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Pekín viola la soberanía taiwanesa y lanza una amenaza militar contra EEUU y Japón

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Las armas elegidas para las maniobras militares chinas sugieren que Xi Jinping pretende asustar fuera del país y ganar prestigio dentro, pero no ir a la guerra

Imagen de los ejercicios militares chinos el 4 de agosto de 2022.
Imagen de los ejercicios militares chinos este pasado 4 de agosto.AFP

Las maniobras chinas alrededor de Taiwan recuerdan a las que ese mismo país llevó a cabo en 1995 con la intención de 'castigar' a Taipei por la visita (aunque extraoficial) de su presidente a EEUU y en 1996, para intimidar a los ciudadanos de ese país para que no votaran en las primeras elecciones en las que iban a elegir por votación directa al presidente.

La mayor diferencia es que, esta vez, las zonas de exclusión son mucho más grandes, las violaciones de la soberanía territorial taiwanesa tienen una envergadura mucho peor, y China ha amenazado directamente y de la manera más explícita posible a Japón y a Estados Unidos.

Aún así, en Washington nadie cree que China quiera una guerra, y se insiste en que Taiwan coincide en ese análisis. "Con este movimiento, Xi Jinping quiere salvaguardar su prestigio internacional y, sobre todo, llegar en una posición de fuerza al Congreso del Partido Comunista que se celebra en noviembre", explica Roger Pardo, que fue subsecretario de Defensa con George W. Bush y vivió directamente la crisis desencadenada en abril de 2000 cuando un avión espía estadounidense y un caza chino chocaron en el aire en el Mar del Sur de China.

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Para Pardo, "lo último que quieren los militares chinos es un conflicto con Taiwan y con Estados Unidos", fundamentalmente porque, aunque Pekín ha dado un salto de gigante en materia de defensa desde el incidente del avión-espía de 2000, todavía está muy por detrás de Washington. Aun así, y en un esfuerzo por demostrar que no tiene ninguna intención de que las cosas se calienten más, el Gobierno de Joe Biden ha aplazado el lanzamiento de un misil intercontinental, una medida que ya tomó en febrero, cuando Rusia invadió Ucrania.

El despliegue chino parece ser un portaaviones (pequeño) en el extremo Norte del teatro de operaciones y otro (más grande) en el Sur, con un total de unos 50 aviones entre ambos. Hay, al menos, un submarino nuclear acompañando a uno de esos barcos, aunque Pekín no ha dicho a cuál. Los submarinos nucleares de China tienen capacidad de lanzar misiles antibuque que son, en parte, una copia de los 'Harpoon' estadounidenses y torpedos, pero no misiles.

Es una crisis de unas dimensiones geográficas inimaginables en la pequeña Europa. Uno de los portaviones chinos, el 'Liaoning' (curiosamente, comprado por China a Ucrania en la década de los noventa, tras el colapso de la Unión Soviética) está frente a Shanghai. El otro, el 'Shandong', se encuentra en el Mar del Sur de China. Eso significa que la distancia que separa a ambas naves es, aproximadamente, de 2.000 kilómetros: lo mismo que de Madrid a Belgrado en línea recta.

Eso se combina con zonas de exclusión naval y aérea en el norte y el sur de Taiwan, que, en la práctica, han impuesto casi un bloqueo total de la isla. En varias de esas zonas los barcos chinos están realizando maniobras con fuego real, mientras que otras parecen haber sido designadas áreas de caída de los misiles lanzados sobre el territorio chino a través del espacio aéreo taiwanés.

Un aspecto que podría desencadenar un enfrentamiento que llevara las cosas fuera de control es lo que pasa en las decenas de islas e islotes de Taiwan, algunos de ellos, como el archipiélago de Kinmen, a menos de diez kilómetros de la costa de China, y que ese país ya trató de conquistar, sin éxito, en la década de los cincuenta. Se supone que en esas áreas, las fuerzas chinas han llevado a cabo numerosas provocaciones y violaciones de la soberanía taiwanesa. Por último, China también está realizando maniobras con unidades de desembarco y aerotransportadas.

La disposición de las zonas de las maniobras cierra virtualmente la entrada o salida al mar de barcos de la base naval de Keelung, situada en la ciudad del mismo nombre, aunque su denominación original fue Santísima Trinidad, ya que fue fundada por el Imperio español en 1626. En Keelung, está el cuartel general desde el que la Marina de Taiwan dirige sus operaciones en el norte del país. En el sur del país, China ha cerrado el mar situado frente a la base naval de Zuoying, la mayor de Taiwan.

