LA LECTURA
Entrevista

Frode Grytten: "Aprender a morir es el reto más hermoso que nos ofrece la vida"

El escritor noruego captura con maestría amor, vida y muerte en 'El día que Nils Vik murió', una hermosa novela que condensa los grandes temas de la literatura. "Lo ordinario, visto de cerca, se vuelve extraordinario"

El escritor noruego Frode Grytten.
El escritor noruego Frode Grytten.Linn Heidi Stokkedal
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"A las cinco y cuarto de la mañana, Nils Vik abrió los ojos y el último día de su vida comenzó". Con esta belleza y contundencia, un lirismo áspero y cotidiano que sostiene a lo largo de casi 200 páginas, arranca la última novela del noruego Frode Grytten (Bergen, 1960), un escritor moroso, de ritmos lentos, concienzudos y reflexivos que, quizá por su poca prodigalidad, nunca se había traducido en nuestro país.

El día que Nils Vik murió (Anagrama) narra justamente eso, el último viaje de este barquero viudo y anciano que, con la salud deteriorada, se monta en su antiguo transbordador y recorre como despedida todos aquellos lugares por los que durante más de seis décadas llevó de un lado a otro de un fiordo del oeste de Noruega a parejas de novios y ovejas listas para el matadero, ministros y actores, sacerdotes y maestros. Gente común a través de la cual Nils, que anotaba todas estas experiencias en su cuaderno de bitácora, ha llegado a conocer todas las facetas de la vida humana. Todos ellos vuelven a aparecer como sombras fantasmales para acompañar al barquero en este viaje final que, de este modo, a través de sus recuerdos, condensa en unas pocas horas toda una vida.

El día que Nils Vik murió

Traducción de Mariana Windingland. Anagrama. 192 páginas. 19,90 ¤ Ebook: 10,99 ¤
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"La idea de este libro surgió de mi abuelo materno, que era barquero en el Hardangerfjord [el tercer fiordo más largo del mundo, a una media hora de Bergen, desde donde nos habla el escritor]. De niño, solía acompañarlo en su barca. Era un gran navegante, pero era un hombre de pocas palabras, así que no sabía mucho de él. Pero poco antes de morir concedió entrevistas a algunos periódicos locales donde contaba su vida como barquero y me conmovió profundamente su vida, su pertenencia al fiordo y a la naturaleza, y también toda esa gente diferente que llevaba en su barco", recuerda el escritor. "Se me ocurrió que una vida así podría ser material para una novela. Entonces empecé a escribir, y dediqué mucho tiempo a intentar contar todos estos episodios, hasta que me di cuenta de que todo era más simple, ¿por qué no contar una vida desde el final, desde el último día, en vez de hacerlo desde el primero? Y así todo encajó desde el principio".

Esta particular estructura, unida a las bellas descripciones del paisaje, el halo sobrenatural de la trama y una melancolía por un pasado más sencillo hacen pensar en alguna de las novelas de Jon Fosse, pero el estilo de Grytten es mucho más cercano. Si bien su prosa goza de una cadencia especial, una sonoridad casi poética y una honda textura, lejos del misticismo del Nobel, Grytten sazona esta novela con anécdotas cotidianas, reflexiones mordaces y un pulso popular y muy humano.

"Todos esos pequeños detalles que configuran la vida de la gente, esas partes aburridas y cotidianas, son la textura de la que está hecha el mundo. Vivimos en una época en la que se destaca siempre lo extremo, lo salvaje, lo exótico, pero a mí siempre me ha interesado lo que está en el medio, lo común, lo que sucede en la vida cotidiana y en la gente corriente", explica el escritor, que durante años trabajó como periodista en el Bergens Tidende. "En mis reportajes siempre intenté centrarme en eso, en el día a día de la gente. Siempre se habla de lo cotidiano como aburrido y previsible, pero quien se dedica a observar sabe que no es así. Lo ordinario, visto de cerca, se vuelve extraordinario y puede ser duro y extraño, siempre interesante. Con la novela quería lo mismo: ¿cómo se puede narrar una vida normal, una vida ordinaria, y sacarle el máximo provecho?".

El escritor noruego Frode Grytten.
El escritor noruego Frode Grytten.Linn Heidi Stokkedal

A esa pregunta responde Grytten a través de la vida de Nils, que en principio parece un hombre anodino y sencillo pero del que vamos descubriendo capas. Por ejemplo, en lo que respecta a su mujer, Marta, con quien se casó muy joven y compartió toda la vida. Fallecida años antes de ese día final del relato, ella es el verdadero leitmotiv de la historia.

"Pienso que la escritura debe enfocarse siempre en los grandes temas, la vida y la muerte, y por supuesto, el amor. Esta es, de hecho, una novela de amor sobre una pareja que ha vivido junta casi toda su vida, se conocen desde muy jóvenes y permanecen juntos toda la vida", explica el escritor, para quien era interesante esa reflexión temporal pues, según opina: "Cuando leemos, escuchamos canciones o vemos películas sobre el amor, no se habla del amor, sino del enamoramiento. Como escritor, me resulta interesante ver qué sucede cuando termina ese primer enamoramiento y se continúa teniendo que vivir juntos toda la vida, y permanecer juntos en los buenos y malos momentos".

