El incidente en la costa cubana amenaza con generar una crisis entre ambos países. Según el Ministerio del Interior cubano, basándose en declaraciones de supervivientes, "la lancha rápida neutralizada transportaba 10 personas armadas con intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas"
Cuatro de los tripulantes resultaron muertos por los disparos de los combatientes cubanos, a bordo de una embarcación guardafronteras. El resto resultó con heridas, además del comandante cubano.
Las autoridades castristas aseguran que decomisaron fusiles de asalto, armas cortas, cócteles molotov, chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje.
"Todos los participantes son cubanos residentes en los Estados Unidos. La mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta", aseguró el gobierno de La Habana. Sus fuerzas de seguridad detuvieron a un presunto cómplice en la isla.
Según The New York Times, una flotilla de lanchas llegadas desde Florida intentaba recoger a familiares y otras personas que huían de la isla. El uso de fuerza letal ha sorprendido a las autoridades estadounidenses, que han iniciado una investigación a través de la Fiscalía de Florida.
"No es algo que ocurre todos los días, es muy inusual ver tiroteos como ese en mar abierto", reaccionó Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU. "No voy a especular ni a opinar; quiero saber qué ocurrió. Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y responderemos como corresponde", advirtió el antiguo senador cubanoamericano, que según fuentes políticas en Washington ha iniciado un diálogo con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, jefe de escoltas de Raúl Castro y su nieto favorito. "No hemos hablado directamente de esto ahora con Cuba", aclaró el secretario de Estado.
Mientras tanto, en el exilio cubano era evidente la indignación provocada por la "masacre", tal y como la definió el congresista Carlos Giménez, aliado estrecho de Rubio.
"Si algo hemos aprendido tras décadas enfrentando a la dictadura cubana es que el régimen miente, manipula y reescribe la realidad para protegerse. Su versión de los hechos jamás puede tomarse como verdad. Espero una investigación completa y transparente por parte del gobierno de Estados Unidos, con acceso inmediato a los sobrevivientes y a cada detalle de lo ocurrido. Tiene que haber claridad, rendición de cuentas y consecuencias, no otro encubrimiento más por parte de La Habana", estalló la congresista María Elvira Salazar.
"La tiranía castrocomunista busca probar la paciencia de la administración estadounidense. Lo peor es que si este crimen queda impune se dirán a sí mismos que le ganaron otra vez a EEUU. Si nada hicieron y nada van a hacer, continuaremos en el poder explotando al pueblo cubano. Seguiremos siendo una amenaza para EEUU. Matamos a su gente o a cubanoamericanos de la Florida y no pasa nada. Espero que un crimen como este no quede impune y EEUU responda con todas las energías que el caso requiere", protestó airado José Daniel Ferrer, líder opositor exiliado en Miami.
Precisamente el martes se cumplieron 30 años del derribo por fuerzas castristas de las dos avionetas de Hermanos Al Rescate, que costó la vida a cuatro activistas cubanos en el exilio.
