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Nadie daba crédito en Punta Cana (República Dominicana) cuando el avión privado de Julio Iglesias (82) apareció hace unos meses patas arribas en la isla de Santo Domingo. Más de 40 kilos de alimentos decomisaron al cantante en una de sus últimas llegadas al aeropuerto de Punta Cana, donde le vaciaron prácticamente la aeronave con sus pertenencias. Este asunto, entonces, solo parecía ser un aviso a navegantes para que supiera que el trato de privilegio que siempre había tenido en la isla había desaparecido. "El asunto de los pollos (por los alimentos) incautados a Julio fue el comentario en toda la isla.
El hecho no hubiera tenido tanta repercusión de no haberse tratado de Julio Iglesias, uno de los copropietarios del aeródromo con un 5% de las acciones", dice a LOC una de las propietarias que reside en Puntacana Resort & Club, la urbanización de lujo donde el cantante tiene su mansión. Según esta misma fuente, fue en uno de sus últimos viajes desde Bahamas cuando le realizaron una investigación exhaustiva en el interior del avión, sacándole todos los enseres y la carne que transportaba, algo que el cantante consideró una humillación. "Es sabido por todos que Julio sigue una alimentación especial, muy macrobiótica, y en su avión privado llevaba su propia comida para consumo personal. Otras veces ha traído incluso marisco de Galicia y no había pasado nada. Esta vez, alegaron que estaba violando las normativas sanitarias del país y que había que evitar plagas como la mosca del Mediterráneo", añade.
La excelente ubicación de Punta Cana ha permitido a Iglesias moverse desde la isla hacia sus otras residencias en Miami y las Bahamas. Su villa, situada en una zona excusiva llamada Los Corales, se encuentra a unos 45 minutos de vuelo de Florida. En los últimos años el cantante no ha viajado tanto. Ahora su caso de presuntos abusos a varias de sus empleadas domésticas está dando la vuelta al mundo. En Punta Cana el suceso se sigue con especial atención. No solo por la gravedad de las acusaciones, que el artista niega -ya ha dicho en sus redes que todo es falso-, sino porque han vuelto a situar en el foco mediático a un hombre en un país como República Dominicana, al que el artista está muy vinculado.
EL SOTOGRANDE CARIBEÑO
Este hecho ha vuelto a reactivar en la isla la silente guerra entre el cantante y el grupo que controla Punta Cana, un conflicto que los vecinos califican como la batalla Iglesias-Ranieri. Cuando República Dominicana era aún un destino desconocido para los españoles, los negocios de Julio Iglesias se extendían ya hasta el enclave. Fue su amigo Óscar de la Renta quien le invitó a formar parte del grupo inmobiliario que creó de la nada y que convirtió el lugar en el destino turístico más codiciado por las grandes fortunas de EEUU.
Durante años el artista fue el mejor embajador del proyecto. Allí crearon todo un imperio: el primer hotel dominicano de cinco estrellas, además de campos de golf y urbanizaciones de alto standing. Pero tras la muerte de De la Renta en 2014, Julio decidió vender el 25% de las acciones del Grupo Punta Cana, que le reportaron unos 245 millones de euros. Desde entonces solo conservó el 5% de las acciones del aeropuerto de la zona, que es el único aeródromo internacional en manos privadas, y, cómo no, su casa La Villa, en la colonia de Los corales, que mandó construir en 1997 y donde se encuentra pasando estos momentos delicados en su trayectoria personal.
Los Ranieri
Según ha sabido LOC, la familia Ranieri, dueña mayoritaria del emporio dominicano, le ha hecho al cantante una suculenta oferta para que se la venda al primogénito del clan, Frank Ranieri, CEO del Grupo Punta Cana. Una de las propietarias españolas que reside en la lujosa urbanización informa a este medio que "desde hace tiempo quieren a Julio Iglesias fuera de aquí. Esos tiempos de buen rollito de finales de los 90, cuando Julio se incorporó como socio fundador del Grupo Punta Cana junto a Frank Ranieri y Óscar de la Renta, ya terminaron. Desde ambas partes han mantenido posturas discretas para no hacer pública esta confrontación, pero aquí en Punta Cana es sabido por todos el deterioro de la relación. Para ellos, Julio es ahora un personaje incómodo".
