LA LECTURA
Música

Dellafuente rompe cinco años de silencio: "Lo mejor que te puede pasar con tus ídolos es no conocerlos"

Entrevista exclusiva con el ídolo más misterioso de la música urbana, un referente generacional que tiene nuevo disco ('Torii Yama') y el concierto más importante de su vida: el 15 de noviembre actuará en el Santiago Bernabéu. "A mí la pureza me da pereza", afirma

Dellafuente rompe cinco años de silencio: "Lo mejor que te puede pasar con tus ídolos es no conocerlos"
PREMIUM
Actualizado

Es mediodía en una calle cualquiera de Granada. Lejos de los icónicos lugares del centro, sólo el perfil de Sierra Nevada nos da una pista de que estamos en la ciudad. Hemos quedado con Dellafuente en una nave industrial a medio derribar. Antiguamente fue un taller de motos. Ahora se convertirá en las oficinas de su nuevo proyecto. Pero ya hablaremos de negocios luego.
El suelo está cubierto de polvo y las esquinas de un contenedor sirven de perchero. Varias escobas y recogedores aparecen aquí y allá, aunque resulte impensable creer que con ellas se podría avanzar algo en la limpieza. El único adorno a la vista son unos pósters de escuderías y pilotos que ponen algo de color al espacio.

-Tiene gracia, antes de cantar estudiaste mecánica, ¿no?
- Sí
- ¿Y trabajaste aquí?
- No, lo siento. No hay más narrativa- dice riendo.

Cercano, nos recibe sin cubrir su cara. Es Pablo al natural. Ni gafas, ni gorra. La persona detrás de ese artista misterioso y divinizado que lleva cinco años sin conceder entrevistas y del que apenas se sabe nada, pese a los cientos de millones de escuchas que acumula y a su influencia decisiva en el pop español de la última década. Viste todo de negro. Tiene las uñas cortísimas y se atusa la perilla cada vez que se para a pensar alguna respuesta. Es tremendamente reflexivo cuando toca hablar de arte, en contraste con la carrerilla que toma al explicar su faceta empresarial.

- ¿Por qué has estado tanto tiempo sin hacer entrevistas?
- Supongo que no hay una respuesta correcta. Igual que nunca me he sentido identificado con la escena que representaba, tampoco me he sentido identificado con lo que los medios representan de mí o yo represento para la gente. Darle bombo a eso era seguir alimentándolo. Pero creo que quienes me escuchan no están alineados con lo que soy a día de hoy. Para ellos soy el de las entrevistas o fotos antiguas. Me veo en la obligación de tener que actualizar eso. Quiero que sepan que igual que ellos han cambiado, yo he cambiado.

Para saber más

Su nombre real es Pablo Enoc Bayo Ruiz (Granada, 1991) y comenzó a publicar música hace ahora una década bajo el alias de Dellafuente. Diez años fusionando lo popular y lo alternativo en lo que denomina "música folklórica atemporal". En sus canciones hay tradición andaluza, pero también rap, trap, electrónica, ritmos caribeños, rock, reguetón y casi cualquier género actual que uno pueda imaginar. Sus letras apelan a sentimientos primarios: el amor, la familia, los valores, la existencia. "Me identifico mucho con la nostalgia, aunque no tiene por qué ser algo triste", explica.


Es raro encontrar un artista urbano español al que no haya influido. Más de cinco millones y medio de personas escuchan sus canciones cada mes sólo en Spotify. Miles de fans se tatúan sus símbolos y repiten sus frases. Algunos podrán hacerlo el 15 de noviembre en el Santiago Bernabéu. Será el único concierto que dará en 2024 tras el estreno de 'Torii Yama', su nuevo disco.

