CRÓNICA
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La 'corte invisible' de Valdai y todos los escondites de Putin, el zar que miente a su seguridad para escoltar limusinas vacías

Maduro cambiaba de móvil todo el rato. Putin directamente no tiene móvil. Pero cuenta incluso con un tren blindado que también está bajo el control de los servicios especiales

Una de las residencias de Putin, a vista de satélite.
Una de las residencias de Putin, a vista de satélite.AFP
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En el entorno de Vladimir Putin todavía recuerdan cómo le impactó el derrocamiento, linchamiento y asesinato del líder libio Muamar Gadafi: vio el vídeo de su martirio decenas de veces, habló de ello durante un par de meses y se volvió mucho más paranoico respecto a las intenciones de Occidente. No sabemos cómo le ha afectado el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro. El líder ruso apenas se ha dejado ver desde entonces. ¿Es posible cazar a Putin?

La extracción del tirano venezolano mientras dormía, descrita como un golpe relámpago de fuerzas estadounidenses en Caracas, se apoya en una condición previa: un objetivo localizado, con rutina parcialmente conocida y una ventana concreta de vulnerabilidad. Trasladar ese guión a Vladimir Putin es otra liga. El primer obstáculo es que Rusia hace años que no ofrece un lugar para dormir identificable. Varias investigaciones han documentado un mapa de residencias y complejos que se alternan, con especial peso de Valdai y el entorno de Sochi, además de infraestructuras asociadas a su círculo de seguridad. Precisamente el palacio de Sochi desapareció de la lista de residencias favoritas tras el inicio de la invasión de Ucrania y el posterior inicio de ataques ucranianos: «Es una residencia en las montañas, en una zona bastante abierta. Cuando te construyes una casa con buenas vistas, para poder ver tanto la montaña como el mar, no solo ves la costa, sino que también eres visible desde el mar», explica Kostya Gaaze, cuyas investigaciones se centran en el autoritarismo y la burocracia de Rusia, así como las redes de clientelismo dentro de la élite del putinismo.

En cambio, el Palacio de Valdai es un buen escondite. De hecho, es más que un escondrijo. Es el lugar donde Vladimir Putin se convirtió en un zar aburrido de todo, rodeado de una infraestructura pensada para no ser visto. Tras cuatro años arrasando los apartamentos de los ucranianos, Moscú acusó el mes pasado a las Fuerzas Armadas de Ucrania de atacar el escondite favorito del líder ruso.

Situada en la Rusia europea, Valdai se encuentra a unos 400 kilómetros al noroeste del Kremlin. A pesar de sus diatribas contra la OTAN por la supuesta amenaza, Putin ha escogido como su palacio más seguro precisamente el que está más cerca de la frontera europea, en una zona de colinas, lagos y bosques que se encuentra entre Moscú y San Petersburgo, aunque más cerca de la capital rusa. En esas estancias lujosas rodeadas de misterio y bosque, pasó Putin los largos meses de la pandemia, aislado del mundo, con un círculo mínimo de leales. En Valdai creció la idea de la invasión en su cabeza. Hoy su fortificación más aislada reaparece en los medios por supuestos ataques que el propio vecindario niega haber percibido.

ESCOLTAS SIN BARBAS

El lugar está más protegido que muchas ciudades rusas cercanas al frente: decenas de sistemas antiaéreos, carreteras cerradas, trenes especiales, casas no oficiales para la familia (su pareja, la ex gimnasta Alina Kabayeva y los hijos secretos del presidente) y despachos clonados para despistar incluso a los servicios extranjeros.

Hay además una última capa que tendría que atravesar una operación contra Putin. Se llama FSO, el equipo de protección del presidente. No es solo escolta; es control de itinerarios, accesos, comunicaciones y anillos de seguridad. La protección directa recae en la SBP, una unidad del FSO dedicada a la custodia física del presidente. Sus guardaespaldas tienen una media de 36 años, no pueden lucir barbas, bigotes ni tatuajes y provienen casi todos de provincias. Un equipo mucho más consolidado que los oficiales cubanos que guardaban la espalda de Maduro. Las pruebas finales para ser guardaespaldas de Putin incluyen una evaluación profesional y un paso por polígrafo para chequear conexiones con otros países y el mundo del crimen organizado.

