El secretario de Energía de EEUU visita Venezuela para profundizar sobre el petróleo
Venezuela ha iniciado una nueva y drástica etapa geopolítica tras la caída del régimen de Nicolás Maduro. Este miércoles, el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, ha aterrizado en Caracas en lo que se considera la visita de más alto nivel de un funcionario estadounidense en este nuevo periodo. El objetivo es claro: liderar la reconstrucción de la industria petrolera venezolana y consolidar la alianza estratégica con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Este encuentro se produce en un contexto de cambio profundo tras la operación militar del pasado 3 de enero, en la que participaron 150 aeronaves y que culminó con la captura de Nicolás Maduro, trasladado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió el cargo el 5 de enero siguiendo la línea de sucesión constitucional.
La llegada de Wright, recibido a pie de pista por la jefa diplomática Laura Dogu, simboliza el aval de Washington a este "chavismo reciclado" que ahora busca la apertura económica. Según ha manifestado la Embajada de los Estados Unidos, "su visita es clave para avanzar la visión de Donald Trump de una Venezuela próspera. El sector privado estadounidense será fundamental para impulsar el sector petrolero, modernizar la red eléctrica y desbloquear el enorme potencial de Venezuela". La piedra angular de esta nueva relación económica es la reciente reforma de la Ley de Hidrocarburos, promulgada el 29 de enero.
Esta legislación supone un cambio radical respecto a las últimas dos décadas de socialismo, ya que otorga a las empresas privadas el control sobre la producción, la venta de crudo y la fijación de precios, poniendo fin al "monopolio de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA)". Para atraer de nuevo a gigantes como ExxonMobil o ConocoPhillips, que abandonaron el país durante las nacionalizaciones de la era de Hugo Chávez, la ley introduce el arbitraje independiente para resolver disputas, eliminando la exclusividad de los tribunales venezolanos controlados por el oficialismo.
Aunque la presidenta Rodríguez afirma que la ley "reafirma la soberanía sobre nuestros recursos energéticos", los nuevos términos abren de par en par la puerta a la inversión extranjera masiva. Los resultados financieros de este deshielo ya son visibles. Durante el mes de enero, buques de la petrolera Chevron comenzaron a trasladar crudo a EE. UU., logrando recaudar en una primera fase 500 millones de dólares en el mercado libre, sin los descuentos que aplicaba el anterior gobierno. Por su parte, Donald Trump ha reforzado esta protección económica mediante una orden ejecutiva que garantiza que los ingresos por la venta de petróleo venezolano no sean confiscados por acreedores en procesos judiciales. Con estas medidas, Caracas y Washington preparan el terreno para un cambio estructural que busca devolver a Venezuela su estatus como potencia energética mundial bajo la influencia directa del sector privado estadounidense.