Como se ha informado en EL MUNDO tras este fin de semana, el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) ha creado un algoritmo que detecta las noticias falsas en las redes sociales, lo que permite combatir el fenómeno de la desinformación, y ha dado a conocer el hecho de que su técnica «supera» a los sistemas existentes tanto en precisión como en eficiencia computacional. El estudio indica que es crucial fijarse en los antecedentes y analizar las relaciones y el entorno de quienes difunden las noticias.
Parece una excelente novedad, con una nota cautelar: el IMDEA es un órgano de la Administración madrileña, y como tal hay que sospechar que, si es él el encargado de aplicar ese algoritmo, acabe haciéndolo como todos los organismos públicos en la España de hoy. Como la voz de su amo. Y baste recordar, bajo Pedro Sánchez, la actuación del Centro de Investigaciones Sociológicas, organismo del Ministerio de la Presidencia dirigido por José Félix Tezanos, ya famoso por su difusión de encuestas siempre favorables al PSOE de su jefe. Seis días antes de la última cita electoral, el CIS publicó su última obra de arte, «El PSOE lograría ser primera fuerza en las elecciones al Parlamento Europeo» con tres o cuatro puntos de ventaja sobre el PP. Y, ya se sabe, el PP acabó sacando esos mismos cuatro puntos al PSOE.
Se recomienda hoy acudir a organismos privados, pero el historial del más notorio de ellos, la empresa Newtral fundada por Ana Pastor, la no muy neutral periodista de La Sexta, debe reforzar las voces de cautela.
Un estudio de tres profesores de la Universidad Rey Juan Carlos y de la Complutense, David García-Marín, Ana Virginia Rubio-Jordán y Guiomar Salvat-Martinrey, ha sentenciado: «Nuestro estudio evidencia una mayor atención de Newtral hacia el discurso de los partidos conservadores (fase selectiva), lo que podría indicar un cierto sesgo de selección. Esta tendencia es más acusada en el caso del Partido Popular, especialmente hacia su anterior presidente, Pablo Casado, que recibe casi la mitad de los desmentidos de la muestra correspondiente a los principales líderes. Un sesgo de selección hacia el discurso de una determinada figura política resultaría claramente perjudicial en una época como la actual, caracterizada por una creciente personalización de la política».
No será fácil, algoritmo o no, combatir tanta información sesgada. Un organismo de la Justicia o una verdadera ONG sin ataduras ideológicas podrían quizá hacerlo con más garantías.

