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Los Gasol se lamentan tras la derrota con Eslovenia.
Los Gasol se lamentan tras la derrota con Eslovenia.AFP

Cuando la suerte te da la espalda, puede llegar a dártela dos veces: derrota contra Eslovenia, y el sorteo de cuartos de final te sitúa enfrente a Estados Unidos, el innegable favorito para la medalla de oro olímpica pese a su sonoro traspié contra Francia. La España compacta y resistente que nos había impresionado contra sus dos primeros rivales -menores, según ha quedado claro- se ha dejado una buena parte de sus ambiciones olímpicas frente a Eslovenia. Era previsible, porque Eslovenia está arrasando, pero no era inevitable: una serie de errores claros de planteamiento han colocado al equipo español en esta inquietante tesitura.

El regreso de Pau Gasol, con la coletilla de que su hermano Marc también venía, ha dominado la presentación de esta versión olímpica 2021 de la selección española. Ya en Tokio, los dos primeros partidos nos habían devuelto al Ricky Rubio imperial del Mundial 2019. Ambos hitos que celebrar se quedaron cortos.

Lo de los Gasol era algo que milagrosamente estábamos sorteando: pese a la larga ausencia y la dura recuperación de Pau, pese al juego en pleno declive de Marc en los Lakers, parecía que su doble regreso estaba funcionando y completaba nuestro juego. Contra Eslovenia se desvaneció la ilusión. Eslovenia nos sometió a un martirio en los rebotes ofensivos, y su nacionalización del valencianista Mike Tobey demostró ser un acierto total. Además, en ataque no existió el juego interior español. Parecían dos ancianos.

LA PRIORIDAD GASOL

Aunque sea sin duda tácito y no explícito, hay como un contrato moral de Sergio Scariolo con los Gasol: ayer uno de los dos estuvo en juego los 40 minutos. Eso ha significado la desaparición de un Willy Hernangómez (menos de 8 minutos) cuyos progresos defensivos y ofensivos de la última temporada en la NBA quedaban ignorados. Y nos habrían venido muy bien.

Tampoco salió bien el factor Ricky: en un día funesto de tiro (siete canastas de 23 lanzamientos) se obcecó con ser el Luka Doncic de España, cuando el propio Doncic, en jornada ofensivamente mediana, se centraba en ayudar a su equipo con sus pases a remontar la desventaja y vencer. Y esta vez el Chacho Rodríguez no mejoró en nada las carencias de Rubio.

Alberto Abalde y los demás madridistas respondieron lo mejor posible, pero no bastó. Ahora un equipo de Estados Unidos escaldado por Francia es lo que nos separa de la redención. Todos, Scariolo incluido, tienen un tremendo desafío por delante.

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