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"He visto por allí caricaturas en Wikipedia de quién manda en Venezuela. Aquí hay un Gobierno que manda, aquí ahí una presidenta encargada y un presidente rehén en Estados Unidos", protestó Delcy Rodríguez sin elevar el tono, 15 horas después de que Donald Trump la vacilara en sus redes sociales con una fotografía en la que aparecía la leyenda "presidente encargado de Venezuela".
Transcurridos nueve días desde la operación militar que ha cambiado la historia del país petrolero, la elegida por Washington para pilotar la transición bajo control pataleó ante el troleo presidencial para añadir que apuesta por la "relaciones internacionales de respeto". De la forma más suave conocida en 27 años de revolución chavista: tanto con Hugo Chávez, el mismo que gritó en Nueva York "ayer el diablo vino aquí, todavía huele a azufre", en homenaje a George Bush, como con Nicolás Maduro y su interminable listado de insultos.
Delcy Rodríguez intenta contentar al unísono a Dios y al diablo, por eso colocó a su lado en la declaración de ayer lunes al vicepresidente sectorial Héctor Rodríguez, uno de los cabecillas del llamado chavismo originario, tras una semana de decisiones, sobre todo en el ámbito petrolero, que han satisfecho a Washington.
La caricatura de Trump llega además en la antesala del encuentro en la Casa Blanca del mandatario estadounidense con la líder democrática María Corina Machado, que se llevará a cabo el jueves. Tanto dentro de Venezuela como en la diáspora existe máxima expectación ante una minicumbre esperada para saber cuál va a ser el papel de la oposición en las tres frases predeterminadas por Washington hasta la realización de unas elecciones: estabilidad, recuperación y transición.
El Gobierno estadounidense decidió desde un principio apostar por los hermanos Rodríguez por factores de poder político, pero medios locales han insistido en que Trump mantiene ciertas reticencias personales con Machado, incrementadas por la concesión del Premio Nobel de la Paz que tanto ansiaba.
Machado comenzó ayer su semana trascendental con su visita al Vaticano, donde fue recibida por el Papa León XIV. Durante su obispado en Chiclayo, Robert Prevost se distinguió por su ayuda constante a los emigrantes que llegaban a Perú desde Venezuela.
"Le pedí que interceda por todos los venezolanos que permanecen secuestrados y desaparecidos", desveló Machado tras la audiencia privada, en la cual también exhortó al Santo Pontífice a que interceda por el avance en la transición a la democracia de su país.
Una de las principales piedras de toque para la nueva Administración son las excarcelaciones de presos políticos, exigidas por Washington tras un fin de semana paralizadas y con las familias apostadas a las puertas de las cárceles en vigilias permanentes. Pese a todo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistió ayer en que "hemos visto mucha cooperación y el presidente espera que continúe".
La realidad es que se trata de un proceso lleno de obstáculos en el que las distintas facciones del chavismo han medido su influencia en el nuevo statu quo. Según el Gobierno, serían más de un centenar, de los más de 800 registrados, quienes han recuperado la libertad, aunque el Foro Penal sólo había podido confirmar la mitad. Todos ellos, además, con medidas cautelares, que les impide hablar con la prensa y que les obligan a presentarse ante el juez hasta que sus procesos judiciales concluyan.
Una de las buenas noticias del día fue la excarcelación del hispanovenezolano Alejandro González, ex militar que fungía antes de su detención hace dos años como gerente aeronáutico de la multinacional estadounidense Chevron. El crimen del ex marido de Rocío San Miguel, emblemática figura de la sociedad civil venezolana que formó parte del primer grupo de liberados españoles junto a los turistas vascos José María Basoa y Andrés Martínez Adasme, el marinero canario Miguel Moreno Dapena y el valenciano Ernesto Gorbe, no fue otro que haber sido pareja sentimental de la presidenta de Control Ciudadano. Así se las gasta el chavismo.
González se encontraba recluido en la infernal Rodeo 1, cárcel a cargo de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), situada en Guatire, muy cerca de Caracas. En esa prisión permanecen otros dos españoles: el estudiante Fernando Noya y el empresario Uaiparu Guerere, que ya ha cumplido 70 años, por lo que debería haber obtenido ya la libertad provisional, según las leyes venezolanas.
Entre los familiares de los 14 hispanovenezolanos restantes se vive la espera con "una angustia que no acaba nunca", protesta uno de ellos a EL MUNDO. Entre las mujeres que permanecen en el Helicoide caraqueño, la cárcel de donde salió Rocío San Miguel, está Leticia García, de 68 años. Sus familiares decidieron enviar una carta a Pedro Sánchez para reclamar la libertad de su madre, encarcelada por tramitar un cambio de condiciones en la línea telefónica de la empresa Digitel, donde trabajaba, de uno de los dirigentes opositores refugiados en la Embajada de Argentina en Caracas.
Leticia es una mujer muy conocida en la comunidad española de Caracas; incluso dirigió la organización de hijos y nietos de españoles.
En este grupo de excarcelados de ayer también se encuentran dos ciudadanos italianos: el cooperante Alberto Trentini y el empresario Mario Burlò. "Quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a las autoridades de Caracas, empezando por la presidenta Rodríguez, por la constructiva colaboración demostrada en estos días", destacó la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Ambos países han decidido que sus embajadores regresen a Roma y a Caracas, primer fruto diplomático de las liberaciones.
"La transición hay que hacerla irreversible y completarla, el régimen no es reformable. La estrategia del régimen, una vez más, es ganar tiempo para sobrevivir", advierte el analista Jorge Lazo.