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Cuando nadie me ve, la serie documental sobre la vida de Alejandro Sanz, se estrenó el pasado 27 de enero en Movistar Plus. A lo largo de los tres capítulos, el artista se abre en canal y comparte algunos de los momentos más importantes de su vida profesional y personal.
Uno de los episodios más llamativos tiene que ver con su matrimonio con Jaydy Michel, entre 1999 y 2004. En el año 2001, nació la única hija de la pareja, Manuela. Sanz ha revelado el acoso que sufrió por parte de los paparazzi en esa época y lo mucho que sufrió.
"Los paparazzi son acosadores profesionales que se dedican a eso. Se saltaban semáforos, se subían a escaleras para tomar dentro de la casa fotos... te amenazan, te insultan... Yo no daba crédito a lo que son capaces de hacer", señala, antes de contar los efectos negativos que tuvo para su salud.
"Debería estar prohibido. Debería ser ilegal. Fue muy duro. Se me caían los trozos de pelos, me salían calvas del estrés que me provocaban". Y es que detrás del éxito por su música, el artista estaba viviendo un auténtico infierno en su vida personal debido a estas circunstancias.
Cómo consiguió librarse del acoso
Llegó hasta tal punto la desesperación que Alejandro Sanz tomó una decisión surrealista,, aunque terminó siendo muy efectiva para conseguir que dejaran de perseguirle: contratar a dos tipos vestidos de pollo, mandárselos a él y a su familia, ponerles en su casa y que les acompañen a todas partes.
"Le mandé dos tíos vestidos de pollo que le perseguían a él y a su mujer todos los días. Y funcionó. La mujer le dijo 'el pollo o yo'", confiesa el artista madrileño. Y así consiguió parar esa persecución. Una anécdota que refleja el peso de la presión mediática y la dificultad de compaginar la vida pública de éxito con la vida privada.
