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Suiza

Investigan un vídeo de la propietaria del local incendiado en Crans-Montana huyendo con la caja registradora

Crece la polémica en Suiza porque los propietarios de Le Constellation no hayan sido detenidos

Jacques Moretti y Jessica Maric.
Jacques Moretti y Jessica Maric.Corriere della Sera
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Las autoridades suizas continúan la investigación sobre la tragedia ocurrida en la discoteca Le Constellation de Crans-Montana, donde un incendio durante la noche de Año Nuevo causó el peor desastre reciente del país. Mientras avanzan los interrogatorios a testigos, ha surgido un polémico vídeo de las cámaras de seguridad.

Según fuentes cercanas a la investigación, en las imágenes se observaría a Jessica Moretti, una de las propietarias del local, huyendo con un brazo quemado mientras se llevaba la caja registradora. Testimonios también señalan que el hijo de los dueños habría roto una de las mamparas del porche exterior para facilitar la salida.

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Desde el exterior, el local permanece prácticamente intacto desde las horas posteriores a la tragedia, con el olor a humo aún perceptible. Sin embargo, la actividad judicial es intensa. Los investigadores han comenzado a tomar declaración a entre 100 y 200 supervivientes, además de socorristas y responsables de los controles de seguridad. Definir con precisión lo ocurrido podría llevar semanas.

La actuación de la fiscal cantonal Béatrice Pilloud ha generado críticas tanto en Suiza como en otros países de origen de las víctimas, especialmente por la falta de detenciones de los propietarios del local y por la continuidad en sus cargos del alcalde Nicolas Féraud y del consejo municipal.

"No se abandona el barco cuando el mar está en tempestad", ha repetido Féraud, pero con el paso de las horas aumentan las voces que le piden que se marche, sobre todo después de que reconociera que desde 2020 no se habían realizado inspecciones de seguridad en el establecimiento, salvo dos intervenciones menores relacionadas con una barra antipánico. En el cantón del Valais, los controles recaen en los municipios, y Crans-Montana había delegado estas tareas a una empresa privada que inspeccionó solo 40 de los 1.430 locales públicos existentes.

Según expertos legales, el municipio podría tener que asumir responsabilidades penales y civiles por presuntas omisiones en los controles, con posibles indemnizaciones que alcanzarían decenas de millones de francos suizos.

Las investigaciones también revelan que la noche del incendio el local superaba ampliamente el aforo autorizado de 240 personas y funcionaba de hecho como una discoteca, pese a contar con licencia solo como bar. Además, se investiga el acceso de menores sin controles de edad y la ausencia del sistema contra incendios obligatorio para locales con música.

El incendio se habría originado cuando una bengala, introducida en el cuello de una botella de champán durante la celebración, prendió fuego a los paneles del techo, de escasa altura y sin protección ignífuga.