El Gobierno no logra sacar del déficit a la Seguridad Social ni con sus sucesivas reformas del sistema, ni con las subidas de ingresos por cotizaciones ni con récord de afiliados.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, presentó un cierre del ejercicio de 2024 que mantiene a la Seguridad Social con un déficit del 0,5%, pese a que, según destacó ella misma, los ingresos por cotizaciones subieron un 6,7% con un récord de 210.240 millones ingresados. También el propio Gobierno señala que hay récord de afiliados, pero el resultado es que no sólo no bajó, sino que subió el déficit del sistema en 122 millones hasta totalizar un desequilibrio de 8.495 millones. En proporción al Producto Interior Bruto sí baja ligeramente del 0,56% al 0,53%.
Montero aseguró que, pese a esta evolución, «sigue tendiendo al equilibrio». En contraste, el que fuera Director General de Ordenación de la Seguridad Social con el anterior Gobierno y reconocido experto, Miguel Ángel García, se muestra pesimista. «A falta de conocer el detalle de las cuentas de 2024, no se puede calificar como éxito mantener el déficit cuando las afiliaciones han aumentado en 505.939, se han incrementado los tipos de cotización y la base máxima de cotización. Más bien debe ser motivo de preocupación», declara a este diario. Recuerda que estas cifras no contabilizan que el Estado ha tenido que transferir un año más a la Seguridad Social una ingente cantidad de dinero: «46.000 millones, 2.300 millones más que en 2023». Y alerta que «todavía no ha llegado el grueso de la generación del baby boom a la edad de jubilación. La situación empeorará significativamente cuando el ciclo económico sea peor y aumente el gasto en pensiones».
El actual Gobierno apostó en 2022 que la Seguridad Social eliminaría por completo su déficit en 2024. Un año después, lo corrigió y dijo que no llegaría al déficit cero, pero sí que bajaría al 0,2%. No se ha cumplido.
Lo que sí pudo exhibir Montero es un cumplimiento de las reglas de déficit de la UE al reducir el desequilibrio general del Estado al 2,8%, por debajo del listón del 3%. Si se agrega el dinero empleado para intentar paliar el drama de la dana, el déficit superó el 3,15%, pero Montero recalcó que este tipo de gastos no estructurales no computan en el examen de Bruselas. Por tanto, la vicepresidenta da por cumplido con holgura el compromiso e insinuó que ya no es tan urgente subir el diésel. La recaudación sigue a fuerte ritmo con subidas de ingresos en IRPF (7,6%), Sociedades (11,5%), IVA (7,9%) y cotizaciones (7,1%).
Es llamativo el desglose de cómo se ha logrado bajar el déficit al 2,8%. Ha sido gracias a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos, porque la Administración General del Estado, la que depende de Montero, aumentó el gasto en 2024 en plena bonanza económica.. En concreto, el déficit creció del 2,02% PIB en 2023 al 2,58% del PIB en 2024, con 41.106 millones de euros de desequilibrio. Si se contabilizan los recursos destinados para paliar los efectos de la das, el déficit ascendería a 46.292 millones de euros, un 2,91% del PIB. Una parte de este mal dato del Estado se debe, según Montero «a la mala praxis del Gobierno de Mariano Rajoy». Se refiere a más de 9.000 millones que ha tenido que abonar por sentencias judiciales contrarias a Hacienda por medidas fiscales mal diseñadas.
Las comunidades, en contraste, redujeron su déficit en términos globales teniendo en cuenta la la aportación de recursos efectuada por el Estado. En concreto, su déficit descendió del 0,82% del PIB en 2023 al 0,10% del PIB en 2024, con 1.638 millones.
Cataluña, nuevo déficit
La Generalitat de Cataluña incurrió en un nuevo déficit en un año en que la mayoría de comunidades logró superávit, pese a que no figura entre las consideradas infrafinanciadas por el sistema.
Según los datos facilitados por el Ministerio de Hacienda, el Govern de Salvador Illa cerró con un déficit de 1.227 millones tras reclamar la condonación de deuda. En 2023 registró un déficit muy superior, de 3.875 millones, pero en 2024 continuó destacando entre las comunidades que deterioran las cuentas del Estado.
La de Cataluña es una cifra solo superada por Comunidad Valenciana, infrafinanciada y castigada por la dana, que se anotó 2.782 millones de déficit. Por debajo también de los 3.321 millones de 2023.
Once comunidades autónomas cerraron el pasado año con superávit; en concreto, Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Galicia y Navarra. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso figura entre las que se anotaron déficit, 585 millones, dejando muy atrás los 2.176 millones del ejercicio anterior, pero sin lograr el equilibrio de otras CCAA gobernadas por el PP. El País Vasco, que goza de régimen foral, también se anotó un déficit de 585 millones multiplicando en su caso el de 2023, en tendencia opuesta al resto y pese al sistema de Cupo. Navarra, en cambio, mejoró ligeramente sus cuentas en el último año y sigue en superávit.
La Junta de Andalucía aportó el mejor superávit al Estado con unos números negros de 1.581 millones. En 20213 había registrado un déficit de 2,149 millones.
En términos proporcionales, la comunidad estelar fue Cantabria con una mejora de su situación financiera del 1.127%.