En el perímetro de Valdai está la casa de descanso, gestionada por la administración presidencial. Es el objeto más protegido por estar ligado al presidente. El lugar funciona como una burbuja todavía más hermética que Novo-Ogariovo, otro palacio funcional situado a las afueras de Moscú que fue lugar de reuniones de Mijail Gorbachov y Boris Yeltsin, quien en 1994 recibió allí al presidente estadounidense Bill Clinton y, ante una suculenta cena de carne de alce en salsa de vino le sugirió que Rusia podría unirse a la OTAN.

La casa de Putin en Gelendzhik, en el mar Negro.
La casa de Putin en Gelendzhik, en el mar Negro.E.M.

Putin es un ser de lejanías. Por eso escapó pronto de los pasillos del Kremlin y empezó su alejamiento gradual convirtiendo Novo-Ogariovo en su residencia oficial ya durante su primer mandato. Cuando Dimitri Medvedev asumió la presidencia durante cuatro años en 2008, Putin se negó a mudarse de su querido complejo y conservó la dacha estatal para sí mismo.

Novo-Ogariovo es una especie de Kremlin-2, mientras que en Valdai hay menos agenda pública y más control logístico, con un entorno que facilita el aislamiento prolongado. Putin dejó de acudir al Kremlin en 2013 y esa imagen de zar distante se reforzó durante la pandemia, cuando el Kremlin instauró cuarentenas estrictas para cualquiera que se acercara al presidente. Un extraño sistema de autoconfinamiento de un emperador que se negaba a usar mascarilla pero hacía poner en cuarentena a contactos y visitantes.

Otro lugar misterioso asociado con Putin es Gelendzhik, en el mar Negro, pues es el palacio del exceso que las investigaciones de Alexei Navalny hicieron célebre por su inventario de lujos: de la acuadiscoteca y la sala de sisha al spa y el cine; y por su posterior reconversión hacia una estética más respetable a nombre de un oligarca que asumió la propiedad del sitio para evitar a Putin el bochorno. El hallazgo más reciente es el que ha encontrado (en Crimea, junto al cabo Aya) la fundación anticorrupción del asesinado disidente ruso, FBK. Parece ser un palacio aún más completo y medicalizado, con grandes mansiones, helipuerto, muelle y playa artificial: «La casa es gigantesca: más de 9.000 metros cuadrados. Un solo grifo allí cuesta casi 3 millones de rublos [33.000 euros]», explica Maria Pevchij, investigadora anticorrupción rusa de FBK.

UNA LÍNEA DE TREN

En Valdai fue donde el círculo de contactos del presidente ruso se redujo drásticamente. Uno de los pocos hombres del zar resultó ser Yuri Kovalchuk. No es el más rico de Rusia, tampoco el más poderoso. Pero tiene acceso a el cuerpo, el nombre con el que se refieren al presidente en el entorno del Kremlin, un palacio que desde hace más de 10 años está más deshabitado que nunca. En el recóndito retiro de Valdai, Kovalchuk pasaba tardes diciendo al presidente lo que al presidente le gusta oír.

A pesar del secretismo, los rusos han ido poco a poco conociendo detalles de lo que pasa en la residencia más privada del presidente. Un hito clave fue el reportaje de Proekt sobre una casa de madera construida «para Alina Kabayeva» a pocos cientos de metros de la residencia, con un embarcadero y un parque; y sobre un ramal ferroviario con una estación protegida para acceder a la zona. Según imágenes satelitales, la construcción de la casa de 1.200 metros cuadrados comenzó en 2020 y se completó dos años después.

Kabayeva y sus hijos, al igual que el propio Putin, utilizan una línea ferroviaria especial y una estación vigilada para llegar a la residencia. Desde que empezó la guerra su entorno evita los viajes fuera de Rusia. Antes de la invasión a gran escala eran tiempos mejores. Kabayeva viajó a Suiza (en concreto a Lugano, a la clínica Santa Anna) y el Dossier Center asegura que un hijo del presidente nació allí en primavera de 2015.

