Su casa es el museo de sus obsesiones. Y de su personalidad: exagerada y provocadora. Es difícil adivinar la procedencia de los objetos que decoran su salón. Ella aclara las dudas: "Esa cabeza de muñeca [con papel de plata en el pelo] me la trajo un amigo porque se la encontró en la calle, y la puse en los juguetes". Se refiere al parque infantil de Virutas, su gata. Puede elegir entre la cabeza de la muñeca o una pelota.
Soy una pringada (en la vida real, Esty Quesada) comprueba cada pocos minutos que Virutas ("eh, uh, Virutas") está bien. En la pared que da a la cocina hay una bandera colgada. Pone: "LGBTQ FOR TRUMP. MAKE AMERICA GREAT AGAIN". Esty (no confundir con Etsy, la plataforma de venta de pequeños creadores) compra cosas por "el elemento camp": "Cuando fui a Tennessee entré en una tienda de Trump, que era un circo. Y compré estas cosas por la fantasía. Qué irónico que una bandera así la venda él cuando odia al colectivo, que todo el rato nos quiere matar. Es una memorabilia".
En medio del salón tiene una soga colgando. Es otra de sus obsesiones. Para que no le censuren el vídeo en Youtube se refiere al sucidio como "hacerse un Petit Suisse". A la violación la llama "violín de cuatro cuerdas". Esty lleva en internet desde 2015. Empezó con su canal de Youtube, donde sigue subiendo vídeos; tiene cuatro podcast propios y ajenos y también es actriz: la ficharon Los Javis para La Llamada y Paquita Salas. Fue Eva Carrasco en la serie Vota Juan. Pero lo que más le gusta a sus seguidores es escucharla. Soy una pringada tiene un lenguaje propio. También una visión del colectivo LGTBIQ+ que se sale del manual. Cuando cancelaron a Karla Sofía Gascón por sus tweets Soy una pringada hizo un vídeo para Youtube comentando "la fantasía" con su amigo, también podcaster, Junior Healy.
P.- ¿Qué creen que representan dentro del colectivo?
R.-Yo no sé qué representamos. Creo que lo que hago no es muy activista. No vamos mucho por ese camino sino que, aunque suene un poco cliché, intentamos ser nosotros mismos. Ser auténticos. Somos autocríticos. De repente hay como un proteccionismo por todo el odio que sigue habiendo y nosotros nos permitimos ser más libres. Igual suena un poco delusion pero somos el desahogo. Decimos bromas que a lo mejor son políticamente incorrectas pero nos amparamos en el humor y en las cosas que vemos.
Contesta Junior y Soy una pringada continúa, en el mismo tono. "Hay parte del colectivo que es más 'por las precarias' [cada vez que lo dice, levantan el puño, a la vez], activismo, tal. Nosotros lo hacemos desde el humor".
Su relación simbiótica empezó con una foto de Junior en tanga. "Hice una publicación en Instagram en la época en la que estaba on fire Daniela Blume [es presentadora de radio y creadora de contenido para adultos], poniendo una bola en el árbol de Navidad y agachándome con un tanga. Y escribí 'Feliz Navidad de Daniela Blume' porque ella sube muchas fotos así. Se sexualiza mucho, pero a mí me parece fantasía y me hace gracia". Soy una pringada comentó la foto, luego pasaron a responderse historias, y ahora quedan todas las semanas. "Tenemos un podcast juntos, Solteras y fabulosas interrogación, donde hablamos de Sexo en Nueva York y del spin off de Just Like that, que nos encanta".
Su afición favorita es reírse de lo que son. "Nos encanta: comentar la delusion queer siendo nosotros queer".
P.-¿Un hombre hetero puede hacer las mismas bromas?
R.- Si la broma es ofensiva y es buena, es buena broma. Pero si sólo es ofensiva y no es graciosa, pues chica, en fin. ¿Un hetero qué te puede llamar? 'Fea, maricón, no sé qué...' Y nosotras en el colectivo vamos al detalle y por eso ofende mucho más.
P.- ¿Hay alguien del colectivo al que odien?
R.- Tigrillo blogs no me gusta nada. [Es un creador de contenido que se define como "divulgador LGTBIQ+"]. No me gusta nada la gente a la que nadie le ha dado ningún poder de nada y dicen 'voy a hablar por todos los gays, por todos los bisexuales, por todas las lesbianas y yo tengo la razón y soy portavoz del colectivo'. Chica, portavoz del colectivo somos todas. Que se crea la dueña de la lucha y la primera en la manifestación de "por las precarias" [otra vez, levantan el puño los dos]. Que se ofenda por todo.
