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La memoria de David, fallecido tras la rebelión de los tractores, mueve el 8-F: "La amenaza de cárcel pudo con él"

Su padre, Javier, rememora cómo su hijo se convirtió en un símbolo del sector agrícola en la región y denuncia las presiones recibidas hasta su muerte

David Lafoz, en una imagen de archivo.
David Lafoz, en una imagen de archivo.E. M
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La campaña en Aragón comenzó marcada por las protestas del sector agrícola. 800 tractores llegados de todos los rincones de la comunidad paralizaron el centro de Zaragoza para protestar contra el acuerdo recientemente firmado entre la Unión Europea y Mercosur. Durante toda una mañana, los agricultores y ganaderos tomaron la capital aragonesa en su primera manifestación desde el fallecimiento de David Lafoz, símbolo del movimiento agrícola.

Lafoz, nacido en Belchite, se convirtió en un referente de las protestas que el sector primario viene realizando por toda España desde hace más de dos años cuando intentó entrar con su tractor en el Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón. Aquel 1 de marzo de 2024 se produjeron graves altercados entre los trabajadores del campo y la policía, en los que hasta 13 agentes acabaron heridos.

«La verdad es que entró un poco empujado por la masa. Tenían que dejar los tractores en una calle cercana y él se quedó un poco rezagado del resto. Ahí le empezaron a animar para hacerlo y él, que siempre había tenido un gran espíritu combativo, decidió meterse con su tractor hasta el fondo», explica el padre de David, Javier Lafoz, en una entrevista con EL MUNDO.

Él fue uno de los cuatro agricultores identificados en los disturbios y fue llamado a declarar poco después, en un día que Javier tiene «grabado a fuego». «Me llamó a la una y media de la tarde, cuando estaba a punto de entrar a trabajar en la cantera, y me dijo que estuviera tranquilo, que esa noche iba a dormir en el calabozo, pero que no pasaba nada», recuerda.

Javier Lafoz, padre de David Lafoz, durante la tractorada organizada en el centro de Zaragoza
Javier Lafoz, padre de David Lafoz, durante la tractorada organizada en el centro de ZaragozaToni GalánE.M.

David accedió al Juzgado de Zaragoza escoltado por 150 agricultores y ganaderos de AEGA, la asociación de la que formaba parte. Tanto él como sus compañeros negaron su implicación en los hechos y la jueza de instrucción decidió archivar la causa al considerar que las lesiones registradas por los agentes eran de «escasa entidad», pese a que uno de ellos sufrió una rotura en el cúbito.

Sin embargo, JUPOL recurrió el dictamen de la magistrada y la Audiencia Provincial reabrió la causa, estimando que su archivamiento había sido «prematuro». Hoy la acusación particular pide para cada uno de los acusados un total de 18 años de cárcel como responsables de 14 delitos de lesiones.

Javier, ahora también involucrado en AEGA, denuncia que el sindicato policial «está intentando que las condenas sean desorbitadas para meternos miedo y tenernos calladitos, sin que salgamos a la calle a protestar». La agrupación de agricultores y ganaderos de la que forma parte Lafoz tenía la intención de cortar la autovía A-2 durante las protestas del 23 de enero, acción que no ejecutaron.

Además, piensa que el vivir bajo «la amenaza de entrar en prisión fue lo que pudo con David por encima de cualquier otra cosa», y es que, tras el suceso de la Aljafería, el joven también recibió varias inspecciones de Hacienda y de Trabajo. «Un año antes de todo esto, David estuvo ingresado en la UCI tras un accidente de tráfico. Le quitaron el bazo, tenía cuatro costillas hundidas, los omóplatos rotos y problemas en los riñones y en el estómago. Consiguió salir de aquello y tres meses después ya estaba en el tractor. Por eso no entendía cómo ese agente llevaba seis meses de baja por la muñeca y tampoco ese afán por querer meterlos en la cárcel».

