Cada segundo, 155 pacientes de todo el mundo reciben un medicamento de Normon y se dispensan cuatro en las farmacias españolas. La compañía farmacéutica española fabricó 345 millones de unidades y casi 5.000 millones de dosis de medicamentos en 2024; tiene una cuota del 19% del mercado hospitalario -una de cada cinco dosis administradas-, del 19,8% de las unidades que se dispensan en oficinas de farmacia y superior al 50% en anestesias dentales, y es la segunda empresa de genéricos en España por volumen de medicamentos y la cuarta en facturación del mercado farmacéutico global, incluidos genéricos y medicamentos innovadores. El año pasado facturó 460 millones de euros -un 9% más que en 2023- y su reto es "pasar la barrera de los 500 millones" en 2025.
La gestión de una empresa de estas dimensiones, con la diversificación en cuatro divisiones -genéricos, hospitales, dental y OTC- y la internalización de su cartera con presencia en más de 90 países y filiales propias en EEUU y Portugal, es compleja, por lo que el traspaso de competencias ejecutivas, en este caso en una compañía familiar, también lo es. Pero no lo transmiten así los protagonistas del relevo generacional de Normon.
Jesús Govantes Esteso es uno de los cinco miembros de la segunda generación de la familia que fundó Normon en 1937, y acaba de pasarle el testigo en la dirección general a su hijo, Jesús Govantes García, uno de los siete representantes de la tercera generación que trabajan en la compañía. Govantes Esteso mantendrá el puesto de presidente no ejecutivo y presidente del Consejo de Administración en un traspaso llevado a cabo "tranquilamente", con el consenso de "los cinco hermanos que integramos el Consejo" y en un momento en el que "la compañía y yo estamos bien. Algo importantísimo para el relevo en una empresa familiar", subraya el director general saliente. "Creo que es mucho más complejo si se hace cuando va mal o no puede continuar la persona al frente de la empresa. Nosotros hacemos el cambio sucesorio ahora porque consideramos que es lo mejor para la compañía, que se renueva, pero con una filosofía de empresa familiar muy parecida tanto a la que tenían mis padres, esa primera generación, como a la que tenemos los integrantes de la segunda".
El ya director general de Normon, Jesús Govantes García, señala otra de las claves en esta sucesión: "La familia está en el día a día de la empresa. Todos los miembros conocen la compañía, y eso ha facilitado que no haya grandes diferencias a la hora de pensar en lo que puede ser lo mejor para el futuro y continuidad de Normon y de las 3.200 personas que trabajan aquí". Además, le resta tintes sensibles, "no se adopta una decisión de forma emocional. Tampoco buscamos venderla a ningún fondo u otra empresa con unos intereses mucho más financieros, sino que el legado que estamos tratando de construir aquí sea para un camino muy, muy largo".
El resultado es que dos de los cinco hermanos de la segunda generación seguirán en el día a día de la empresa hasta finales de 2027 -los otros tres, mantienen sus puestos en el Consejo- junto a los siete de la tercera generación que ya trabajaban en la compañía, la mayoría en puestos directivos desde hace años, todo para garantizar la continuidad de la empresa -como subrayan los dos portavoces-, para lo que apuestan por crecer con el citado objetivo de superar los 500 millones de facturación este año y desarrollar más la compañía en los mercados internacionales "que realmente tengan sinergia con nuestro crecimiento", comenta Govantes García.
En la actualidad, el 23% de la facturación de Normon procede del mercado internacional, en el que en 2024 se superaron por primera vez los 100 millones de euros de facturación. Insisten en que es un porcentaje que aspiran a poder aumentar. "Tenemos el potencial de crecer en este ámbito, aunque nos condiciona la situación actual en España, en la que a menudo se dan desabastecimientos que nos llevan a dedicar mucha de esa capacidad a minimizar su impacto", señala Govantes Esteso. "El objetivo -añade- es que en seis o siete años el 50% de la facturación proceda del mercado internacional, lo que a su vez diversificaría el riesgo y nos aportaría robustez, ya que no dependeríamos tanto de mercados que, aunque muy importantes para nosotros, entrañan los citados riesgos".
Para este y otros proyectos de la compañía será esencial el potencial que le aporta su segunda planta de producción en Tres Cantos (Madrid), donde está su sede y su primera planta. "En 2019 -explica Govantes García- adquirimos una nueva planta, situada a un kilómetro de la primera y en la que hemos invertido en los últimos cinco años más de 300 millones de euros". Su primera actividad ha sido la de centro de distribución, para optimizar los tiempos de suministro y aumentar la capacidad extra necesaria para todas las líneas de las que dispone el grupo. "Después, hemos dimensionado las necesidades de producción, de manera que en 2025 estamos empezando a fabricar cartuchos dentales en esa segunda planta, y a partir de 2026 empezaremos con productos orales de alto volumen. Es en estas actividades donde vamos a tener todo el recorrido de crecimiento de inversiones a largo plazo, ya que apostamos por diversificar con algunas nuevas líneas de fabricación para tener un portfolio más completo".