REUNIONES FILMADAS CON ANTELACIÓN

Si durante las últimas décadas Putin se ha ido a vivir cada vez más lejos, es en parte porque prefería no estar en ningún lado. El Kremlin recurre cada vez más a la práctica de difundir imágenes de reuniones filmadas con antelación. Putin sólo confía en sus guardaespaldas, a otros agentes de seguridad a menudo se les ocultan sus planes o les hacen escoltar limusinas vacías, explica el investigador de Dossier Center Denis Korotkov.

Uno de los edificios del complejo de Putin en Sochi,
Uno de los edificios del complejo de Putin en Sochi,E.M.

Además existen copias casi idénticas del despacho de Novo-Ogariovo en otras residencias, incluida Valdai, para ocultar la localización real del presidente en fotos y vídeos oficiales. Solo difieren algunos detalles menores, como el pomo de una puerta, la ubicación de un enchufe o una línea dibujada en la pared. Esto permitió al grupo investigador Sistema detectar la falsificación en las fotos y los vídeos: de los cientos de reuniones a las que supuestamente Putin asistió en Novo-Ogariovo entre 2020 y 2021, solo diez tuvieron lugar allí. Todas las precauciones son pocas. Según el centro Dossier, en el fortín anexo para guardaespaldas de este Kremlin 2 pueden dormir 116 agentes.

Maduro cambiaba de móvil todo el rato. Putin directamente no tiene móvil. Pero cuenta incluso con un tren blindado que también está bajo el control de los servicios especiales. Y a finales de 2021, meses antes del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, se instalaron bengalas térmicas a bordo del avión presidencial.

SOBRESALTO EN PALACIO

El pasado 29 de diciembre, el mismo gobierno ruso que lleva cuatro años arrasando los apartamentos de los ucranianos puso el grito en el cielo diciendo que el palacio presidencial de Valdai había sido atacado, aunque sin ofrecer prueba alguna. De nuevo la ingrata tarea corrió a cargo del ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, el hombre que en marzo de 2014 dijo que los soldados desplegados en Crimea no eran rusos y que incluso en 2022 dijo que Ucrania no había sido atacada. Lavrov afirmó que Ucrania intentó atacar Valdai con 91 drones de largo alcance y que la defensa aérea los neutralizó sin daños ni heridos. Zelenski negó las acusaciones y las calificó de mentira destinada a justificar nuevas acciones rusas o dinamitar las negociaciones. Los vecinos de la zona dicen no haber oído disparar a la defensa aérea. Trump se tragó el cuento inicialmente, pero la propia CIA dijo después que no había un solo indicio.

Valdai es también la guinda en el pastel de la desigualdad en Rusia. El verano pasado ya se habían detectado hasta 12 sistemas de defensa aérea en el área Pantsir-S1. El primer sistema de defensa aérea, ubicado a pocos kilómetros de la residencia de Putin en Valdai, fue descubierto en enero de 2023, cuando Ucrania empezó a atacar cada vez más profundo en Rusia. Actualmente Valdai tiene una quinta parte de la cifra total de los sistemas de defensa aérea que hay en Moscú y la región de Moscú.

Una de las entradas de la residencia de Putin en el lago Valdai.
Una de las entradas de la residencia de Putin en el lago Valdai.

Mientras Maduro se amolda al sistema penitenciario de EEUU, Putin se ha vengado del supuesto ataque ucraniano lanzando el viernes un misil supersónico contra Lviv, en la frontera ucraniana con Polonia, la UE y la OTAN.

¿Es Valdai un lugar seguro? El libio Gadafi no dormía dos noches bajo el mismo techo. El tirano iraquí Sadam Hussein tenía varias residencias dentro y fuera de Bagdad. En la inmensidad frondosa de Rusia, el zar ruso quiere sobresaltar a ucranianos y europeos sin ser sobresaltado. Ha diseñado su vida entera para hacerlo posible. Pero ya ha pagado todos los peajes por los que pasaron otras figuras trágicas.