"Todos los seres humanos anhelamos lo mismo y somos bastante parecidos en cualquier lugar del mundo"

Y sobre esos malos momentos tampoco ahorra tinta Grytten, que explora en la novela todas las luces y sombras que caben en una vida. Si bien al principio parece que la existencia de Nils ha sido idílica y feliz, los sucesivos encuentros van dejando cuenta de que, quizá, no lo era tanto. "¿Para qué sirve la felicidad? ¿Qué ocurre con el deseo? ¿Y con la duda? ¿Y con los celos? ¿Qué es una vida sin pena ni dolor?", pregunta a Nils el fantasma de su amigo Robert, un fotógrafo estadounidense, su gran amigo, que quizá tuvo una aventura con su esposa...

"Todos tenemos secretos y cosas que esconder, facetas de nosotros mismos que ocultamos, pero Nils, ante todo, es un buen hombre, ése es su rasgo principal. A veces los escritores dicen que no se puede escribir sobre las cosas buenas, sobre la felicidad, ni sobre la gente buena del mundo, pero yo creo que sí es posible, que sólo hay que intentarlo", reflexiona el autor. "Escribir es como la vida, puedes fracasar y caerte, pero luego te levantas y llegas más lejos. Y Nils es ese tipo de hombre fiable que no se rinde".

"En Noruega en las últimas décadas nos enriquecimos a nivel personal, pero nos empobrecimos a nivel social"

Pero por hermosa que sea, la historia de Nils y Marta no agota los temas de esta novela que se vuelve coral y múltiple a través de todos esos fantasmas cuyas historias nos recuerdan la importancia de los otros, de las conexiones con los demás, a la hora de conformar cada vida. "Estamos conectados, y a veces lo olvidamos porque vivimos en una sociedad muy individualista donde uno tiene que centrarse en sí mismo y no repara en que forma parte de un conjunto", asegura Grytten, que al ambientar las historias del libro en varias décadas desde los años 60 aborda también otro tipo de temas, como la nostalgia por un mundo desaparecido y los profundos cambios de la sociedad noruega.

"La nostalgia siempre se presenta como algo malo o irrelevante, algo de lo que hay que deshacerse. Sin embargo también se puede ver como una forma de comparar lo que se tiene y lo que se ha perdido", sostiene el autor. "Por eso es importante mirar atrás y ver qué fue bueno y qué fue malo en las décadas anteriores. En cierto modo, creo que en Noruega nos enriquecimos a nivel personal, pero nos empobrecimos a nivel social. La vida material mejoró mucho, hoy hay carreteras y puentes y ya apenas hay barqueros en los fiordos, pero la pérdida de estas pequeñas comunidades rurales también ha sido triste. Quería también que ese pensamiento resonara en la novela: que igual que podemos perdernos a nosotros mismos, podemos perder a toda una comunidad".

Todos estos elementos han hecho de El día que Nils Vik murió no sólo un éxito en Noruega, donde se convirtió en best seller y propició a su autor su segundo Premio Brage, el más prestigioso del país; sino su traducción a más de 20 países, principalmente de Europa. "Cuando terminé el libro pensé que quizá no fuera interesante para gente de otros países, pues está muy impregnado de Noruega, de nuestra idiosincrasia, pero lo sorprendente es que las reacciones a esta historia son bastante similares en todo el mundo. Eso me hizo pensar que, en el fondo, todos los seres humanos somos bastante parecidos en cualquier lugar. Anhelamos lo mismo: ser abrazados, amados, cuidados y cuidar de los demás", reflexiona el escritor.

"La nostalgia siempre se presenta como algo malo, pero es una gran forma de comparar lo que aún se tiene y lo que ya se ha perdido"

Y ese tipo de comunión mágica cree que es lo que aporta la literatura, capaz de convertir, como dice, una vida ordinaria y común en una extraordinaria y llena de significados. "Eso es lo bueno de la literatura. Al abrir un libro, te sumerges en la persona, entras en su mente y en su visión de la vida, en lo que anhela, en lo que ama, en lo que quiere hacer en este mundo y en lo que no logra. Y esa experiencia, esa sabiduría, esa forma de mirar, sólo se consigue o viviendo o a través del arte".

De hecho, el último gran tema que ofrece esta novela es cómo afrontar el duelo y cómo asumir la propia muerte, cómo mirarla de frente. "Todos en algún momento tenemos que enfrentarnos de cerca a la muerte, sea a la propia o a la de la gente que nos rodea. Mi experiencia me dice que puede ser, por supuesto, muy triste y doloroso, pero también es hermoso cuando lo contemplas de otro modo", defiende Grytten.

"Por ejemplo, yo tuve la oportunidad de acompañar a mis padres hasta el final y fue sorprendentemente alentador reflexionar con ellos sobre su vida, escucharlos y apreciar todo lo que hicieron por mi familia", reflexiona. "Fue muy triste, pero también fue hermoso hablar con ellos por última vez, hablar con mis familiares y mi hermano sobre ellos, y despedirlos. Así que, por supuesto, la muerte puede ser horrible si llega demasiado pronto o de forma violenta, pero también puede ser algo que se puede apreciar. Aprender a morir es el reto más hermoso que nos ofrece la vida".