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La enigmática vida privada de Björk, la cantante islandesa que participa en Berghain con Rosalía

No le gusta que la definan como una artista "distinta". Desde pequeña empezó a formarse en la música y situó como su referente a Albert Einstein.

La cantante en el año 2000
La cantante en el año 2000GTRES
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Algunos artistas utilizan su estética como vómito, otra forma de expresarse. El adjetivo 'excéntrica' se repite en todas las piezas sobre Björk (59). Ella desmintió hace 25 años que sea distinta. Defendía que simplemente es islandesa. "No lo creo. La gente en Islandia tampoco lo cree. Hace poco fui a una fiesta de cumpleaños en Manhattan donde solo había islandeses. Hablé con un empleado que me dijo que a veces se subía a un taxi en plena jornada laboral y le pedía al conductor que le llevara al mar ya o se asfixiaría. Los islandeses no somos como la mayoría".

Björk es inconfundible en todos los sentidos, difícil de encasillar para el mainstream. Algunos describen su música como electrónica experimental, otros dicen que lo que hace es pop alternativo. Estas valoraciones siempre terminan en la misma frase: "Es camaleónica". Quizás esta parte es la que le ha hecho conectar con Rosalía. Su primer idilio musical juntas fue con Oral, un tema que la artista islandesa escribió hace 20 años y que rescató para recaudar fondos contra las nocivas prácticas de piscifactoría (aunque defiende que es una canción de amor, no "sobre los peces"). Su segundo asalto con la catalana ha sido con Berghain, adelanto del próximo álbum de la catalana, LUX.

La islandesa siempre ha recalcado que no le gustan las colaboraciones forzadas, que percibe hacer música a dos como cualquier otra relación humana, que tiene que fluir. Su vínculo empezó hace años, cuando Björk decidió escribirle un mensaje a Rosalía. "Le pregunté si quería colaborar. Me contestó: '¡Sí, me apunto!'", declaró en una entrevista a The Guardian.

La artista el año pasado en Madrid
La artista el año pasado en MadridGTRES

La islandesa tiene buen olfato para el talento. Con tan solo tres años ya cantaba y al cumplir cinco ingresó en un conservatorio. Tenía solo dos cuando sus padres, Gudmundur Gunnarson e Hildur Rúna Hauksdóttir, se separaron. Él era electricista y ella ecologista, reconocida en Reikiavik. Cuando rompieron, ella rehizo su vida con Saevar Árnason, guitarrista de la banda Pops.

La familia se mudó a las afueras, donde se desarrolló como bohemia. Le interesaba la ciencia y tenía como referente a Albert Einstein. No dejó de lado la música en ningún momento: a los 15 se graduó como pianista clásica. Fue precoz. A los 11 años sacó su primer disco. En seguida empezó a trabajar en plural y se hizo conocida: formó parte parte de varios grupos postpunk, como The Sugarcubes, donde conoció a Por Eldon Jónsson, padre de su primer hijo, Sindri, que nació en 1986 y ahora es periodista.

Pero la relación que más le marcó fue la que tuvo con Matthew Barney. Con ella fue madre de su segunda hija, Ísadóra Bjarkardóttir Barney. Rompieron tras 13 años juntos. Él era como ella: un artista extrañísimo (cineasta, escultor, pintor, fotógrafo), ecléctico. Tocaba el cosmos, la mitología celta y egipcia, el sexo y la anatomía humana. Cuando rompieron, Björk cantó al dolor. "Tienes miedo de mis emociones ilimitadas, estoy aburrida de tus obsesiones apocalípticas. ¿Te amé demasiado?".

Björk tiene esa habilidad, de convertir su dolor y sus fobias en una obra experimental. También es lo que se conoce como artista multidisciplinar. Tuvo su idilio también con la gran pantalla: ganó el premio a mejor actriz del Festival de Cannes por la película Bailando en la oscuridad, en el año 2000, de la mano del director Lars von Trier. Con esta película también consiguió una nominación al Globo de Oro a mejor actriz. Y aún así decidió dejar el cine y centrarse en la música.

Hay cosas que siempre ha mantenido, una de sus obsesiones es el mar: "Creo que tiene que ver con el oxígeno. Siento claustrofobia si estoy muy lejos del océano, como un animal enjaulado", dijo en una de sus entrevistas. Le da algo de repelús todos los adjetivos que la envuelven, cómo la ven desde fuera: "¿No somos todos únicos? Creo que se trata de un punto ciego, algo de mí que no puedo ver desde fuera...", dijo en 2023 a este periódico.