TOROS
Gran cita

Morante de la Puebla vuelve a Sevilla por Resurrección envuelto en la máxima expectación

El maestro regresa a la Maestranza como eje de la temporada sevillana después de un duro invierno; Daniel Luque y Alejandro Talavante arropan el esperado reencuentro; se colgará el primero de los múltiples "no hay billetes" de la feria de abril

Morante de la Puebla se ajusta la montera en Santander
Morante de la Puebla se ajusta la montera en SantanderAlberto Di Lolli
Actualizado

Cuando Morante de la Puebla haga el paseíllo en Sevilla este Domingo de Resurrección, quedará atrás un periodo de sufrimiento y dolor. Ese es el deseo. Morante no alcanzó la fecha de la feria de San Miguel de 2024, y el 29 de septiembre quedó vacío sin su nombre. La temporada había encallado antes en los acantilados de la enfermedad y, desde entonces, el torero de La Puebla ha remado a contracorriente de la oscuridad entre las corrientes de los electrochoques -dieciocho, según confesaba en ABC- del tratamiento psiquiátrico al que se ha sometido.

La remontada del trastorno disociativo y depresivo ha traído efectos colaterales como cierta pérdida de memoria. Pero al maestro cigarrero no se le ha olvidado torear, según se ha podido constatar desde su reaparición en Almendralejo y en los escasos festejos de rodaje que ha podido completar. Y además lo sigue haciendo mejor que nadie.

De ahí la ilusión desplegada en este inicio de la temporada de la Maestranza, donde el año pasado cerró su más triste mes de abril. Morante de la Puebla vuelve a ser el eje con cinco tardes que pudieron ser más. Morante es Sevilla, pero no siempre ha sido así. Su carrera en el ruedo maestrante se desarrolla sembrada de grandes obras y, a la vez, de una relación exigente, a veces fría y distante. Hasta que el 26 de abril de 2023 todas las deudas quedaron saldadas con la histórica conquista de las dos orejas y el rabo, la antología firmada ante Ligerito, Domingo Hernández, cuando se encaramó en lo más alto de la historia.

En verdad, los máximos trofeos ya se había presentido la tarde de la inolvidada faena al toro de Matilla en la feria de San Miguel de 2022, una obra superlativa que, en cuanto al estricto tramo de la muleta, algunos consideramos superior. Sólo la espada se interpuso en el camino de la leyenda. El último rabo había sido cortado 52 años antes por Ruiz Miguel.

Morante vuelve este Domingo de Resurrección envuelto en una desbordada expectación a su casa, que no siempre lo fue. Lo hace acompañado de Daniel Luque en plenitud y de Alejandro Talavante embalado en el triunfo (toros de Núñez del Cuvillo). La idea de Ramón Valencia, según explicó en rueda de prensa, era dar cabida a los triunfadores, recompensar las Puertas del Príncipe de 2024. De las cuatro que se abrieron -Miguel Ángel Perera, Roca Rey (autodescartado de la fecha), Luque y Talavante-, fue la de Perera la más rotunda ante la corrida de El Parralejo. Pero a MAP, bien colocado en la feria, no se le reivindica. Ni del mismo modo, ni parecido, que a Juan Ortega, autor de la faena del año maestrante y de su vida.

Cierto es que Perera, huérfano de sevillanía y corifeo, no habría encajado en Resurrección. Pero de ceñirse la empresa Pagés a la justicia antes Perera que Talavante. Y antes que Perera y Talavante, Ortega. Por esa cosa, sobre todo, de la armonía de Resurrección con el sentimiento de Sevilla. La combinación de Morante de la Puebla, Daniel Luque y Juan Ortega hubiera caído con más ajuste -de no ser por las rencillas de despacho, según dicen, entre la empresa y José María Garzón- a lo que cabe esperar de la cita más señalada en el calendario taurino. Ortega, por cierto, se anunció este Sábado de Gloria en Málaga antes de todas las cosas.

Sevilla colgará el no hay billetes como anticipo de una feria de abril que vuelve a ir como un cohete en taquilla y apunta con mejorar las muy notables ediciones anteriores. Si a Valencia se le imputa lo malo, en justicia habría que anotarle lo bueno.