- Comunidad Valenciana La sucesión de Mazón: entre la "discreción" de Catalá, el "no me he postulado" de Mompó y el silencio de Pérez Llorca
- Política Feijóo y Abascal conversan por teléfono para abordar el futuro de la Comunidad Valenciana, pero "sin nombres sobre la mesa"
Se abre una nueva etapa en la Comunidad Valenciana. Ahora la incógnita a despejar es si será un ciclo duradero o una mera pasarela hacia las urnas. El adiós de Carlos Mazón empuja a una nueva correlación de fuerzas -y debilidades- entre el PP y Vox, pero en el cálculo de probabilidades la opción principal es que se mantenga más o menos intacto el statu quo actual. Es decir, que no haya elecciones anticipadas, sino una nueva investidura con el apoyo imprescindible de los diputados de Vox en Les Corts. Que, eso sí, no sería gratuito en ningún caso.
Así se lo trasladó, según ha sabido EL MUNDO, Santiago Abascal a Alberto Núñez Feijóo, ayer, en la conversación telefónica que ambos mantuvieron para desprecintar las negociaciones tras la dimisión del presidente autonómico. El presidente del PP le contestó que él aceptará las condiciones que ya pactó Mazón a cambio de la aprobación de los Presupuestos valencianos de 2025, que se produjo hace tan sólo cinco meses. Ocurre que las cesiones que hizo entonces Mazón, sobre todo en lo relacionado a temas ecológicos y de inmigración, son abiertas y dúctiles. Y, por tanto, admitirían esas nuevas «condiciones» de las que informó Abascal a Feijóo.
En Vox aseguran que Abascal trasladó que tomarán la decisión que dé más «estabilidad» a la comunidad. Y no en función de «tacticismos» ni encuestas. Y por eso trasladan que Abascal no le pidió a Feijóo ningún nombre concreto para sustituir a Mazón, sino que lo emplazó a poner sobre la mesa una propuesta formal. Le dijo que esa responsabilidad le «toca» a él y que debe coger el toro por los cuernos. El presidente del PP le contestó entonces que tiene 12 días para designar un sucesor entre los diputados populares en Las Cortes valencianas. El favorito es Juanfran Pérez Llorca, aunque en Génova gusta más el perfil político de María José Catalá, alcaldesa de Valencia y peso pesado local del partido, a la que consideran la mejor candidata de futuro para mantener la Generalitat.
En Vox aseguran que ellos no se conducirán, en estas horas claves para la gobernabilidad de la Comunidad Valenciana, «ni con el tacticismo del PSOE ni con la torpeza del PP». «El Partido Popular no sabe defenderse, no sabe defender a los españoles y sigue sin entender lo que tenemos enfrente o no lo quiere entender», dijo ayer a los medios Pepa Millán, portavoz de la formación ultra en el Congreso de los Diputados.
Por lo demás, la llamada entre Feijóo y Abascal fue «cordial», según fuentes del PP. «Ambos han coincidido en la necesidad de dar estabilidad a un territorio que sigue inmerso en un complejo y doloroso proceso de reconstrucción tras las riadas del pasado año», añaden.
El PP valenciano y Vox iniciarán ahora los «contactos» para «alcanzar un acuerdo de cara a una nueva investidura, consecuente con los acuerdos suscritos en mayo entre ambos partidos para la aprobación de los presupuestos vigentes», explicaron en el PP. Es decir, sin nuevos pactos hechos de cero. Pero sin descartar espacio para la negociación, en base a esas nuevas «condiciones» que Abascal refirió de entrada.
«En la llamada, cordial y en buen tono, no se han puesto nombres sobre la mesa de cara a una nueva investidura», añaden las mismas fuentes, que concluyen asegurando que «la dirección nacional del PP hará seguimiento de esas conversaciones». Esto último significa que la última palabra la tendrá Feijóo y no el PP de la Comunidad Valenciana, cuyos dirigentes provinciales no quieren a Catalá.
La dimisión de Mazón, y la decisión de que ésta no venga acompañada de un adelanto electoral ha depositado en Vox el poder y la responsabilidad de determinar a qué escenario se traslada ahora la comunidad, pero los populares confían en que imperen el sentido común y el respeto a los ciudadanos: «Si hay elecciones, los electores nos matan a todos. El enfado sería monumental. Además, el objetivo sería solventar un bloqueo y no se solventaría: el resultado sería igual que ahora, que el PP sumaría con Vox». «Hay Presupuestos y la mayoría sería la misma, pero con cinco o seis meses de bloqueo por elecciones; eso es difícil de justificar», inciden las fuentes.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, cree que Vox tendrá «altura de miras» para acordar el relevo de Mazón: «Nadie entendería que pudiera marear la perdiz». En un almuerzo-coloquio en el Club Siglo XXI que presentó el presidente de Murcia, Fernando López Miras, Tellado lanzó una caricia a Vox por haber tenido «altura de miras» en la Comunidad Valenciana y lo conminó a no «parar» la reconstrucción sólo por el «abrir un tiempo electoral» favorable en la región. «Creo que eso es lo principal en estos momentos y creo que Vox va a saber anteponer el interés general por encima del interés partidista. Y confío plenamente en que eso suceda. Nadie entendería lo contrario», dijo.
En Génova hay pánico a que Vox precipite ese adelanto de las urnas, pero están casi convencidos de que no lo hará, porque quedaría señalado: «¿Vox quiere que gobierne la izquierda? ¿Cómo le explicaría eso a sus votantes?». Por el contrario, el equipo de Feijóo mira al futuro con cierto optimismo. Reconocen que los tiempos no han sido precisamente los mejores, pero ven en el adiós de Mazón una ventana de oportunidad clarísima. «Es el primer día que no nos llama nadie preguntando cuándo va a dimitir». Sin el barón alicantino en la ecuación, el PP se ve en condiciones de iniciar la remontada hacia las elecciones autonómicas de 2027. No antes.


