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La salud financiera, el "músculo" que pocas familias españolas trabajan para ganar libertad económica

En un contexto donde la tasa de ahorro se situó en un discreto 5% y la educación financiera es una tarea pendiente, gestionar el dinero se convierte en un auténtico "acto de resistencia"

La salud financiera, el "músculo" que pocas familias españolas trabajan para ganar libertad económica
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Imagine que hoy recibe dos ofertas de trabajo. La primera le ofrece 30.000 euros al año y está solo a 15 minutos de su casa, mientras que la segunda paga 40.000 euros, pero le obliga a pasar dos horas diarias en el coche. ¿Cuál elegiría?

La mayoría de las familias españolas se lanzaría a por los 10.000 euros extra, sin calcular que esas horas de atasco -y su coste en tiempo y salud- dejarían la ventaja económica en apenas 2.500 euros anuales. Es el primer síntoma de lo que Esmeralda Gómez López, autora de Tu Salud Financiera (Deusto), llama un músculo atrofiado.

Gómez López explica que las finanzas personales son ese "músculo que se debe ejercitar independientemente de la etapa vital en la que se encuentre". Esto quiere decir que refleja la autodeterminación, las decisiones diarias y la gestión de la preferencia temporal (la habilidad de posponer el placer inmediato por un bienestar futuro mayor).

Así, como un atleta necesita de una rutina base, la más efectiva para el bienestar económico inicia con el ahorro, "la base en la gestión de las finanzas", apunta la autora. "Una persona con dinero ahorrado tiene más grados de libertad económica" y le permite tener la capacidad de decidir sobre su vida, como dejar un trabajo que no satisface o enfrentar imprevistos, todo desde la elección y no desde la necesidad.

Entonces, ¿por qué la mayoría elegiría la primera opción en la pregunta que inicia este artículo? Por la fragilidad del ahorro de los hogares en España. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de ahorro de las familias se situó en el 4,6% de su renta disponible, lo que supone una caída de 1,4 puntos porcentuales respecto al mismo periodo el año anterior, cuando era de 6%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en las Cuentas Trimestrales no Financieras de los Sectores Institucionales. En comparación con el resto de la Eurozona, España lleva estancada en máximos en torno al 12% desde 2023 en la tasa de ahorro bruto de los hogares, según Eurostat, muy por debajo de la media europea. En el caso de países como Alemania, Hungría, Francia y Chequia, la tasa es superior al 18% en el mismo periodo.

Eso sí, hay varios factores internos para considerar en el caso español que no facilitan a los hogares tener esa hucha -o que esta sea muy pequeña- para emergencias o futuros proyectos. Los resultados de la Encuesta Funcas de Economía y Finanzas de 2025 (Efef) indican que el 68% de las familias consigue ahorrar. Sin embargo, el 62% de estos consideran que la cantidad que ahorran es reducida y señalan que la causa principal es la insuficiencia de ingresos (64%) mientras que una cantidad más pequeña (14%) reconoce un gasto excesivo como la existencia de demasiadas deudas.

Asimismo, los hogares ahorraron en 2025 un promedio de 390 euros mensuales (incluye la amortización de cuotas hipotecarias) al considerar un ingreso medio de 2.477 euros mensuales. La encuesta del think tank, que recoge más de 1.200 entrevistas a mayores de 18 años residentes en España, muestra que esta cantidad crece con el nivel de renta, alcanzando los 750 euros en hogares con ingresos entre 4.000 y 5.000 euros mensuales, mientras que aquellos con ingresos entre 600 y 1.000 llegan a guardar 190 euros al mes.

Según los resultados de Funcas, de aquellos que podían ahorrar cada mes, solo el 26% está satisfecho con la cantidad que guarda mensualmente, mientras que poco más de la mitad (51%) afirma que ahorra menos de lo deseado y el 22% no logra hacerlo porque le resulta difícil.

Richard Gracia, experto en inversión y finanzas personales, considera que el ahorro es una combinación de ingresos y, sobre todo, de gestión y hábitos, por lo que ganar mucho dinero no garantiza una buena salud financiera. "Los ingresos son un factor muy importante, pero no siempre es el definitivo", menciona. Por seguir con la analogía, así como los deportistas pecan con una pizza aunque saben qué dieta deben llevar, para el ahorro y el fortalecimiento del músculo financiero, "puedes saber lo que tienes que hacer, pero no hacerlo" por motivos como la falta de prioridad, utilizar métodos ineficaces compartidos en redes sociales o esos gastos invisibles (suscripciones olvidadas, facturas...) que no se "renegocian" anualmente.