Desde JUPOL, fuentes consultadas por EL MUNDO señalan que «nuestro único interés es defender a los agentes, sin intención de arruinar la vida de nadie». Asímismo explican que «lo ocurrido en La Aljafería fue muy grave y algunos compañeros llegaron a temer por su vida; de todos modos, todavía no se ha celebrado el juicio y puede que se alcance un acuerdo entre las partes para que todo se resuelva de forma cordial».

El suicidio de David a los 27 años supuso un punto de inflexión para todo el campo aragonés. Su funeral fue en Belchite, acompañado por decenas de compañeros del sector, que también le hicieron un homenaje en Zaragoza. Javier explica a este periódico que su hijo comenzó a trabajar en el campo «desde muy jovencico», después de formarse en una escuela familiar agraria. Fue su padre quien no le dejó echarse a labrar la tierra sin formación y, en cuanto la completó, le apoyó económicamente para hacerse con una parcela y un tractor.

«Tuvimos que hacer un gran sacrificio, pero poco a poco empezó a prosperar. Consiguió montar una empresa de trabajos a terceros y se convirtió en un referente del sector, porque veía que todo su trabajo y todo su esfuerzo no era valorado por nadie», expone.

Así fue como David se convirtió en uno de los cabecillas de AEGA, lo que, más allá de las reivindicaciones, también le llevó a comandar al grupo de trabajadores agrícolas aragoneses que marchó con sus tractores hacia Catarroja para ayudar a los afectados por la dana. «Consiguieron llenar un par de camiones con ropa, alimentos y material de limpieza y se fueron para allá desobedeciendo las órdenes de las autoridades, que les decían que no era necesaria su ayuda», rememora Javier, que detiene varias veces su declaración a causa de la emoción.

La labor de David fue reconocida por Virginia Ortiz Riquelme, vecina de Letur (Albacete) y prima del fallecido Juan Alejandro Ortiz, en el discurso que pronunció en el funeral de Estado celebrado en Valencia en memoria de las 237 víctimas mortales de la dana. «Ese joven ya no está entre nosotros. Abandonó este mundo tras luchar por él, por no conformarse a vivir bajo las injusticias. Le menciono para recordaros por qué somos fuertes. Que no estamos solos, y que hoy más que nunca tenemos que estar unidos».

Voto agrícola

La figura de David hoy guía el camino del reivindicativo campo aragonés, cuyo voto podría ser decisivo en las elecciones del próximo 8 de febrero. El acuerdo UE-Mercosur está siendo uno de los temas centrales de la campaña y el voto negativo de Vox a su aprobación en el Parlamento Europeo está sirviendo a Santiago Abascal para concentrar apoyos en este sector.

Sin embargo, su posicionamiento a favor de trasladar el agua del río Ebro a través de «la interconexión de todas las cuencas» podría hacer mella en la confianza que el sector agrícola, en un principio, pretendía depositar en Vox. Abascal se niega a utilizar la palabra «trasvase», sabedor de la capacidad que esta tiene para herir la sensibilidad de la sociedad aragonesa.

«Esa palabra es una trampa, que evoca al robo de agua. Lo que nosotros defendemos es la interconexión de todas las cuencas. Que no se vaya al mar el agua que necesitan todos los españoles. En España hay agua para todos y hacen falta infraestructuras para que el agua llegue a todas partes», expresaba el líder de la formación en la localidad de Zuera.

Todas las asociaciones y sindicatos de agricultores aragoneses están en contra de donar el agua del Ebro a otros territorios. De hecho, José María Alcubierre, presidente de UAGA, reconoce estar «muy sorprendido» con la propuesta de Vox y, desde su enfado, dispara: «Es absurdo. El que dice que en Aragón sobra agua demuestra que no conoce Aragón, por eso no podemos entender como pueden proponer esto con tanta alegría».

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, también ha sido acusado en numerosas ocasiones por el PSOE y el resto de los partidos de izquierdas de apoyar el trasvase, pero su postura es clara: «Mientras yo sea presidente de Aragón, no habrá trasvase del Ebro». Además, cuenta con el respaldo de Alberto Núñez Feijóo en esta cuestión y, por ello, puede aprovechar esta brecha de Vox para lanzarse a por el importante voto agrícola.