"El bloque de investidura ha dicho sí". Con estas palabras, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha anunciado el pistoletazo de salida a las negociaciones para la reforma del despido en España. Después de que el Congreso de los Diputados aprobase ayer una iniciativa de Sumar por un error del PP, Yolanda Díaz ha informado en la mañana de este jueves de que el próximo mes de octubre arrancarán las conversaciones con la patronal y los sindicatos para avanzar hacia el despido restaurativo y disuasorio.
A su llegada a unas jornadas sobre salud laboral de UGT, la también ministra de Trabajo ha agradecido la labor del sindicato en esta materia, que junto a CCOO ha conseguido una contundente -aunque no vinculante- condena del Comité Europeo de Derechos Sociales por el incumplimiento de la Carta Social Europea en lo que se refiere a la indemnización por despido en España. Y ha anunciado que ya tiene fecha prevista para la convocatoria de la mesa de diálogo social que emprenderá esta reforma.
"En octubre voy a convocar la primera mesa de diálogo social para reformar el despido en positivo por primera vez en la historia de la democracia", ha avanzado la vicepresidenta. Preguntada por la votación ayer en el Congreso que dio luz verde a una proposición no de ley (PNL) de Sumar en la que se insta al Gobierno a reformar el despido improcedente y hacer que éste sea realmente disuasorio para las empresas y restaurativo para las personas afectadas, Díaz ha destacado que "ayer el pueblo habló" y "el bloque de investidura le dio sí".
Sin embargo, la vicepresidenta ha obviado que su iniciativa salió adelante gracias a un error del PP. Tal y como sucedió con la reforma laboral de 2021-aunque en esta ocasión, en una votación simbólica y no vinculante- el fallo de un diputado popular al votar (el representante del PP por Baleares Joan Mesquida) favoreció el visto bueno a una PNL que rechazó en bloque el resto del partido de Alberto Núñez Feijóo.
En concreto, la propuesta prosperó gracias al apoyo de PSOE, Sumar, ERC, PNV, Bildu, BNG, Podemos, Coalición Canaria, el exministro socialista integrado en el Grupo Mixto, José Luis Ábalos; la diputada de Compromís integrada en el Mixto, Águeda Micó; y el diputado del PP. En el 'no' se situaron el resto del PP, Vox y UPN, que votaron en contra, mientras que Junts optó por abstenerse. De este modo, el resultado final fue de 171 votos a favor frente a 170 en contra y seis abstenciones de Junts (se ausentó un diputado del partido).
La abstención de Junts es clave y da un balón de oxígeno a la vicepresidenta tras haber tumbado su iniciativa estrella para esta legislatura: la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Las negociaciones fracasaron y los de Carles Puigdemont mantuvieron una enmienda a la totalidad que devolvió al Gobierno un proyecto de ley que ahora va a permanecer una larga temporada en el cajón, ante la falta de apoyos parlamentarios para sacarlo adelante. Pero mientras tanto, Díaz se lanza a una nueva reforma.
El resultado de la votación de ayer le valió para destacar, en todo caso, que "el bloque de investidura" dio su apoyo a la iniciativa. A pesar de las resistencias que el Ministerio de Economía que pilota Carlos Cuerpo ha venido mostrando a la reforma del despido, al considerar que España ya cumple con las exigencias y los estándares legislativos europeos en esta materia, el PSOE votó ayer a favor de reformar el despido para establecer una indemnización que funcione como mecanismo disuasorio.
La propuesta impulsada por la Cámara Baja aboga por modificar la indemnización por despido improcedente para eliminar determinadas distorsiones en las relaciones de trabajo que resultan "especialmente perniciosas" para las pequeñas y medianas empresas, la inmensa mayoría en el tejido productivo de España. Así, se tendría en cuenta dentro del despido factores como la cifra de negocios de la empresa, su tamaño u otras circunstancias a la hora de determinar la cuantía indemnizatoria "realmente disuasoria y restaurativa".