¿Con qué intención nace el álbum y cómo ha ido evolucionando?
Nació como mi trabajo más continuista y es lo que he pretendido en todo momento. He buscado algo poco pretencioso, poco innovador. No tenía ganas de complicarme demasiado la vida ni con la producción ni con el concepto. Fui al grano. En 'Torii Yama' me he bajado a lo simple. La gracia es que es el álbum que más me ha funcionado de todos y quizás al hacer algo que la gente espera a nivel artístico no creía que fuera a tener tanto impacto.
Has ido limpiando capas.
Sí, sobre todo de mi cabeza. Además, he tenido la suerte de contar con un equipo de productores que me han entendido súper bien y ha salido muy rodado. Han sido dos semanas de estudio de grabación y después unas más arreglando cosillas. Mi álbum más quirúrgico, sin duda. He pasado por álbumes como Milagro, en los que he estado años cambiando cosas, o Lágrimas pa otro día, complicándome en buscar un sonido diferente. En este quise quitarme todas esas inseguridades y requerimientos externos, esas ganas de demostrar, para ser lo más transparente posible.
¿Qué te lleva a tomar ese camino?
Creo que son varias cosas. Una muy importante es el tiempo del que dispongo para hacer música, que es menos que antes y hace que todo tenga que estar más optimizado. Creo que también necesitaba volver a conectar de alguna forma con lo que he representado. En diferentes momentos de mi vida me he salido de ahí para innovar o construir por otros caminos y al final me apetecía sentirme en casa.
Uno de los temas del disco, '13 preguntas', termina de forma extraña. Abruptamente. ¿Puedes explicar el motivo?
No, no te lo puedo explicar (ríe). Que cada cual saque su interpretación. Es lo que digo siempre, hay muchas letras que no significan nada en concreto. He visto que hay un muchacho que se ha puesto a explicar la letra y dice que soy yo hablando conmigo mismo. Eso tiene mucho sentido y quizás sea así. O quizás no. Lo bonito, y lo interesante, es que cada uno le dé un significado. Es algo que tiene que ver mucho conmigo y el ánimo de aprender. Al final no hay ninguna verdad absoluta y cada uno tiene su forma de ver y entender las cosas.
¿Y qué sientes que has aprendido con este disco?
Que me encanta Granada o que sigo fresco. Sentía que estaba lanzando música a un mercado en el que nunca he estado cómodo. Me pongo a escuchar el top 50 de España y no me siento parte de eso aunque tenga canciones dentro. No me siento parte por lo que representa o por el concepto. No lo sé. Ahora además hay gente mucho más joven. Sentía que al crear quizás de una forma adulta y más madura el mercado no lo iba a asimilar bien. Pero en absoluto. Al final no hay un público concreto, sino que son diferentes y cada uno tiene el suyo.
Me sorprende que cites Granada como un aprendizaje cuando la ciudad siempre ha estado presente en tu música.
La verdad que es bastante increíble que lleve 10 años y todavía no me haya repetido demasiado en mis referencias. Es como mi décima revisitación a la cultura granadina. Pero uno va creciendo y va entendiendo cosas como lo de la montaña, que te protege y aísla a la vez. Para mí ni existía antes y ahora es súper importante. Siento que es algo que influye mucho en el carácter de los granadinos. Es muy autóctono el sentimiento este de ser más hermético e introspectivo.
¿Has disfrutado haciendo el álbum?
Mucho. Creo que es el que más he disfrutado. Supongo que tiene que ver con lo que te comentaba de no tener pretensiones y disfrutar del proceso. Siento que estoy en un momento donde he conseguido mucho más de lo que me proponía y no tengo que demostrar nada. Estoy saciado con los objetivos y eso me ha liberado. Ya he hecho check a conseguir el éxito en la música, ahora tiene mucho más de hobby que de trabajo.
¿Cuándo se produjo ese cambio de mentalidad?
Creo que la pandemia me ayudó bastante. Me obligó a verlo todo desde fuera y sentí que era mucho más feliz en mi casa que en un concierto. Estaba dentro de una rueda y era consciente de que no estaba contento, pero nunca tomaba la decisión de cambiarlo. La pandemia me ayudó a coger perspectiva. También desarrollé mi parte más empresarial y me he dado cuenta de que me ayuda mucho el tener objetivos en la vida. Digamos que liberé a la música de todos esos objetivos, que los aplico a la parte empresarial, y se quedó lo más bonito, que es la creación. También fue un descubrimiento conocerme a mí como persona.
¿Sientes que antes de la pandemia no te conocías?
Sí. Quizás no un sí rotundo, pero en gran parte sí. Creo que a día de hoy sigo conociéndome. Al final uno actúa por inercia y me ha ayudado mucho trabajar conmigo mismo en saber por qué actúo así o por qué soy así. Obviamente eso se nota. Yo antes era muy difícil de tratar (ríe) y ahora soy mucho más suave. No sabía gestionar las emociones. Ni los éxitos, ni los fracasos. Ahora estoy en un punto de mi vida mucho más seguro de mí mismo, con mucha más templanza, y me siento preparado para cualquier cosa.
Pareces una persona introspectiva. Pero, claro, reflexionar no implica conocerse.
Siempre he sido introspectivo, pero quizás tenía muchos nudos, mucha confusión, como le sucede a la mayor parte de la población, por desgracia, porque no tenemos educación emocional y nos faltan recursos. He tenido la suerte de poder educarme y aprender en mi crecimiento personal.
¿Con ayuda?
Sí, con ayuda, claro. Y yo mismo.

