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Regreso a la zona cero del Covid cinco años después de la pandemia: "Este lugar está maldito"

EL MUNDO fue el primer medio en español en pisar la ciudad china sitiada por el coronavirus y ahora vuelve al lugar de la catástrofe

ENERO 2025: El mercado de Huanan totalmente vacío.
ENERO 2025: El mercado de Huanan totalmente vacío.LUCAS DE LA CAL
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Un muro de acero con la chapa pintada de azul se levanta sobre las aceras de una gran avenida que hace cinco años partía en dos al mercado de mariscos y especies salvajes más grande del centro de China. Dentro no queda nada, apenas los ecos de un bullicioso pasado que se fundió con la tragedia cuando comerciantes, clientes y vecinos de este lugar fueron los primeros en caer enfermos por lo que entonces era un extraño virus que se cree que saltó desde alguna de las muchas criaturas exóticas, tanto vivas como muertas, que se vendían.

Ranas, serpientes, erizos, puercoespines, tejones, civetas, perros mapache, cachorros de lobo, venados, ratas, zorros, burros, pavos reales, ciervos, patos... "Podías encontrar cualquier animal. Los traían desde todas partes de China. Algunos estaban en jaulas y te los mataban, despellejaban y troceaban allí mismo si querías", relata Wu, una señora que vendía casquería en el mercado y que ahora tiene un puesto de comida ambulante en una céntrica calle comercial.

"Este lugar está maldito", suelta un funcionario municipal que prefiere que no salga publicado su nombre. "Una promotora empezó a negociar con el Gobierno de Wuhan, que es el propietario del terreno donde estaba el mercado, para derribar todo lo que queda y construir bloques de viviendas. Pero los chinos somos muy supersticiosos y la empresa se dio cuenta de que nadie iba a querer comprar allí una casa. Ahora no saben qué hacer con el terreno. Las vallas se pusieron porque venían muchos periodistas extranjeros para hacer fotos y vídeos, y molestaban a los vecinos".

El Mercado de Huanan, la señalada como zona cero del Covid, ocupaba el suelo inferior de un enorme complejo en el que, en la primera planta, sigue abierto un pequeño laberinto de tiendas que venden gafas. "Reabrimos a mediados de 2020, pero el negocio no ha vuelto a ser el mismo a pesar de que los vecinos de Wuhan hemos olvidado muy rápido lo que vivimos al principio de la pandemia, el miedo que teníamos porque no sabíamos cómo se transmitía el virus, los muchos muertos que hubo y los 76 días que pasamos encerrados", asegura una vendedora.

Hace justo cinco años, en un frío sábado de enero en un hotel vacío del centro de Wuhan, el recepcionista Gao Hi tiraba del traductor para explicar que un virus muy contagioso se estaba propagando por una megaciudad donde viven más de 11 millones de personas. Gao fue el protagonista del arranque de un reportaje que EL MUNDO publicó desde Wuhan el 23 de enero de 2020.

Este periódico fue el primer medio en español en pisar la ciudad china sitiada por el Covid. La noche anterior, las autoridades habían anunciado que iban a cerrar todas las entradas y salidas. En los titulares apareció por primera vez la palabra "confinamiento". Aquello puso el foco global en Wuhan. Nadie entendía cómo se podía echar el candado a una ciudad con más habitantes que Nueva York o Londres.

ENERO 2020: El epicentro de la pandemia cercado por las autoridades chinas.
ENERO 2020: El epicentro de la pandemia cercado por las autoridades chinas.AFP

En el quinto aniversario del día en el que el mundo cambió por un virus que mató a más de siete millones de personas, y del que todavía no sabemos de dónde salió exactamente, regresamos a Wuhan para entender cómo de pesada es la mochila que carga una ciudad que ha pasado a la Historia por ser el epicentro de la pandemia.

"¿Pesada mochila? Aquí ya nos hemos olvidado de todo eso del Covid. Wuhan ha pasado página. Es raro decirlo, pero la pandemia se ha convertido en un tema tabú en público. Es como si la gente evitara hablar de ello. Nadie quiere recordar todo el infierno que vivimos porque así es como si nunca hubiera ocurrido".

Estas son palabras en un fluido inglés de Gao Hi. El recepcionista del hotel fantasma aquel enero de 2020 hoy es el director de la oficina en Wuhan de una compañía internacional de seguros. En estos cinco años, además de progresar en el trabajo y en el inglés, Gao, de 32 años, se ha casado, ha tenido una hija y se ha comprado una casa.

"Aquí todavía hay mucha gente que está convencida de que el virus lo expandieron por Wuhan unos soldados estadounidenses que vinieron en octubre de 2019 para participar en los Juegos Mundiales Militares, una especie de olimpiadas que celebraban los ejércitos de varios países", cuenta Gao, recordando una de las elucubraciones más repetidas en su día por algunos canales de propaganda del Gobierno chino. La teoría competía con otra sobre que el origen del virus estaba en un laboratorio de máxima seguridad de Wuhan. Esta última era la favorita del presidente estadounidense Donald Trump.

Hay bastante barullo estos días, más del habitual, por el centro de Wuhan. Se acercan las vacaciones por el Año Nuevo Chino (29 de enero) y muchos wuhaneses que trabajan en otras ciudades ya han regresado a casa para pasar las fiestas con la familia. Uno de los retornados es el doctor Xi Hui, un neumólogo que ahora trabaja en Shanghai, pero que en 2020 se encontraba en Wuhan tratando a los primeros pacientes conocidos de Covid. "En realidad, los primeros casos los atendimos a finales de 2019, en octubre o noviembre. Veíamos que había una inusual mayor incidencia de neumonía y lo reportamos a las autoridades sanitarias de la ciudad para que lo investigaran. Pero esta claro que no le dieron mucha importancia porque no se tomaron medidas severas hasta finales de enero", critica con rotundidad el doctor Xi.

