- Plan estratégico Telefónica rebaja a la mitad el dividendo de 2026 y recortará 3.000 millones en costes con un ajuste de plantilla sobre la mesa
- Empresas Telefónica pierde casi 3.200 millones en bolsa tras una caída del 13% por las dudas de su plan estratégico
El golpe en bolsa de Telefónica de ayer con su nuevo plan estratégico tuvo un culpable claro: la nueva política de dividendo y, sobre todo, su unión a los flojos datos para el flujo de caja de la compañía.
Simplificando, este indicador refleja cuánto dinero deja a la empresa su negocio una vez termina de pagar lo que le cuesta su día a día, un coste que suele ser muy alto en el caso de los operadores de telecomunicaciones.
Telefónica ha decidido dejar de dar un dividendo fijo de 0,30 euros, como venía haciendo en los últimos años. De hecho, para 2026, pagará la mitad: 0,15 euros que se abonarán en 2027, en lo que el presidente del operador, Marc Murtra, calificó como "una decisión difícil", pero necesaria con la idea de mantener la disciplina financiera del grupo y el grado de inversión de la firma.
Desde 2028, pagará entre el 40 y el 60% del flujo de caja, precisamente la medida que sale más debilitada de la última presentación de la compañía, lo que dispara las dudas de los inversores.
La compañía registró hasta septiembre un flujo de caja de 414 millones de euros, un 68% menos que el año anterior por debajo de las estimaciones de los analistas, según Renta 4.
La directora financiera de Telefónoica, Laura Abasolo, lo atribuyó al lastre de las ventas de filiales en América Latina y al retraso en el cobro de uno de los pleitos fiscales que la compañía ganó al Gobierno.
A esto se suma un mal necesario: los algo más de 60 millones que le pagará Milicom por la venta fallida de varios negocios latinoamericanos se abonarán en tres años, una cesión por parte del operador español tras el fallo del Tribunal de Nueva York obligada por las circunstancias. Milicom es la empresa que ha comprado sus negocios en Ecuador, Uruguay y Colombia.
El problema es que la empresa se había comprometido a llegar a final de año con más de 2.700 millones de caja, una cifra que será sensiblemente inferior y cercana a los 1.900 millones. Así, el nuevo plan estratégico cuenta con una menor base de partida en justo la parte que proveerá los dividendos a futuro.
Como parte de este giro histórico de su política de dividendos, se aplicará una nueva contabilidad y estos 1.900 millones pasarán a ser 2.700 al incluir otros factores para reflejar mejor el día a día de la empresa, subraya la compañía.
Según las previsiones de la empresa, en 2026 pasará a registrar entre 2.900 millones y 3.000 millones, e irá creciendo entre un 3% y un 5% al año.
El problema de base es que esta estimación está por debajo de la que los analistas pronosticaban que el grupo generaría para 2028, cuando no pensaban que el dividendo fuera a estar ligado a la métrica.
El efecto de los ajustes
En paralelo, para calcular el dividendo habrá que tener en cuenta dos factores adicionales de compleja previsión, lo que dificulta la previsión de estos pagos para los inversores.
El indicador para calcular el dividendo sumará a este flujo de caja los dividendos de Reino Unido y restará los "compromisos con empleados", el nombre que reciben en las cuentas de Telefónica los pagos anuales que realiza a los trabajadores que han dejado la compañía con planes de salida.
Si se toma de referencia el ejemplo puesto por Telefónica en su presentación, en el ejercicio de 2025 habría 2.700 millones de flujo de caja estimados. Estos se verían reducidos en 1.000 millones por estos compromisos de empleados y compensados parcialmente por 200 millones de dividendos de Reino Unido.
Es decir, de haberse calculado con la metodología actual, se hubieran repartido entre 760 y 1.140 millones de euros, el equivalente a remunerar con entre 0,13 y 0,20 euros por acción, una cifra sensiblemente inferior a los 0,30 euros que se repartirán.
La compañía subraya que en 2026 se incrementarán los compromisos de empleados, a lo que se suma que la situación de la filial británica no hace pronosticar un "megadividendo", lo que hace pensar que los 0,15 euros fijados pueden estar por encima de lo que arrojaría el nuevo cálculo.
Este pronóstico coincide con el posible ajuste de plantilla que está sobre la mesa y cuya fórmula deberán pactar dirección y sindicatos bajo la presión de al menos una parte del Gobierno, su accionista, ya que Yolanda Díaz cargó la pasada semana duramente contra los despidos en Amazon y ya criticó el anterior ERE en Telefónica.
Desde UGT, ya se ha apuntado a que se pedirá la "voluntariedad" y un acuerdo social en paralelo que dure hasta que el plan finalice en 2030.
A favor del suelo del dividendo también hay argumentos, según Abasolo. La directora financiera aseguró que el grupo reducirá progresivamente sus inversiones, lo que le permitirá "acelerar la creación" de caja y contará además con un flujo más predecible al estar únicamente presente en cuatro mercados considerados estables una vez se finalice la venta del resto de negocios latinoamericanos.
Asimismo, la nueva estructura de dividendo permite además amortiguar el golpe financiero que suponen muchas veces las depreciaciones del real, una moneda cada vez más importante en el beneficio por el crecimiento de Brasil, pero especialmente volátil en los últimos tiempos, mientras que los nuevos negocios de servicios dejan menos margen, pero también requieren menos inversión.