En 2019, la última vez que dio entrevistas, declaró a la página web Jenesaispop: "Estoy pensando en matar a Dellafuente". Después publicaría un álbum de rock andaluz con reminiscencias a Triana y Extremoduro bajo el alias de Taifa Yallah. Volvió con su nombre con el disco 'Descanso en Poder', cuyo acrónimo DEP comenzó una leyenda de amagos de retirada que cada poco aflora en redes sociales.

¿Has tenido alguna vez una intención real de retirada?
Sí, claro. No de retirada de la música, pero sí de la escena. Una retirada de defender los proyectos, de comunicarlos, o de los conciertos. De todo lo que conlleva una carrera.Ya he coqueteado con eso. El único paso sería distanciar más el tiempo entre grabaciones que para mí ya es casi como no estar en activo. Pero música voy a hacer siempre, como un futbolista siempre va a jugar al fútbol. Otra cosa es competir como profesional.
Quizás lo que pesa es sentir que son obligaciones.
Sí, totalmente. Y el tiempo que te consume cuando uno tiene una vida tan completa. Mi vida no es la música. Yo entiendo que para un artista la música sea el proyecto de su vida. Lo entiendo y lo respeto. Me parece que tiene mucho sentido. Pero para mí la música es un proyecto más. Muy importante, pero hay otros que también lo son y a los que tengo que dedicar tiempo. Yo hago música cuando me pongo, no todos los días.
¿No sale diariamente? ¿Cómo es tu forma de crear?
Nos juntamos en una casa una semana y vomitamos ahí toda la energía del momento. No creo en el día a día.
¿Sientes que miras más hacia dentro de ti que nunca?
Siento que entiendo lo que hay dentro de mí más que nunca.
¿A quién sientes como influencia directa?
Mis influencias son mis valores. Mi mayor influencia es mi forma de entender la vida.
Otro término que se asocia mucho con tu figura es "pureza". Para ti, ¿qué es?
A mí la pureza me da pereza. Me parece un término que ha perdido simbolismo, porque ¿de quién no lo dicen a día de hoy? Ojalá vuelva a coger valor con el tiempo.

Vayamos a los negocios. La nave en la que nos encontramos será la sede de MAAS, el nuevo proyecto de Dellafuente junto al despacho de abogados Sympathy for the Lawyer, que curiosamente le representan. No es nada habitual que el management de un artista se lleve desde una oficina legal, aunque tiene todo el sentido: un contrato es donde más te la pueden liar.