Otra zona de exclusión está al este de la isla. Eso es una completa novedad, y supone, de nuevo, un agravamiento de la tensión, ya que indica que China quiere demostrar que es capaz de cerrar todas las vías de entrada y de salida de Taiwan. Esa zona de maniobras está, precisamente, en la violación más grave de la soberanía taiwanesa en esta crisis: los, como mínimo, cuatro misiles que han cruzado Taiwan de parte a parte para ir a estrellarse en esa zona. Uno de los proyectiles voló exactamente por encima de la capital taiwanesa, Taipei. Las autoridades militares del país no dieron la señal de alarma porque consideraron que los misiles chinos no eran un peligro para la población.

Los misiles son las armas que más atención han despertado. China podría haber lanzado al menos 16 de ellos, lo que constituye una cifra muy considerable, al nivel de los días más intensos de la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, Pekín no ha utilizado sus modelos más modernos, ni más especializados en la destrucción de los búnkeres atómicos y las bases subterráneas desde las que Taiwan dirigiría la resistencia a una invasión. Que se sepa, el Ejército Popular de Liberación ha usado exclusivamente misiles DF-15B, que son una versión mejorada del DF-15A de la década de los ochenta. De ser ese el caso, se confirmará que la intención de Xi Jinping es asustar fuera del país y ganar prestigio dentro, pero no ir a la guerra.

Claro que esos misiles, también, han tenido un tono de advertencia muy significativo, no solo a Taiwan, sino también -- y esto sí es una novedad -a Japón y a Estados Unidos. Cinco DF-15B cayeron en la Zona Económica Exclusiva -las famosas 200 millas- de Japón, en la prefectura de Okinawa. Aparentemente, un dron chino también ha violado el espacio aéreo nipón en esa misma zona.

Las violaciones del espacio aéreo y de la zona económica de Japón no parecen ser una coincidencia. Pekín mantiene varias disputas territoriales con Tokio, en especial por las islas Senkaku, un archipiélago deshabitado de menos de 1.000 hectáreas de superficie que también reclama Taiwan. Y, además, el expansionismo chino y el ejemplo de la invasión rusa de Ucrania han hecho que Japón adopte una postura militar más activa. Japón gasta en defensa menos del 1% de su PIB, pero estudia elevar esa proporción al 2%, con lo que se convertiría en el cuarto país con el gasto militar más alto del mundo, tras Estados Unidos, China e India. El 'Libro Blanco de Defensa' publicado por el Gobierno de Japón la semana pasada deja muy claro cuál es la mayor amenaza a la seguridad del país: China. Además, si Pekín atacara a Taiwan, toda la seguridad del Sur de Japón estaría en serio peligro, lo que abre la puerta a una eventual alianza nipona-taiwanesa frente a China que a Pekín le horroriza.

Que China haya transformado las aguas de Okinawa en un polígono de tiro es, también, una advertencia muy clara a EEUU. La isla de Okinawa es una sucesión de bases militares estadounidenses en las que hay 30.000 soldados de ese país, en su gran mayoría de la Infantería de Marina (los 'marines') que hace dos años cambiaron su doctrina para convertirse en la punta de lanza de una guerra aeronaval en el Pacífico contra China.

Lo cual lleva al otro país involucrado directamente en la crisis: Estados Unidos. La presencia del Pentágono en la zona es considerable. Por un lado, junto a la isla de Luzón, en Filipinas, a unos 600 kilómetros de Taiwan, está el portaviones nuclear 'George Bush' con su grupo de batalla, es decir, sus barcos auxiliares, entre los que está un crucero y, presumiblemente, al menos un submarino nuclear lanzamisiles.

A 1.500 kilómetros al norte, cerca de Japón, está el buque de asalto anfibio 'America'. Y a 200 kilómetros de este, muy cerca de Japón, otro barco similar, el 'Essex'. Los buques de asalto anfibios son un híbrido entre portahelicópteros y barco especializado en operaciones de desembarco, y esos dos más el 'George Bush' aportan por sí solos más de 150 aviones de combate, es decir, el triple de los de los dos portaviones chinos en la región.

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