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El Madrid macarra

Los Iraníes, los porteros de discoteca más duros: "Se hicieron con el control. Eran máquinas de matar"

Huyeron de la Revolución Islámica para hacerse en Madrid con el control de la heroína y la seguridad de las discotecas. Dominaban las artes marciales: "Fueron los primeros en usar pinganillos, lo tenían todo controlado".

Los servicios funerarios retirar el cadáver del portero de la sala Friends, en Puerta de Toledo, asesinado por los Iraníes el 11 de mayo de 1999.
Los servicios funerarios retirar el cadáver del portero de la sala Friends, en Puerta de Toledo, asesinado por los Iraníes el 11 de mayo de 1999.PACO TOLEDO
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En 1979 tuvo lugar la Revolución islámica de Irán, que provocó un éxodo masivo de iraníes desde su país de nacimiento hasta España. Tras su llegada, muchos de los expatriados se hicieron con el control del tráfico de heroína, siendo Irán uno de los países más destacados en la ruta de Oriente a Occidente de esta droga dura. Muchos de los recién llegados pertenecían a las familias de altos cargos en el régimen del Sha y eran personas sumamente occidentalizadas.

Según un artículo de 1984: «Desde los comienzos de esta década, camuflados entre los numerosos iraníes exiliados en España tras la revolución jomeinista, grupos de esta nacionalidad se han hecho con el control de la mayor parte del tráfico de heroína procedente de Turquía y Pakistán, conocida como brown sugar o caballo marrón [...]. El pasado 24 de abril, tres iraníes fueron detenidos en la calle Fuencarral en una operación en la que un agente efectuó varios disparos y un helicóptero aterrizó en plena vía pública en una hora de gran densidad de tráfico». Primero ocuparon espacios públicos, como la Plaza del Dos de Mayo, en Malasaña, para más adelante dedicarse a la venta al por mayor.

Como los Contras nicaragüenses, que en esas mismas fechas inundaron Estados Unidos de cocaína para sufragar un golpe de estado en su país de origen y recuperar así el poder que les había sido arrebatado por los sandinistas, muchos iraníes tenían que hacer acopio de recursos para su propio movimiento frente a Jomieni, un fenómeno que tuvo lugar también en España de la mano de los Tamiles. Como me comenta el policía Mariano Simancas, especialista en narcotráfico: «Una gran parte de la heroína que empezó a entrar en esa época la traían los tamiles, que eran los guerrilleros del sur de la India y, sobre todo, de la parte norte de Sri Lanka, que querían sufragar los gastos de su movimiento político a través del comercio de droga».

Control de los 'puertas'

Con el tiempo, algunos de estos iraníes formaron una mafia que controlaba la puerta de discotecas como Attica o Back Stage. Simeón, un empleado de Áttica, los conoció en 1992: «Teníamos unos porteros americanos, unos negros grandotes. Y, bueno, de un día para otro, empezaron a venir los traviesos chicos iraníes y ellos se hicieron con la seguridad. Echaron a los otros. Ellos se hacían cargo de la seguridad y de las pastillitas. No echaron a los dueños de Attica, sino a los que estaban antes de seguridad. Antes Attica era una discoteca de funky y cuando la base de Torrejón se fue convirtiendo en algo más residual y había menos americanos, lógicamente, cambió el tema de la música y fue el origen de la electrónica aquí en Madrid. El cambio de porteros fue de un fin de semana a otro. No se oyó nada y estos negros no aparecieron más por ahí. No sé qué es lo que hicieron [los Iraníes]».

Reporteros y un cámara, ante la discoteca Friends, la mañana después del asesinato.
Reporteros y un cámara, ante la discoteca Friends, la mañana después del asesinato.PACO TOLEDO

Según mi entrevistado: «El B. era el jefazo de todo y luego el S. Este decía que era su sobrino». Por lo visto, B. había sido guardaespaldas del Príncipe Carlos, de Inglaterra. Por entonces tenía unos cuarenta años. Estos iraníes procedían de un mundo occidental, adinerado. En palabras de Simeón: «Al principio vinieron estos dos, ninguno más. Estos dos primeros eran unos pijazos. Y, luego, como cinco años más tarde de conocerlos, llegó una segunda hornada de iraníes, pero ya no eran patanegra como estos, que se veía que eran de familias buenas, que eran unos pijazos malos que les había dado por hacer artes marciales y que eran máquinas de matar. ¿Cómo los tipos malos que ves en las películas? Eran así, macho, era acojonante. Cuando había movidas dentro, eran auténticas máquinas de inmovilizar, de meterle a un tío una patada en la cara estando a menos de medio metro del tío».

Meter miedo

Hay que entender que el trabajo de los Iraníes no consistía en amedrentar a cualquiera, sino que dominaban a los porteros de discoteca: metían miedo a aquellos que meten miedo a otros. Algunos de los Iraníes podrían haber formado parte del SAVAK, el servicio de inteligencia y policía secreta del Sha de Persia desde 1957 a 1979, una organización vinculada a la CIA. Fue considerada en su momento «la institución más temida y odiada de Irán».

Los Iraníes estaban bien organizados en Madrid. Según comenta mi entrevistado: «Ellos fueron los primeros que vi trabajando con pinganillos. Controlaban todo con unos pinganillos que no se veían casi. Yo le decía: "¿Y esto?". B: "Nada, esto lo hemos traído de no sé dónde". Y yo: "Joder macho, tenéis controlado todo". Y él: "Sí, sí, más de lo que crees"». De jueves a viernes trabajaban sin parar: «Los fines de semana estaban despiertos todo el rato para ir a todos los locales. Primero iban a Attica, luego a Radical».

La situación parecía controlada, pero, como ocurre a menudo en estos casos, el reinado de los Iraníes terminó mal. Según la historia oficial, uno de los porteros del Friends, en la calle Toledo 1, murió cuando él y sus compañeros fueron atacados por los Iraníes en la madrugada del 11 de mayo de 1999. Estos últimos llegaron a la puerta armados con bates de béisbol, machetes y pistolas. Los porteros del Friends también portaban armas de fuego y chalecos antibalas. Tuvo lugar una pelea que desembocó en un intercambio de disparos en el que, tristemente, falleció el portero del Friends Víctor Manuel P., al tiempo que varias personas más resultaron heridas.

Tiempo después dos iraníes y un español, que formaba parte de su grupo, fueron condenados. Todos ellos salieron de prisión hace no mucho. Esa madrugada de 1999 supuso el fin de los Iraníes como grupo que dominaba la noche en Madrid.

Iñaki Domínguez

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