Tanto el presidente de EEUU, Donald Trump, como su equipo no desperdician ocasión de acusar al Gobierno español de «aprovechado» por negarse a asumir la cifra fetiche del 5% del Producto Interior Bruto en defensa como se acordó el pasado año en la OTAN.
En un discurso en el Foro Económico Mundial en Davos sobre la llamada nueva Junta de la Paz en el que no era previsible evocar el caso español, Trump aprovechó para lanzar una nueva andanada al Gobierno. «Prácticamente todos los aliados de la OTAN aumentan su gasto en defensa hasta el 5 % del PIB. Todos menos España. No sé qué está pasando con España. ¿Por qué no lo hacen?», se ha preguntado durante su intervención al presentar la Junta por la Paz, un polémico proyecto alternativo al de la ONU en el que había jefes de Estado y de gobierno escuchando.
Se respondió Trump inmediatamente después sobre por qué actúa así el Gobierno de Sánchez. «Supongo que quieren aprovecharse, ¿no? Todos los países menos España han aumentado hasta el 5 %. No sé por qué, Vamos a tener que hablar con España», agregó sin dar más detalles.
También el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ha evocado estos días en Davos que España es la única que no asume el compromiso.
Dos ministros presentes en la localidad alpìna, el de Economía, Carlos Cuerpo, y el de Exteriores, José Manuel Albares, coincidieron en que no ha habido ninguna aproximación nueva como la expresada por Trump con el Gobierno.
Por un lado, Cuerpo aseguró en la CNBC que España cumple sus compromisos pero ha mantenido la discrepancia del Ejecutivo sobre las cifras. Sostiene que para respetar los pactos de la Alianza no es necesario subir el gasto hasta el 5% del Producto Interior Bruto.
«Hablaremos las veces que sean necesarias», añadió Cuerpo en un encuentro posteriore con medios españoles. Su interpretación continúa siendo que España puede cumplir con la OTAN sin llegar a la cifra porcentual exigida. «Nuestro compromiso se traduce en miles de millones que España tiene que poner sobre la mesa». «Vamos a cumplirlo, no vamos a dejar que la OTAN no esté protegida, vamos a seguir siendo un socio confiable, que quede claro que España va a seguir poniendo sobre la mesa lo necesario», insistió evitando la confrontación con Trump.
En la misma línea, Albares, afirmó este jueves también en Davos que España mantiene «un despliegue histórico» de tropas, con casi 3.000 militares «garantizando la seguridad de los países del este de Europa» en el marco de la OTAN. Además, subrayó, «nuestros aviones están participando en la Policía Aérea del Báltico», y recordó que los buques de la Armada española han estado en el Mar Negro «en cuanto ha sido necesario».
Para el titular de Exteriores, el compromiso español de «participar y aportar las capacidades que nos requiere la organización está fuera de toda duda», y añadió el papel particular que juega España en relación a la seguridad del flanco Sur.
En cuanto al gasto, principal queja de Trump, defendió: «Nosotros consideramos que el 2,1% es suficiente para poner a disposición de la OTAN las capacidades que nos han solicitado».
Para la imagen de la cuarta economía del euro, es muy negativo que el líder de la primera potencia mundial hable de España en términos de desprecio y de socio poco fiable. Davos concentra además estos días a la élite mundial con 3.000 participantes, muchos de ellos dirigentes políticos y altos ejecutivos de multinacionales.
Al otro lado de la balanza, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sostiene que elevar el gasto al 5% del PIB, frente al 2,1% actual pondría en peligro el estado del bienestar. Es el mismo problema que el grueso de los países aliados, pero la mayoría han optado por comprometerse con esa cifra como planteamiento político más que como una certeza de que todos ellos, incluido EEUU, llegará a ese listón dentro de diez años.
En sus intervenciones en Davos, Trump está haciendo especial énfasis en que los países de la OTAN tienen mucho que agradecer a EEUU por haber garantizado su seguridad y, por tanto, su prosperidad, en las últimas décadas. Con ese planteamiento, el político -y empresario- estadounidense muestra particular sensibilidad con que haya un país que aporte aún menos dinero de lo que él considera que deberían garantizar los aliados europeos tras tantos años de contribución ínfima.