¿En qué va a consistir MAAS?
Lo que queremos es poner al alcance de los artistas y de los creativos una serie de servicios y herramientas que puedan ayudarlos con sus carreras como me hubiera gustado a mí que me ayudaran. La industria tiene demasiados detalles que requieren un expertise, un conocimiento especial de esa área. Te hablo de todo: desde la parte discográfica, la editorial, el management, el grabar en un estudio... Al final uno se pone a hacer música porque le gusta y no piensa en las mil cosas que están por venir y que no va a entender si no está acompañado de forma profesional. La parte legal, por ejemplo. Puedes firmar un contrato que te ate 10 años y ni lo sabes. Pretendemos ayudar en todas estas patas, pero no tiene por qué ser de forma generalizada. Cada uno lo que necesite. Esperemos esto se convierta en un sitio de paso de muchos éxitos, tanto para Granada como para la industria musical.
¿En tu carrera has tenido muchos quebraderos de cabeza?
Sí, pero porque también me gusta tratar de mejorar. A día de hoy todavía hay cosas que se están solucionando de malas prácticas pasadas. Es muy importante poder tener una estructura que te apoye en eso y que te dé confianza. Yo siempre tenía la sensación de que no estaba haciendo las cosas bien. Uno se va dando cuenta de detalles. Un día te enteras de que no tienes un tema registrado. O que has hecho un concierto y no se ha pasado la liquidación. O que has tenido una mala negociación en una distribución y eso te penaliza durante tres años. Son muchas cosas y uno no tiene por qué saber. Al final, nadie te enseña a ser artista o ser manager. Por eso creo que es importante tratar de sentar una estructura sólida que pueda aportar mucho valor. Además, va más allá de las majors. Tú puedes estar firmado con Sony para la parte discográfica, pero la parte editorial, que es la de autor, puedes no tenerla con ellos. Ahí quizá podemos ayudar.
Hablando de Sony, se dice que acabaste mal con ellos.
No, yo no tuve ningún lío y me ayudó mucho a conocer la industria. Yo firmé un contrato discográfico y estuve durante dos o tres años. De hecho, tenía dos álbumes e hice tres. Estoy contento porque aprendí mucho y me sirvió.
Además de este proyecto tienes Apparell., una empresa dedicada al merchandising. ¿Cuánta gente trabaja en ella?
Somos 15. Es otro ejemplo de tratar de construir lo que a mí me hubiera gustado tener en su momento y dar solución a una parte que para mí es muy importante y que los artistas no desarrollan. Tiene muchas ventajas, como la parte de la comunidad. El sentimiento de comunión con el artista se vuelve mucho más sólido. Creemos mucho en el potencial que tiene. También es importante dar a la comunidad lo que quiere. A mí me hubiera encantado tener un chándal de El Cigala. Hay mucho por construir y en eso estamos.
Tu comunidad se ha construido en base al misticismo. El ídolo ausente. ¿Es algo que querías?
Queriendo no ha sido mucho. Pero, ¿por qué hay que llegar a nada? Lo mejor que te puede pasar con un ídolo es no conocerlo. A partir de ahí va para abajo. Para mí tiene mucho sentido que haya ese espacio entre la comunidad y el artista. Ahí es donde está la magia y lo bonito de idolatrar a alguien. Que tú te imagines, pienses, magnifiques o lo que lo que quieras. Está en tu cabeza. En el momento que te acercas demasiado... Lo bonito de una película es verla en el cine, no ver cómo la hacen. Pierde el alma.
¿Qué me puedes contar del concierto en el Bernabéu?
No tenía pensado hacer nada y ha sido muy complicado porque he rechazado cosas bastantes importantes. Digamos que he rechazado las cosas más grandes que me han ofrecido con diferencia. Pero pensábamos que tiene sentido hacer un concierto único para celebrar que seguimos vivos después de 10 años y que podemos hacer algo importante. Es un hito. Estoy seguro de que va a ir súper bien.