En la misma línea, Gómez López no ignora que el contexto externo -impuestos e inflación- pueda generar un "empobrecimiento relativo" al reducir el nivel de vida de los consumidores y "frustrar" el ahorro voluntario, pero precisamente por eso es vital ejercitar el músculo financiero para proteger la "autodeterminación".

La autora de Tu salud financiera establece que el ahorro no es solo la base de la salud financiera, sino que también es "un acto de resistencia en un mundo diseñado para fomentar el consumo", especialmente para quienes sienten que el entorno -de nuevo, la inflación, impuestos o salarios bajos- les impide ahorrar: "Es una prueba de autodisciplina y de visión a largo plazo" para evitar que las necesidades básicas del presente sacrifiquen a las oportunidades del futuro. Así, el ahorro puede funcionar como un "amortiguador que suaviza los golpes de lo inesperado, proporcionando estabilidad", detalla la también doctora en Economía.

Por otro lado, el músculo financiero no solo se entrena al retener capital con el ahorro, sino que también se debe aprender a multiplicarlo, algo que Gómez López propone como una "inversión consciente", lo que implica poner el dinero a trabajar en activos que generen rentabilidad a largo plazo como un motor de la independencia económica y la libertad financiera. "La inversión es largoplacista y hay que ser constantes. Puede parecer aburrida, pero es lo más seguro", apunta Gracia, para que el capital gane potencia y "sostenga" el peso económico de la vida y los proyectos futuros.

Dejando de lado (no tan lejos) los elementos económicos, trabajar el músculo financiero también implica un entrenamiento para trabajar la mentalidad, la gestión de tiempo y la defensa de la autonomía personal. De regreso al dilema que plantea el inicio de este artículo, el tiempo es el recurso más valioso y su gestión es una forma avanzada de ejercicio financiero. Si usted valora su tiempo personal en 15 euros por hora, esas dos horas diarias representan 7.500 euros al año, lo que reduce la ventaja económica de la segunda opción de empleo (40.000 euros con dos horas de viaje) a solo 2.500 euros.

Por esto, la autora sostiene que la salud financiera es un "proceso dinámico" que requiere una nueva forma de percibir la relación entre el dinero, el tiempo y la propia vida para transformar la ansiedad económica en tranquilidad, control y libertad financiera. Eso incluye un análisis introspectivo de los valores y prejuicios sobre el dinero. "Cuidar tu dinero es cuidar tu vida", asegura Gómez López. Sin embargo, no se puede cambiar lo que no se entiende.

Precisamente, la educación financiera es una de las tareas pendientes de los hogares españoles. Según la última Encuesta de Competencias Financieras (ECF) del Banco de España, relativa a 2021, el 47% de los españoles considera que sus conocimientos financieros son "muy bajos" o "bastante bajos", mientras que apenas un 8% los percibe como "bastante o muy altos". Un dato que cambia según el rango de edad: el grupo de 65 a 79 años es el que menos conocimientos financieros tiene (48%), seguido de los más jóvenes (18 a 34 años) con un 52%. El porcentaje más alto se observa en el rango de 45 a 64 años, con 56%.

"Muchas personas no cuentan con los conocimientos necesarios para tomar decisiones económicas bien informadas, pero el problema va más allá", explica María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas en referencia a la encuesta para conocer el grado de alfabetización financiera en España del think tank, y explica que, desde la crisis de 2008, el sector financiero "ha profundizado en su complejidad de modo que entender cómo funcionan los productos y servicios financieros se ha convertido en una tarea difícil incluso para quienes intentan seguirlos de cerca".

Más allá de los datos, Gracia reconoce la brecha entre el "saber" y el "hacer", mientras que Gómez López indica que la educación financiera es la "pesa" que desarrolla el músculo financiero al pasar la ansiedad económica a la serenidad. Por eso, el conocimiento permite alcanzar "grados de libertad" para decidir sobre la propia vida sin estar sometido a la necesidad o a la coacción de terceros, lo que implica también la influencia de los factores externos e impacta en la salud tanto física como mental. Por esto, sugiere que "la ignorancia es cara" y motiva el uso de indicadores como el ratio de productividad (para valorar el tiempo) o test psicofinancieros para entender la relación emocional con el dinero y el porqué de la toma de decisiones.

"Conocer, comprender y poder manejar conceptos financieros básicos es imprescindible para tomar decisiones informadas sobre las finanzas personales o del hogar en una economía que ofrece nuevas posibilidades, pero también riesgos emergentes", sentencia Miyar. n