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Marius Borg habla ante el tribunal que le juzga, entre lágrimas: "Tengo necesidad de aceptación"

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El Tribunal de Oslo ha sido escenario de un inicio de juicio marcado por la tensión y el colapso emocional del acusado. Marius Borg Høiby, primogénito de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, se enfrenta a un proceso judicial sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la monarquía nórdica. En la segunda jornada del juicio, el joven de 28 años rompió el silencio entre sollozos, confesando ante el tribunal: "Me parece increíblemente difícil tener que hablar delante de tanta gente".

Høiby, cuya voz se quebraba constantemente durante su declaración, no dudó en señalar a los periodistas presentes como responsables de gran parte de su calvario personal. Según el acusado, el escrutinio mediático ha sido una constante insoportable desde su infancia: "He sido perseguido por la prensa desde que tenía tres años. Me parece terrible que estén aquí". El hijo de la princesa fue más allá al denunciar que los profesionales de la información "distorsionan siempre todo". Más allá de sus quejas contra el cuarto poder, Marius aprovechó su intervención para defender la integridad de su madre ante los rumores de obstrucción a la justicia. "Muchísimos han especulado con que mamá sacara la tarjeta de datos, pero eso no ocurrió".

Con estas palabras, el joven intentaba desmentir que Mette-Marit hubiera manipulado su teléfono móvil antes de entregarlo a las autoridades tras su primer arresto en agosto de 2024. Uno de los momentos más crudos de la sesión fue la declaración a puerta cerrada de una de las mujeres que presuntamente fue violada por el acusado en diciembre de 2018 en Skaugum, la residencia oficial de los príncipes herederos. La mujer, que asegura que no hubo consentimiento, sostiene la tesis de que fue sometida químicamente: "Es lo que creo, 100%. Desde luego, no fue nada voluntario". A pesar del trauma, la víctima manifestó su deseo de que se haga justicia, añadiendo que "Høiby está muy, muy enfermo. Quiero que se haga justicia, pero, sobre todo, quiero que él reciba ayuda". La defensa intentó contrarrestar este testimonio mostrando mensajes de texto posteriores a la fiesta. En uno de ellos, la mujer comentaba: "Vi lo que vi. Eres todo menos pequeño, Marius", a lo que él respondió: "Jajajajaja, grande de caraaaajo".

Mientras la mujer sostiene que las palabras no tenían intención sexual, el acusado discrepó ante el juez, afirmando que "es bastante obvio a qué se refería". La gravedad del caso se refleja en un pliego de cargos que suma 38 delitos, entre los que destacan cuatro supuestas violaciones que, según la fiscalía, el propio acusado grabó con su teléfono móvil. Además de los delitos de índole sexual, Marius se enfrenta a acusaciones por "agresiones, amenazas, infracción grave de la ley de narcóticos, daños, alteración del orden público y de tráfico". De ser hallado culpable por el Tribunal de Oslo, el hijo de la princesa podría ser condenado a una pena de hasta 12 años de cárcel. El proceso continúa bajo estrictas medidas que prohíben la difusión de imágenes del acusado y limitan la reproducción de pruebas gráficas para proteger la identidad de las víctimas.