Según esta misma fuente, en diferentes ocasiones la millonaria familia Ranieri le ha hecho suculentas ofertas por la lujosa villa, ya que es una de las pocas ubicaciones de la isla con acceso directo al mar. "Propietarios de la zona cuentan, en las reuniones que tenemos en el club de pádel, que las desavenencias de Julio con los Ranieri no iban a acabar bien. Lo cierto es que la familia es todo un clan y desde que murió Óscar de la Renta han quitado todas las señas de identidad que tenía esta urbanización en un principio. Retiraron del club las fotos del diseñador, suprimieron la liguilla de mus en el chiringuito de la playa y llenaron toda la urbanización de bustos de los Ranieri".
En la isla dominicana muchos aún recuerdan cuando empezó a construirse La Villa, hace cerca de 30 años, poco antes del nacimiento de Miguel, el primogénito del cantante con Miranda Rijnsburger. El propio Julio Iglesias estuvo presente durante las obras de construcción de la propiedad y contrató a más de un centenar de trabajadores, dirigidos por arquitectos dominicanos, españoles y balineses, que se pusieron manos a la obra para erigir lo que, hasta el momento, ha sido el refugio favorito del cantante. Un lugar en el mundo ahora conocido como la casa de los horrores tras la denuncia presentada por dos ex trabajadoras por presunta agresión sexual, trato degradante y explotación laboral, unos hechos que la Fiscalía de la Audiencia Nacional investiga desde principios de enero.
Los Cisneros
LOC se ha puesto en contacto con vecinos españoles que tienen vivienda en la lujosa urbanización de Corales, el Sotogrande caribeño, y nos informan del revuelo que ha causado la noticia. Unos dan crédito a las empleadas y otros no: "Aquí es sabido por todos las desavenencias entre la familia Ranieri y Julio Iglesias, y también se habla de manos negras, familias muy poderosas que tienen muy buenos contactos con los medios de comunicación [aunque dado el detalle del duro relato de las empleadas que han denunciado, ambas opciones no son excluyentes]. Solo tenéis que mirar quién dio la noticia en primicia, fue Univisión, que mantiene acuerdos empresariales en Latinoamérica con el Grupo Punta Cana y los Cisneros, que fueron propietarios y viven también en nuestra urbanización".
Esta misma fuente habla de la situación privilegiada de la villa de Julio Iglesias. "Su construcción fue muy minuciosa. Se tardaron más de cuatro años en levantarla y acondicionar la vivienda que compró en terrenos a pie de playa. Una residencia que consta de una mansión principal con siete dormitorios, ocho baños, un estudio de grabación y varios bungalós de invitados. Todo ello arropado por una exótica vegetación que lo cubre todo. Desde el interior se accede directamente a la playa que, aunque no se denominan playas privadas por la legislación de Santo Domingo, es como si lo fueran, porque solo se puede acceder a los más de nueve kilómetros de esta zona a través de casas como éstas".
Otra de esas mansiones de la zona es la de la familia Cisneros, situada a pocos metros. El clan familiar fue durante mucho tiempo propietario de la cadena Univisión, la que ha dado la exclusiva del escándalo, y cuya fortuna asciende a 1.100 millones de dólares. "Muchas veces hemos visto a Julio moverse por aquí con el carrito de golf. Va al supermercado de la urbanización, que es totalmente privada, y se compra su jamoncito español 5J. Siempre pasa desapercibido".
Uno de los momentos en los que más se le vio fue cuando Netflix grabó parte del documental sobre el cantante en este residencial de lujo. El estreno estaba previsto para 2026, pero por ahora no se sabe cuál será su trayectoria tras los últimos acontecimientos.



