A principios de marzo, en una comparecencia en Helsinki junto a la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, a Pedro Sánchez le preguntaron sobre el rumor y la posibilidad de que en un futuro no muy lejano optase a ser secretario general de la OTAN. «Me veo, espero, si quieren los españoles, durante mucho tiempo como presidente del Gobierno», respondió al periodista finlandés.
El PSOE aspira a renovar su mandato en La Moncloa, una opción que únicamente pasa por obtener junto a Sumar -o el espacio que haya a su izquierda- más votos que la derecha. Y se ha lanzado a esa tarea con determinación. Es el mensaje público, y de convencimiento y autoconvencimiento, que trasladan los socialistas -«tenemos más legislaturas por delante»-. Pero, mientras, ven a Podemos trabajando ya para un escenario político en la oposición, para articularse como voz cantante frente a un gobierno de PP y Vox. Procesos contradictorios.
El PSOE mira con más que temor la pugna abierta entre los morados y Yolanda Díaz, confiando en un desenlace positivo, cada vez más difícil. «Van por libre», es el consenso en la formación socialista cuando se pregunta por Podemos. El diagnóstico que se hace es que las últimas polémicas y choques en el seno del Gobierno, que se mantienen pese a la escenificación de unidad de Sánchez y Díaz en la moción de censura de Vox, han reforzado la posición de Irene Montero y Ione Belarra, con la agitación mediática de Pablo Iglesias, frente a la vicepresidenta segunda. «Hasta hace poco se veían como un complemento de Yolanda y ahora ven que pueden competir con ella».
Muchos sitúan en ese escenario el órdago que lanzó Iglesias, y ha secundado Podemos, de celebrar unas primarias abiertas, porque, entienden, se ven fuertes y con músculo para doblegar orgánicamente a Díaz. «Les interesa generar polémica porque les da foco», apuntan desde las filas socialistas. «Están mentalizados de ir a la oposición, por eso impulsan la figura de Irene tratando de ser referente de la izquierda. Lo dan todo por perdido, les da todo igual». Así, se resume el sentir de cargos socialistas consultados por este diario, cuando arranca la semana clave en el espacio a su izquierda: el domingo, Díaz presenta su candidatura a las generales y no hay indicio de que vayan a asistir sus dos compañeras de gobierno. Podemos ha quedado aislado, con el encadenamiento de fotografías de la vicepresidenta con Errejón, primero, y este sábado con Alberto Rodríguez; con la confirmación de que las líderes de Más Madrid, Mónica García y Rita Maestre, estarán en el acto; con declaraciones de apoyo de los líderes del PCE e IU, Enrique Santiago y Alberto Garzón; de los comunes de Ada Colau... Todos menos la cúpula morada.
"Nos hemos tragado cosas"
Podemos se mantiene al margen y prefiere hacer oposición al PSOE, al que culpan de «tensar» la coalición en «temas muy sensibles» e «ideológicos». «Nos hemos tragados cosas que no nos gustaban», lamentan resignados. Consideran que los socialistas «han tirado para adelante» sin miramientos, ya sea pactando con el PP, «rompiendo la mayoría del Gobierno». «Suponemos que el plan no será gobernar con el PP....», deslizan desde la cúpula morada.
Oficialmente, y también internamente, desde La Moncloa y el sector socialista del Gobierno rechazan ese propósito. De momento, se afanan por trasladar el mensaje de que el reloj no marca la hora final en diciembre. Que trabajan para seguir gobernando y que esa posibilidad es viable. «Aspiramos no solamente a revalidar la mayoría en las próximas elecciones, sino a ampliarla, para consolidar las políticas progresistas. Y cuando digo consolidar esa mayoría parlamentaria, digo lógicamente con nuestros socios de gobierno que están aquí representados en Yolanda Díaz», dijo recientemente Sánchez desde Lanzarote.
El mensaje que se lanza como martillo pilón desde hace días en La Moncloa es que «hace falta más de una legislatura», que se precisan «al menos dos» para «revertir los recortes de los gobiernos del PP». «Estamos dispuestos a consolidar la década de progreso que nuestro país y su gente se merece y necesita», explicitó Sánchez durante la fallida moción de censura de Vox. Es el mantra.
«Para transformar hay que gobernar, y para seguir transformando hay que seguir gobernando. Estamos ya en esa etapa en la que tenemos una responsabilidad histórica con el primer gobierno de coalición progresista desde la II República», analizan desde la cúpula del PSOE. En un acto del partido en Huelva, el propio Sánchez señaló esa mirada más allá de diciembre, indicando que hace falta «una década de progresos y avances en derechos sociales».
Sin embargo, desde Podemos, no ven nítido ese plan; más bien lo ven en repliegue. «Estamos muy preocupados por el giro a la derecha del PSOE, el camino más rápido para que no se pueda reelegir a este Gobierno», fue el reciente mensaje de la ministra Ione Belarra. «Se equivocan cuando miran a la derecha. Si queremos reelegir a este Gobierno y responder al mandato que los ciudadanos progresistas nos dieron, un Gobierno que haga medidas valientes que protejan a la gente, necesitamos virar el rumbo», expuso, en alusión a los choques en la coalición en la reforma de la ley del sólo sí es sí, la derogación de la ley mordaza o la exclusión de los perros de caza de la ley de bienestar animal.
Conforme a los criterios de