"El virus ya estaba extendido por la ciudad, las autoridades lo sabían, pero minimizaron el riesgo", protesta Zhang Hai, el primer vecino de Wuhan que se atrevió a denunciar en un tribunal al Gobierno Municipal. Su padre murió por Covid. En su escrito de acusación, Zhang señaló que la muerte de su padre fue consecuencia de una "ocultación deliberada de la epidemia al público" por parte de las autoridades. Al final, la denuncia se resolvió con un acuerdo económico.

Varias investigaciones posteriores desvelaron que los funcionarios de Wuhan, por una arraigada animadversión que existe a nivel local de dar malas noticias al Gobierno de Pekín, por miedo a las purgas de funcionarios, ocultaron la propagación de los primeros brotes al sistema central de notificaciones de enfermedades infecciosas. "Las autoridades locales no quisieron decir la verdad en ese momento", llegó a señalar en público el doctor Zhong Nanshan, jefe del equipo de la Comisión Nacional de Salud y rostro visible de la lucha de China contra el coronavirus.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) reprocharon el pasado 31 de diciembre directamente a Pekín, cuando se cumplían cinco años del primer aviso público que se lanzó sobre una "neumonía viral", por su falta de transparencia a la hora de compartir datos sobre el origen del Covid.

La teoría reinante

La teoría predominante todo este tiempo entre los científicos es que el virus se originó en los murciélagos, saltó a otro animal y mutó de una manera que luego le permitió transmitirse entre los humanos. Pero se mantienen las incógnitas sobre quién es el eslabón perdido en esa cadena de contagios, quién fue al paciente cero y cuándo comenzó a circular exactamente el SARS-CoV-2 por Wuhan, o si la zona cero se encuentra realmente allí.

El primer gran foco de propagación siempre se ha situado en el mercado de Huanan, donde se vendían animales susceptibles al virus, como los perros mapache, que pudo ser ese huésped intermedio antes de que el Covid pasara a los humanos. Muchos de los animales procedían del sur de China, donde están los murciélagos de herradura, la probable fuente primaria de contagio.

En septiembre de 2024, un estudio publicado en la revista Cell identificó a los perros mapaches, civetas, erizos y ratas de bambú como animales que transmiten virus similares al SARS-CoV-2 y que se vendían en el mercado. Para demostrar que los primeros casos de Covid comenzaron en el lugar hoy cerrado por el muro azul de acero, Michael Worobey, director de ecología y biología evolutiva de la Universidad de Arizona, publicó en la revista Science una cronología de todos los casos positivos conocidos antes de que el mundo supiera que estaba comenzando una pandemia. Es su investigación, Worobey identifica a un pescadero que enfermó el 11 de diciembre de 2019 como el primer posible caso conocido de Covid en el mundo.

"Quizá puede que se refiera a un hombre llamado Luo, que es de la ciudad de Jilin [al norte de China], y que llevaba cuatro años aquí vendiendo pescados y tortugas en uno de los puestos. Él estuvo muy enfermo en diciembre y las fechas coinciden, pero entonces no sabíamos qué ocurría", relataba en otra ocasión a este periódico uno de los comerciantes de especies.

En lo alto de una colina a 30 kilómetros del mercado se encuentra el Instituto de Virología, un complejo de 3.000 metros cuadrados que incluye un laboratorio P4, el máximo nivel de bioseguridad porque estudia los patógenos más contagiosos, como los coronavirus de murciélago. El año pasado, la revista Nature recogió una serie de datos facilitados por la viróloga Shi Zhengli, investigadora del laboratorio de Wuhan, que trataban de demostrar que ninguno de los virus que almacenaban en sus congeladores son "antepasados del SARS-CoV-2".

Pero las dudas persiguen todavía al laboratorio. Hace un mes, un comité del Congreso de Estados Unidos, controlado por los republicanos, respaldaba la teoría de la fuga como causa de la pandemia, aunque no presentaba ninguna prueba más que destacar que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIS), una agencia gubernamental, habían financiado en Wuhan una investigación de "ganancia de función", que potencia los virus para buscar una manera de combatirlos.

Este 23 de enero no habrá conmemoraciones oficiales para recordar el primer cierre de la pandemia. Wuhan, de puertas para fuera, ha pasado página. Pero las cicatrices permanecen, aunque no sean visibles. Como el dolor de las familias que perdieron a un ser querido y que están convencidas de que se habrían salvado si las autoridades hubieran actuado mucho antes.

Hablando de este dolor, Gao Hi, el ex recepcionista de hotel, cuenta el drama que vivió la familia de un anciano que, mientras se dirigía a uno de los colapsados hospitales en medio de las primeras cuarentenas, cayó desplomado al suelo frente a una tienda de muebles. Fue encontrado muerto horas después por funcionarios municipales vestidos con trajes de protección. Aquella imagen, que fue capturada el 30 de enero de 2020 por el fotógrafo chileno de AFP, Héctor Retamal, impactó al mundo y se convirtió en una de las fotografías del año.

Según cuenta Gao, aquel anciano que yacía muerto en la acera se encontraba sólo en casa cuando, de repente, empezó a sentirse muy mal y trató de llegar andando al hospital. Su mujer, hijo, nuera y nietos estaban confinados en otra casa. "En Wuhan fuimos los primeros en todo el mundo en sufrir el drama de ancianos que morían solos, de los hospitales desbordados, los muertos tirados por los pasillos, y las morgues llenas", recuerda Gao. Wuhan siempre cargará con el estigma de haber sido el lugar donde comenzó todo.