes de tráfico y ruina ganadera, los otros riesgos de la gran invasión jabalí: "Las presiones animalistas contra la caza han derivado en una falta de control"

El número de jabalíes ha crecido en casi un millón en las últimas décadas. Cada vez se les ve más en ciudades...y carreteras. Los accidentes que provocan, muchos mortales, han crecido un 61%

Un ejemplar de jabalí adulto, junto a sus crías, come de la basura en pleno centro de Mijas (Málaga), en febrero de este año.
Un ejemplar de jabalí adulto, junto a sus crías, come de la basura en pleno centro de Mijas (Málaga), en febrero de este año.EFE
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Este pasado miércoles, en pleno avance del brote de peste porcina africana en Cerdanyola del Vallés (Barcelona), y muy lejos de esta zona cero, Antonio Ramiro Cortijo, de 44 años, un profesor de Educación Física, conducía su coche como todos los días por la carretera autonómica EX-102 para llegar a dar clases al instituto Benazaire, en Herrera del Duque (Badajoz). Era vecino de Navezuelas (649 habitantes) y tenía tres hijos pequeños. A las 8.00 horas, en el kilómetro 40 de esta vía —a la altura del término municipal de Logrosán— de repente se le vino encima un animal de gran peso y no pudo esquivarlo. El golpe contra el vehículo fue tan brutal que murió en el acto.

El parte de la Guardia Civil reveló que el trágico siniestro vino provocado por un accidente previo, cuando un coche que venía en sentido contrario atropelló segundos antes a un ciervo, que salió despedido hacia el otro carril, con tan mala fortuna que terminó chocando contra el turismo del profesor. Antonio se convertía en la última víctima en carreteras españolas por el paso incontrolado de fauna silvestre. Ocurrió en Extremadura, pero pudo ser en cualquier otro punto. Esta vez por un ciervo, pero pudo ser un jabalí, un corzo, un gamo, una cabra o un rebeco. Hay censados 34 millones de animales en la cabaña nacional.

En julio de este año, la DGT presentó una guía sobre siniestralidad vial en 2024 que contabilizó 36.087 incidentes donde la fauna estuvo involucrada. En uno de cada tres siniestros en las vías interurbanas se vio implicado algún animal. En 2016 eran sólo 17.349. Las especies silvestres son el factor clave del 78,35% del total de accidentes de tráfico registrados con animales en las carreteras de nuestro país, según aporta la Fundación Artemisan, basado en el el informe Evolución histórica de las especies de caza mayor en España, distribución, capturas y siniestralidad, dado a conocer esta misma semana. En el mismo, se especifica que el aumento en este mismo periodo de accidentes de tráfico con la implicación directa de jabalíes se ha multiplicado hasta el 61,08 % entre los años 2016 y 2022. No es el único problema. «El aumento considerable de la población de caza mayor desde finales del siglo XX es todo un desafío para la gestión de enfermedades, como accidentes de tráfico y daños agrícolas», revela el presidente de esta entidad, José Luis López-Schümmer.

La peste porcina no se desarrollaba en nuestro país desde 1994. El impacto económico por el deterioro agrícola causado por la fauna salvaje produce cada año pérdidas cercanas a los dos millones de euros (la última registrada es de 2024 con 1.799.27 euros) sobre una superficie de 26.617 hectáreas, según esta fundación. «Tenemos las granjas agrícolas más seguras de Europa, pero somos rehenes de una fauna salvaje descontrolada», denuncia Jaume Bernis, responsable del sector del porcino de COAG, con producción propia de porcino en Alcarràs (Lleida), la zona de Europa con mayor concentración de granjas de cerdos por kilómetro cuadrado con un censo total de 4.589.753 animales. Muy cerca, en las zonas periurbanas de Barcelona, la densidad de la población de jabalíes que campan a sus anchas provoca que el censo se dispare a 15 animales por km2, cuando la media europea sostenible está entre dos y cuatro ejemplares de media. España encabeza la producción de porcino de la UE y es la tercera a nivel mundial.

HASTA 240.000 EUROS DE INVERSIÓN POR EXPLOTACIÓN

«La paradoja es devastadora», critica Bernis, quien recuerda que los ganaderos han invertido de media entre 135.000 y 240.000 euros por explotación en medidas de bioseguridad durante las últimas dos décadas para convertirlas «en las más seguras de Europa, verdaderas fortalezas sanitarias». Bajo una estricta reglamentación europea de bienestar animal y trazabilidad, colocan vallas perimetrales, vados sanitarios, vestuarios y duchas obligatorias para los trabajadores agrarios.

La población de jabalíes en España pasó de 200.000 ejemplares en 1990 a 1.300.000 en 2024, con un incremento del 550% en las últimas tres décadas sin que ningún gobierno activara planes de control efectivos. «Nos estamos jugando casi 9.000 millones de euros en exportaciones a 104 países y dejar en el aire el futuro de 80.000 granjas en España porque un jabalí ha bajado a comer a un contenedor de basura, como viene ocurriendo desde hace mucho tiempo en cualquier ciudad de España ante la pasividad de los políticos». Y añade, indignado: «Hemos invertido lo que cuesta un piso en Barcelona para tener una explotación a prueba de amenazas externas, pero, ¿qué es lo que hizo la administración para protegernos a nosotros? Nada».

Las incursiones de jabalíes en las ciudades para buscar comida son cada vez más habituales. En este caso, en Gavá (Barcelona).
Las incursiones de jabalíes en las ciudades para buscar comida son cada vez más habituales. En este caso, en Gavá (Barcelona).E.M.

Las organizaciones agrarias apuntan a «problemas estructurales», en especial la diversidad normativa territorial con «17 políticas de caza diferentes en las 17 CC.AA» y, por supuesto, la prohibición de la caza por «presiones animalistas que derivan en la falta de control de las especies». Tampoco dudan en apuntar a la falta de coordinación entre los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, junto a la ausencia de vigilancia epidemiológica en las zonas críticas, como la provincia de Barcelona, donde no se han monitorizado el crecimiento y desarrollo de los jabalíes desde hace años.

Para José Luis López-Schümmer (Fundación Artemisan), existe la imperiosa necesidad de «compatibilizar la conservación, el aprovechamiento y la convivencia para afrontar con garantías los retos actuales que permitan mantener las poblaciones de fauna salvaje en buen estado de conservación, reduciendo conflictos y minimizando los impactos sobre actividades humanas y ecosistemas».

La transmisión de enfermedades del jabalí no sólo se limita a la peste porcina, aunque ahora amenace con arruinar al sector. Este mamífero ha provocado en los últimos años la de Aujeszky que, junto a la tuberculosis, salmonelosis o brucelosis, entre otras, han provocado unos daños económicos estimados en 539.829 euros anuales, afectando a 7.251 hectáreas con pérdidas de cultivos y deterioro de las infraestructuras. Ahora, todo son lamentaciones, pero «avisamos hace mucho tiempo». Palabra del ganadero catalán, que tiembla por lo que pueda estar por venir.