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Oriente Próximo

EL MUNDO entra en la Línea Amarilla, la zona de fricción entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza

"Aquí sentimos que realmente defendemos a nuestros ciudadanos", cuenta un soldado con sus ojos y su fusil enfocados en esa frontera

Soldado israelí en un jeep en la Franja de Gaza.
Soldado israelí en un jeep en la Franja de Gaza.
Actualizado

La carretera 232 que conduce a la Franja de Gaza es conocida también como la Ruta de la Muerte por los cientos de cadáveres esparcidos en el asfalto y las cunetas en el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023. Dos años y cuatro meses después, fotos de víctimas israelíes y banderas amarillas de la lucha por los secuestrados en cautiverio son la principal reminiscencia de lo ocurrido ese día en esta carretera del sur de Israel.

A través del punto fronterizo de Kissufim, entramos en la zona bajo control israelí en el centro de la Franja de Gaza. Tras un recorrido blindado, llegamos a un puesto militar en las faldas de una colina. En lo alto, los soldados vigilan la llamada Línea Amarilla pactada en octubre con el inicio de la tregua. Las órdenes son claras. Nadie cruza la línea. Frente a los puntos de observación, se divisan los campos de refugiados de Nuseirat y Dir El Balah. Entre uno y otro, bloques pintados en amarillo marcan la nueva frontera con mucha menos claridad que la dibujada en los mapas. Mientras un familiar zumbido revela el vuelo de un dron de reconocimiento, el ruido esporádico de metralleta se confunde con el de un taladro que recuerda el hallazgo reciente de un túnel en esta zona.

"Aquí sentimos que realmente defendemos a nuestros ciudadanos", dice un soldado con sus ojos y fusil enfocados en el área delimitada por la línea que divide la devastada franja en dos desde la retirada de Israel a un colchón de seguridad entre las localidades palestinas y los kibutzim al otro lado de la frontera. El 53% del territorio quedó bajo su control y el 47% (donde viven los habitantes gazatíes) en manos de Hamas a la espera del nuevo gobierno tecnócrata palestino.

Puesto de observación en la 'Línea Amarilla' en la Franja de Gaza.
Puesto de observación en la 'Línea Amarilla' en la Franja de Gaza.


El ejército israelí, que no autoriza el acceso independiente de la prensa a Gaza desde el inicio de su ofensiva en respuesta al ataque islamista del 7-O, permitió el acceso puntual a un grupo de periodistas extranjeros. Esta zona refleja dos hechos contradictorios pero compatibles. Por un lado, calma del alto el fuego. Por otro, fuego limitado en incidentes frecuentes en un perímetro y alrededores que, como el texto del Plan Trump, puede invitar a interpretaciones, acusaciones y confusiones.

"Tenemos dos grandes misiones. Primero, la defensa. Vigilar y actuar ante las violaciones de la tregua de Hamas y sus intentos de cruzar la Línea Amarilla para realizar acciones terroristas contra nuestras tropas. Nuestro deber es evitar ataques contra nuestros soldados y por supuesto ciudadanos. Segundo, encontrar y destruir las infraestructuras de terror en la parte oriental de esta línea", nos comenta el teniente coronel israelí Nadav Shoshani confirmando que cuatro soldados han muerto en ataques armados durante la tregua.

El teniente coronel Nadav Shoshani en una zona bajo control israelí en la Franja de Gaza.
El teniente coronel Nadav Shoshani en una zona bajo control israelí en la Franja de Gaza.

Entrega de armas

Hamas acusa a Israel de violar el acuerdo de forma diaria con varios cientos de muertos en los ataques desde principios de octubre, decimos al portavoz militar. "Recuerde que los números de muertos que salen de Gaza vienen de Hamas, grupo reconocido como terrorista en el mundo. En todo este tiempo de tregua, el ejército solo actuó y reaccionó ante violaciones del acuerdo de tregua realizadas por Hamas", responde acusando al grupo islamista de ser "el que evita la estabilidad. Actúa contra nosotros y se niega a entregar las armas aunque se comprometió a ello".

En la guerra más larga en la historia de Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu prometió acabar con Hamas, pero tuvo que aceptar el alto el fuego debido a la presión del presidente Donald Trump y la vuelta de los rehenes. La realidad en el terreno no corresponde a su anunciada "victoria total" ya que el grupo integrista sigue siendo la fuerza hegemónica y se recupera de los golpes sin precedentes recibidos contando hoy con unos 25.000 efectivos armados y remunerados. Tras la limitada reapertura de Rafah, el Gobierno israelí avisa que sin el desarme de Hamas y la desmilitarización de Gaza no habrá más retiradas ni el inicio de la reconstrucción.

Los escombros son una parte integral del paisaje gazatí en el que cientos de miles de habitantes se quedaron sin casa tras dos años de masiva ofensiva. En Dir el Balah y Nuseirat, donde Israel empleó menos fuego al saber de la presencia de muchos secuestrados, la situación es mucho mejor que en Rafah (sur) o en el norte de Gaza.

El ejército, que cuenta con dos divisiones en la zona, tiene en la recámara planes operativos en caso de la reanudación de la operación contra Hamas si éste no entrega las armas y Trump da la luz verde. "El ejército siempre está preparado para la guerra si es que ésta es la misión encomendada pero ahora estamos comprometidos con el acuerdo de tregua. Lo único que evita avances para el bien de los habitantes de Gaza y de Israel es Hamas que rechaza desarmarse", denuncia Shoshani.

El dirigente islamista, Mohamed Mardawi, replica: "Mientras el enemigo no cumpla el acuerdo, no haya reconstrucción y ni siquiera un horizonte político lejano o un mediador que sugiera que el enemigo reconoce los derechos del pueblo palestino, la resistencia no depondrá las armas".

Túneles

El desmantelamiento de la red subterránea se ha convertido en meta prioritaria del ejército israelí de una contrarreloj para neutralizar el mayor número posible de túneles en su zona bajo control antes de que sea obligado a un nuevo repliegue.

"Cada semana encontramos un túnel o una apertura de túnel y explosivos implantados contra nuestras tropas. Hemos encontrado y tratado cientos de kilómetros de túneles, muchos debajo de casas, pero el camino aún es largo. Hamas convirtió todas las infraestructuras de la Franja de Gaza en estructuras de terror para usarlas para fines de su guerra", indica Shoshani a EL MUNDO.

"Quizá sea la red de túneles más grande en la historia de la humanidad. Túneles profundos, largos, sofisticados, etc. Nuestro deber es encontrarlos. En función del tipo de túnel, los explotamos o llenamos de hormigón. Para destruirlos, no cruzamos la Línea Amarilla", asegura. ¿No la han movido más allá de lo pactado?, le preguntamos. "No, es una mentira de Hamas", contesta.

Abandonamos la Franja de Gaza en una jornada que justifica el tópico de la "tensa calma". Lo que suceda en esta volátil zona en los próximos meses dependerá básicamente de Israel, Hamas y Trump. Guerra, "campaña entre guerras" o tregua completa.