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18 de julio

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El diputado de Vox, Francisco José Contreras.
El diputado de Vox, Francisco José Contreras.BERNARDO DÍAZ

Hoy, 18 de julio, es la festividad de San Federico, vaya por Dios, y el 86º aniversario del comienzo de la Guerra Civil. Es también, así lo ha dictaminado el Congreso de los Diputados, el día en que comienza la memoria. Hubo antes más crímenes; el día 13, un grupo armado comandado por el capitán Fernando Condés y Luis Cuenca, miembros de la motorizada de Indalecio Prieto, secuestró a José Calvo Sotelo y lo asesinó de un tiro en la nuca en la furgoneta en la que lo conducían.

Calvo Sotelo ya no entra en la cuenta de la izquierda. Por la fecha sí deberían contar los asesinados en el cuartel de la Montaña, que fue asaltado tal día como pasado mañana, 20 de julio. Si buscan en Google «cuartel de la Montaña» verán fotos impresionantes del patio sembrado de cadáveres con la mancha de Caín, una sombra oscura en torno a la cabeza.

El debate sobre la memoria es una de las más infames ocurrencias del sanchismo. Y lo es por un doble motivo: por una razón de concepto, memoria democrática, y otra estratégica, encargarle su redacción a los herederos de los terroristas.

No todo ha sido negativo, sin embargo. Nos ha permitido conocer a uno de los grandes diputados del Congreso: Francisco Contreras, miembro de Vox y catedrático de Filosofía en la Universidad de Sevilla. Su camino hacia el atril de los oradores permitió ver el páramo intelectual y moral del banco azul, en el que guardaba el sitio a sus iguales Félix Bolaños. Al comenzar su intervención recordando la cita de la representante de ERC de unos versos de Salvador Puig Antich, recordó muy oportunamente que Puig no había sido ejecutado por sus ideas anarquistas, sino por haber matado a un policía, un subinspector llamado Francisco Anguas Barragán. Hubo un factor añadido: apenas tres meses después del asesinato de Anguas, ETA asesinó al presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, factor que sin duda contribuyó a su ejecución.

Apenas comenzó a hablar el diputado Contreras, los 44 representantes de EH Bildu, ERC y Podemos desfilaron hacia la salida, en un gesto que caracteriza a nuestra izquierda: la empecinada voluntad de perseverar en el error, de no aprender de quienes saben más que ellos. Qué bien le habría venido a Sánchez oír atentamente al doctor Contreras, él sí, doctor, y ahorrarse estupideces como la que profirió en dos ocasiones al decir que España es el país con más desaparecidos en el mundo después de Camboya.

Se ha hablado muy poco del subinspector Anguas. Yo conocí su nombre gracias el columnista y crítico teatral de El País, Marcos Ordóñez, que hizo amistad con Paquito Anguas, unidos por su amor al cine. Él era un admirador de Truffaut, Buñuel y Jean-Pierre Melville.

Ah, la memoria de la izquierda. La noche en que Salvador Puig entraba en capilla en la cárcel Modelo de Barcelona, el 1 de marzo de 1974, la izquierda del bajofranquismo se daba cita en Bocaccio para la presentación de Por Favor, una revista que compré número a número durante los cuatro años largos que duró: Vázquez Montalbán, Jaume Perich, Juan Marsé, Maruja Torres y todos nuestros progres, que éramos nosotros mismos. Arcadi Espada le puso colofón a todo aquello: la noche que iban a ejecutar a Puig Antich todas las ventanas de la Diagonal estaban cerradas de par en par.

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