INTERNACIONAL
La Mirada del Corresponsal

Las niñas sirvientas asesinadas en Pakistán por robar chocolate, soltar a un loro o perder una mísera escoba

La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro hogares de Pakistán emplea a una trabajadora doméstica, generalmente a una niña de entre 10 y 14 años

Miembros de Women in Struggle for Empowerment protestan en Lahore, en febrero.
Miembros de Women in Struggle for Empowerment protestan en Lahore, en febrero.CONTACTO
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Iqra fue torturada hasta la muerte. La autopsia mostraba fracturas en las piernas, brazos y una fuerte contusión en la cabeza. Tenía 13 años y trabajaba como empleada doméstica en Rawalpindi, la cuarta ciudad más poblada de Pakistán. Fue asesinada por sus empleadores, un matrimonio con ocho hijos. La golpearon porque la niña había robado una tableta de chocolate. Iqra murió en el hospital a consecuencia de sus múltiples heridas.

Este caso, que ocurrió el pasado febrero, provocó una ola de indignación en un país en el que, según informes de Unicef, hay más de tres millones de niños trabajando y las menores constituyen un porcentaje importante de los 8,5 millones de empleados domésticos. La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro hogares de Pakistán emplea a una trabajadora doméstica, generalmente a una niña de entre 10 y 14 años. El asesinato de Iqra reabrió un viejo debate sobre el trabajo infantil y el maltrato a estas niñas.

Iqra llevaba trabajando desde los ocho años. Su padre, para poder pagar sus deudas, puso a la cría a trabajar limpiando los baños de varias oficinas. En 2023, la niña comenzó a servir en casa de Rashid Shafiq y su esposa Sana, que le pagaba un sueldo de apenas 25 euros al mes. La pareja fue detenida. "Iqra fue torturada tras ser acusada de robar chocolates", reza el informe policial publicado por los medios locales. "La señora de la casa utilizó un rodillo para golpearla".

Hace cuatro años, también en Rawalpindi, salió el caso de otra empleada doméstica de ocho años, Zahra, que acabó en el hospital tras recibir una paliza del dueño de la casa porque había liberado por accidente al loro con el que jugaban sus hijos. Cuando los médicos examinaron a la menor, encontraron heridas en los muslos que sugerían que además había sido agredida sexualmente.

40% bajo el umbral de pobreza

Los últimos datos del Banco Mundial señalan que el 40% de los paquistaníes viven actualmente por debajo del umbral de pobreza. Una situación que empuja a muchas familias a forzar a sus hijas a que sirvan en casas donde las tratan como si fueran esclavas. "Las normas culturales y los roles de género tradicionales suelen restringir el acceso de las niñas a la educación, empujándolas a realizar tareas domésticas o a contraer matrimonios precoces. Esto limita sus oportunidades de educación, lo que perpetúa el ciclo de pobreza para su familia", explica Asher Hasan, del grupo de ayuda Naya Jeevan.

En Rawalpindi y en toda Punjab, la provincia en la que se encuentra esta ciudad, las leyes relativas al trabajo infantil prohíben explícitamente a los menores de 15 años ser empleados domésticos. "En los últimos 10 años, los medios de comunicación informaron de más de 140 casos de abuso, violación y asesinato de niños trabajadores domésticos", señalaba un informe que realizado por varios colectivos paquistaníes dedicados a la protección de la infancia. "Desde 2010 a 2020, hasta 96 niñas fueron violados y 44 asesinadas", continúa el reporte, que añadía que el 79% de los casos se denunciaron en Punjab.

El año pasado, una trabajadora de nueve años llamada Fatima Furiro fue asesinada por su empleador. Poco después, salió la noticia de que otra niña, Ayesha (12 años) murió tras ser torturada durante semanas por su jefe. Su familia encontró su cuerpo, lleno de magulladuras, tirado en una habitación. Tenía las manos quemadas. A finales de año, Ayesha Bibi (11 años), fue torturada hasta la muerte por la dueña de la casa que le pagaba una miseria por limpiar todas las semanas.

Un año antes, el país se escandalizó por dos sucesos que ocurrieron en verano: la tortura de una empleada doméstica de 14 años a manos de una mujer adinerada de la capital, Islamabad, y el asesinato y la violación en grupo de otra niña de 10 años por parte de su empleador y de sus hijos.

Rashid y Sana, el matrimonio que asesinó a golpes a la que pequeña Iqra, la niña que robó una tableta de chocolate, probablemente nunca serán juzgados si logran llegar a un acuerdo con la familia de la víctima. "Exijo justicia por esta brutalidad. Ningún ser humano podría haber torturado de esa forma a mi hija", decía la madre de Iqra.

Según la legislación paquistaní, las víctimas o sus familiares pueden perdonar a los sospechosos de delitos graves delante de un tribunal. Cuando esto sucede, que es muy a menudo, es porque ambas partes han llegado a un acuerdo económico. Este suele ser el desenlace en el caso de muchas niñas sirvientas que son asesinadas, cuyas familias, muy pobres, acaban aceptando un pago a cambio del perdón jurado a sus verdugos.

En algunas ocasiones muy puntuales sí que ha habido condenas. En 2018, un matrimonio fue condenado a tres años de prisión por torturar y quemar viva a su empleada doméstica, una niña de 10 años. La sentencia al final fue reducida a tan solo un año. La pareja contó en el juicio que habían golpeado a la menor porque había perdido una escoba.