"Normon es una empresa muy industrial -afirma Govantes Esteso-, y estamos muy orgullosos de que el 98% de nuestro portfolio se fabrica aquí, algo muy importante de cara a la fiabilidad del suministro al mercado, porque cuando se produce una desviación en él tenemos un tiempo de reacción mucho menor que si dependemos de terceros". La inversión de este año en la planta será de 75 millones de euros. "Son cifras muy potentes cada año, pero es la única forma de crecer. Estamos en un mundo en el que si te paras y no aumentas tus productos, los clientes te van dejando".
De ahí su diversificación. En su cartera actual de genéricos dispone tanto de productos "muy nicho, en los que hemos desarrollado alguna adaptación en la dosis o posología, como de productos de alto volumen, como atorvastatinas, paracetamoles, amoxicilinas, penicilánicos...". En esta línea, el objetivo es "estar al día una vez que vence la patente de la molécula original para no llegar tarde, y retar constantemente al mercado observando nuevas tendencias y optimizando vías de administración y productos, por ejemplo, con la eliminación de gluten, lactosas o excipientes que no eran alérgenos cuando se desarrollaron las moléculas originales, pero ahora sí lo son", explica Govantes García. A esto hay que sumarle el impulso de la línea de OTC o autocuidado, en la que en 2025 hay planificados más de 50 lanzamientos para "tener una gama muy completa por familias de este tipo de productos, siguiendo las tendencias actuales de autocuidado en la sociedad".
El bajo precio de los genéricos desincentiva la inversión
Pero hay retos importantes, específicamente en el desarrollo de genéricos. Govantes Esteso recuerda que, en la actualidad, no hay una normativa que favorezca su uso frente a los medicamentos innovadores como sí hubo en el pasado. Está por ver si en la futura Ley de Garantías y Uso Racional de Medicamentos y Productos Sanitarios (en tramitación, y cuya aprobación definitiva se espera para el último trimestre de este año) se introducen condiciones más favorables para el sector. Hasta entonces, la realidad es que las compañías innovadoras propietarias del medicamento original deben bajar sus precios a niveles de genéricos para estar financiados, eliminando una de las ventajas históricas del genérico.
"Es un problema -asegura Govantes Esteso- porque no tiene sentido que el genérico no tenga ningún incentivo. Eso no ocurre en ningún país del mundo". La adaptación de los precios de productos originales a las versiones sin marca, "en muchos casos nos hace plantearnos el desarrollo de genéricos porque, tras la comercialización, no logramos cuota y volumen suficiente. No podemos competir y nos vemos obligados a desinvertir. Este es uno de los grandes problemas que se produce, por ejemplo, con productos hospitalarios que hacen que no sea sostenible su desarrollo como genéricos".
Recuerda que "en los últimos 7-8 años, las cuotas logradas por las compañías de genéricos sobre las moléculas que hemos lanzado son muy pequeñas (y repartidas entre muchas empresas) y esto complica entrar en nuevos productos. Con moléculas que tenemos en el mercado desde hace 4 o 5 años alcanzamos una cuota del 15 o 20%, cuando hace 10 o 15 años alcanzábamos el 80 o 90%".
Y en el ámbito hospitalario, lamentan que se repita la historia. "Una vez que se introduce el genérico, asistimos a tremendas bajadas de precios con las que no podemos competir por parte de compañías, sobre todo de fuera de Europa, que se están haciendo con monopolios de moléculas y, cuando tienen problemas con la capacidad de fabricación, prefieren vender a EEUU u otros países con precios más elevados, y en Europa, y España, nos quedamos tirados. Así, las compañías europeas desarrollamos cada vez menos productos hospitalarios, porque hemos lanzado medicamentos que después hemos tenido que retirar".
Los precios extremadamente bajos de los genéricos en España rematan la situación. "Tenemos moléculas cuyo precio no ha tenido ninguna revisión al alza desde que las lanzamos hace 20 años, lo que sumado a la inflación de estos años nos lleva a tener que dejar de fabricar productos, como algunos antibióticos con los que perdíamos dinero. Es muy difícil decidir una inversión de millones de euros en una línea, por ejemplo, de penicilánicos, cuando no hay un retorno que lo haga mínimamente viable", señala Govantes García, y Govantes Esteso añade que "tenemos infinidad de productos de 20 o 30 comprimidos que cuestan menos que un café".
Nuevo escollo: asumir el tratamiento de las aguas residuales
Para terminar, ponen sobre la mesa un nuevo reto al que puede que tenga que enfrentarse toda la industria farmacéutica y cosmética europea: la nueva directiva sobre el Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas de la UE. Esta norma introduce modificaciones con el objetivo de mejorar la gestión de este tipo de aguas y proteger el medio ambiente.
La directiva se está recurriendo desde el sector. "Medidas como ésta son totalmente incomprensibles -comenta Govantes García-, teniendo en cuenta todos los niveles de control que tiene el sector. En las aguas residuales hay componentes de conservantes de los alimentos, por ejemplo. ¿Por qué debe ser una responsabilidad solo de las industrias farmacéutica y cosmética?". Govantes Esteso da la respuesta: "Tenemos la imagen en Europa de que este tipo de industrias ganan mucho dinero, y creo que es la única razón".