Junior le rebaja: "Creo que ser activista político es vocacional, como estudiar Economía, te tiene que gustar mucho. Pero también puede ser una cárcel para ti. En el momento en que seas un poco contradictorio con lo que has dicho se te pueden echar encima". Esty cree que el activismo como personalidad al final se convierte en dinero y trabajo: "Si vives de hacer ese contenido, de ofenderte por cosas, ya todo lo que veas vas a llevártelo a la ofensa para hacer el video. Vives como un esquizofrénico, paranoico, 'a ver por qué me puedo ofender hoy...'".
P.- ¿Ha sido necesaria la época woke de Twitter?
R.- Bueno, en las luchas siempre tiene que exagerarse todo para que nos hagan caso. Sí fue necesaria pero creo que por lo que se luchaba ya está medio conseguido.
Soy una pringada cree que hay un peligro en tener la piel fina en redes: es contraproducente. En cambio, Junior cree que lo que estamos viviendo es el proceso natural, la historia siguiendo su curso. "Como antes teníamos un Twitter muy agresivo, tuvo que venir la cultura wokepara pararlo. Tener ese despertar. Pero, como todo, nos vamos al extremo y empezamos a corregir comportamientos y llegamos al paroxismo en cosas ridículas. 'Mi abuela no acepta que soy demisexual', chica, es tu abuela, que no sabe ni lo que es homosexual. Creo que ahora es el momento de ser conciliador".
Soy una pringada puede permitirse no serlo. De hecho, ese es su atractivo. Hace poco se hizo viral un clip donde expresaba sus dudas sobres la bisexualidad en los hombres. "Es verdad que existen, como todas las personas bisexuales. Pero como ahora es guay ser del colectivo hay muchos hombres que te dicen que son bisexuales y te lo dicen para metértela. Y luego adiós muy buenas". Lo que quería era criticar a los modernos de pega: "Esta cosa del hetero de 'yo también escucho a Lana del Rey, veo a Sofia Coppola...' y realmente es el bully del instituto'".
Se nota que Esty y Junior han formado el dúo perfecto para cualquier podcast. Se escuchan y van respondiéndose uno a otro. No necesitan mucha mediación. Se ríen por las mismas bromas aunque siempre digan las mismas.
P.- ¿Tienen algún amigo hetero?
R.- Hombres amigos dos o tres, que bastante me parece. Pero tampoco hay que encerrarse en una burbuja que solo ves a la gente del colectivo y te encierras... La cosa es que es más difícil hacer amistad con un hetero. Le dices 'Jedet' y te dice '¿ese quién es?'. En cambio, estás en una discoteca, te chocas con un gay y le dices 'Jedet' y ya sois amigas. Las referencias son importantes.
Es impensable escribir sobre Soy una pringada sin mencionar a Jedet, o mejor dicho: no escucharle su nombre. La cantante que fue Cristina Ortiz en la serie Veneno entró en internet a la vez y de la manocon Esty Quesada. Como todas las amistades de estrellas pop pasaron por una crisis. En 2020 empezó su enfado, por el ex de Esty. Ella le llama "el ser", como Rocío Carrasco a Antonio David Flores. "El ser sí que debería estar muerto. Con Jedet fui muy crítica. Parecía que la odiaba a muerte, pero siempre me ha fascinado. Aunque subiese memes con mala hostia".
P.- ¿Se ha ablandado?, en general
R.- No sé si me he ablandado, yo creo que no. O igual sí. Es que puede parecer que yo odio mucho. Y te puedo decir que J Pelirrojo es un circo y ojalá se haga Petit Suisse. [Es otro yotuber, triunfó en 2015, y ahora muchos lo siguen como meme]. Pero luego me lo encuentro y tampoco le voy a pegar una paliza. Es verdad que tengo una forma de hablar muy dura. Y quizás ahora he dado a conocer un lado de mí que ya existía.
Ella siempre ha hablado de sí misma a través de sus obsesiones, algunas de chica hetero, como ver Sexo en Nueva York y beberse unos Cosmpolitan con Jedet. Pero nunca ha ocultado quien es. "Soy bisexual pero mis problemas eran de género. De pequeña no me sentía mujer pero tampoco quería ser un tío. No se llevaba lo de ser no binarie en esa época. Creo que tampoco hay que tomarse tan en serio el género. No es una cosa tan importante, no te define. Y lo de ser bisexual, pues lo típico: estás en clase de gimnasia, ves a las tías, te quedas mirándoles las tetas y dices 'joder, qué verguenza, me van a pillar, me van a llamar bollera". No vivió el momento de sentarse con su familia y explicárselo.
La podcaster vomita algo que rumia desde hace tiempo. "Voy a salir de este armario: Samantha Hudson no me gusta nada. Me parece muy pesada, muy de 'por las precarias'. Se ha creado su propia cárcel política. Públicamente nadie dice nada porque está muy protegida pero nosotros que hacemos autocrítica lo decimos: es como que se masturba con su propio ego". Y se ablanda: "Pero me parece muy inteligente y su música me gusta".



