SAN FERMÍN

San Fermín

Los momentos más espectaculares de San Fermín 2024: de los corredores arrollados por trenes a las nuevas figuras

Un septuagenario corneado, los primeros tramos como zonas más peligrosas y el nacimiento mediático de nuevas estrellas del encierro son los puntos destacados de estos sanfermines que acaban de terminar

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Se acabó lo que se daba. Acabaron las fiestas de San Fermín 2024. Ya queda menos. Un año que ha dejado unos encierros típicos del siglo XXI, velocísimos, con manadas muy agrupadas, muy pocos heridos por asta de toro, sin toros sueltos y con corredores a los que sólo les falta subirse encima del toro en plena carrera, como ya hiciera Manuel Benítez, El Cordobés, en una plaza.

Encimismo

En la tauromaquia, el encimismo es el empeño por estrechar las distancias entre el toro y el torero. Estar muy encima del animal, sin dejarle su espacio natural. Lo elevó a la categoría de arte Paco Ojeda en los ruedos y lo llegó a degradar Jesulín de Ubrique años más tarde.

Esta edición de los sanfermines ha confirmado esa tendencia al encimismo por parte de los corredores, a colocarse literalmente entre las astas, a no estar a gusto hasta sentirse golpeado por ellas.

Aunque parezca paradójico, esta cercanía extrema en un encierro como el de Pamplona no es sinónimo de mayor peligro, sino todo lo contrario. Se ha visto en numerosos corredores en el último tramo de la Estafeta y en Telefónica, el callejón... Los puristas en Pamplona reniegan de esta forma de correr, como ha apuntado el comentarista de TVE y ex corredor Teo Lázaro, pero sin buscar el origen de esta forma anómala de correr ante los toros ni ofrecer alternativas para evitarlo.

Los nuevos galácticos

Además de los corredores habituales, las figuras que muestran su regularidad carrera tras carrera, este año se han popularizado por unos motivos u otros dos mozos. Uno es Álvaro Leyva, vestido con una camiseta roja y el número 23 a la espalda. Como Lamine Yamal ante Francia, este joven encontró huecos donde parecía no haberlos para hacer la carrera de su vida.

Y hablando de galácticos (aunque el término ya suene viejuno), a otro corredor destacado este año se le han encontrado parecidos razonables con Mbappé. En realidad, no coinciden en fisonomía, raza ni nacionalidad, pero sí en el uso de una máscara facial protectora. Este joven, con una llamativa camiseta futbolera con franjas verticales azules y amarillas fue muy afortunado en el tercer encierro. Tras una gran carrera, la el impulso de la marcha lo llevó al lado derecho de la calle, donde le aguardaba un tapón de gente que pasa por ahí y tiene poca idea de lo que es un encierro. El toro se encontró con él y el pitón le pasó por el abdomen sin llegar a penetrarlo, por fortuna. Este Mbappé corredor ha seguido en el mismo tramo y ha hecho buenas carreras, fiel a su estilo. Cuando no estaba delante, acompañaba a los lados a los animales.

Encierro San Fermín 2024.
El corredor con la máscara facial, en el último tramo.

Santo Domingo, guardián de las esencias

No es por ponerse purista, pero es cierto que si alguien quiere sentir la emoción de una carrera de alto voltaje tiene que visitar una vez en la vida alguno de los tramos de Santo Domingo.

No es una zona apta para cualquier novato: la velocidad de los animales allí, unida a los derrotes que aun lanzan a los lados ha vuelto a convertirla en la más peligrosa de todo el encierro. El primer corneado de las fiestas llegó en este tramo, un guipuzcoano de 72 años. Otra cuestión es preguntarse qué hacía un septuagenario allí.

Encierro San Fermín 2024.
Un toro de Cebada Gago busca y lanza un derrote en Santo Domingo.

¿Encierros aburridos?

No hay que darle más vueltas. Estos son los sanfermines que hay. El antideslizante, los correderos para el entrenamiento para los toros y la preparación de los cabestros son un sumatorio cuyo resultado es casi invariablemente un encierro de poco más de dos minutos con una manada compacta.

El darwinismo taurino ha expulsado a un tipo de corredores clásicos de esta carrera y ahora prima ante todo el físico, muy por encima del conocimiento de terrenos y del comportamiento del animal. Y nadie parece interesado en que eso cambie. Para ver encierros más tradicionales ya están Tudela, Ciudad Rodrigo, Cuéllar...

Ahora bien, tildar las carreras de Pamplona de este año como aburridas o sosas sólo demuestra desconocimiento profundo... o morbo insano por la ausencia de cornadas. Quien se aburra sólo tiene que probar un año a acercarse al casco viejo de Pamplona a las ocho en punto de la mañana. El relato de su experiencia tendrá todos los adjetivos posibles, pero nunca "aburrido".