El porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan supuso uno de los principales problemas en España durante la crisis de 2008, un colectivo difícil de integrar en el mercado laboral por su bajo nivel educativo, pero, a la vez, con pocas probabilidades de reincorporarse al sistema educativo que muchos de ellos abandonaron de forma temprana. Sin embargo, en la última década se ha producido un cambio significativo, de forma continuada a lo largo de los años, en forma de una reducción muy relevante del porcentaje que representan estos jóvenes sobre el total de personas entre 16 y 29 años.
A partir de datos de la Encuesta de población Activa (EPA) del primer trimestre de cada año, sabemos que en 2014 este grupo englobaba a uno de cada cuatro jóvenes en ese tramo de edad, el porcentaje con los últimos datos disponibles para 2024 no apenas supera un 17%, lo que supone una caída relativa que ronda el 32%. Esta caída de algo más de 8 puntos porcentuales se reparte de forma relativamente equitativa entre los jóvenes que trabajan, pero no estudian (+4,5pp) y los jóvenes que combinan un trabajo con su formación reglada (+3,6pp). Este último grupo es de especial interés, ya que casi ha duplicado su peso en apenas una década, rozando actualmente el 9% del total. Por el contrario, el último grupo (jóvenes que solo estudian) se ha mantenido apenas sin cambios entre 2014 y 2024.
La mejora en el capital humano de los jóvenes ha jugado un papel para ambos canales. Por una parte, la caída en las tasas de abandono escolar temprano, que ha pasado de un 22% en 2014 a un 13,6% en 2023, ha permitido que los jóvenes lleguen al mercado de trabajo con mayor nivel educativo, lo que impulsa sus probabilidades de contratación. Por otra parte, el agüe de modalidades como la FP y, en especial, la FP dual, permiten compatibilizar empleo y estudios.
El crecimiento de la FP desde 2014 puede descomponerse entre grado medio y grado superior a partir de los datos de alumnado del ministerio de educación. Si bien en el curso 2013/2014 ambas modalidades acogían un número casi igual de alumnos, alrededor de 350.000, la imagen ha cambiado sustancialmente a lo largo de la última década. Aunque tanto el grado medio como el superior han incrementado su número de alumnos, el crecimiento en el número de alumnos de grado medio (+25%) palidece al compararlo con el crecimiento que ha experimentado el grado superior, que permite el acceso a la universidad en muchos casos, que ha incrementado en un 63% su alumnado.
Una de las principales reformas de la formación profesional que se desarrollaron fundamentalmente en el periodo entre 2014 y 2024 fue el establecimiento de la FP dual a partir de 2012, que combinaba la formación en el centro educativo y en las empresas. Aunque el crecimiento de esta modalidad de FP es cuantitativamente pequeño, representa a uno de cada seis nuevos alumnos entre 2014 y 2024, 52.000 alumnos en el último curso para el que hay datos disponibles (2022/2023). Sin embargo, aunque no logren explicar la mayor parte del incremento en el alumnado de FP, este subgrupo de alumnos si pueden explicar una parte mucho más relevante del éxito laboral que ha cosechado la FP en los últimos años.
En un trabajo reciente Bentolila et al (2023), estudiaron el efecto causal de estudiar en FP dual con respecto a estudiar en FP presencial empleando datos de la Comunidad de Madrid. Encontraron un incremento sustancial en el número de días trabajados, el salario medio percibido, si bien la calidad del empleo (medida a través de la presencia de un contrato indefinido) no mostraba diferencias significativas entre los dos tipos de FP. Es importante destacar que, aunque en media estudiar FP dual incrementa en un 25% los días trabajados y un 42% las rentas salariales del individuo durante los dos primeros años posteriores a graduarse, este efecto fue profundamente heterogéneo en función del tipo de FP
En 2014 España contaba con un problema rampante de jóvenes de difícil integración en el sistema educativo o el mercado laboral, los conocidos como ninis, un fenómeno derivado en parte de la crisis financiera, pero también asociado a las altísimas tasas de abandono escolar temprano que históricamente ha presentado España, concentrado en el alumnado más vulnerable. Aunque de forma extraordinariamente lenta, España ha logrado reducir significativamente el número de jóvenes en esa situación, una caída impulsada por la caída del abandono escolar, que junto a la mejora de la situación del mercado de trabajo han impulsado al alza el % de jóvenes empleados y aquellos que combinan el trabajo con sus estudios.
Una parte relevante de esta mejora puede explicarse por el crecimiento que ha experimentado la formación profesional (especialmente de grado superior) en el mismo periodo, acogiendo a algo más de 300.000 nuevos alumnos por curso, de los cuales un porcentaje relevante (17%) proceden de la FP dual, que ha constituido uno de los mayores éxitos en términos de inserción laboral en la última década. La evidencia más reciente nos indica que ha supuesto una mejora sustancial con respecto a la FP tradicional tanto en términos de empleo (+25%) como salarial (+42%), lo que la convierte en uno de los canales más coste-eficientes para continúan reduciendo el porcentaje de ninis en los próximos años.
